Tres meses después del polémico incidente ocurrido en el estadio Miguel Ángel “Lito” Pérez de Puntarenas, el presidente del Deportivo Saprissa, Roberto Artavia, responsabilizó directamente a la Fuerza Pública por los hechos que terminaron con la expulsión de Mariano Torres y Fidel Escobar, una sanción que, a su criterio, terminó afectando el camino del equipo hacia el título nacional.
Las declaraciones fueron brindadas en una entrevista publicada por la Revista Dominical de La Nación el pasado 12 de julio.
Al ser consultado sobre su relación con la Ultra Morada, Artavia defendió el papel de la barra organizada y recordó el episodio ocurrido durante el partido ante Puntarenas FC.
“Tuvimos un incidente en el estadio de Puntarenas que casi nos cuesta, bueno, que posiblemente nos costó el campeonato porque nos dejó con jugadores por fuera y toda la situación que se creó, que fue totalmente creada por la Fuerza Pública”, afirmó.
El jerarca fue más allá y aseguró que la actuación policial fue la que provocó el conflicto.
“La Ultra lo que estaba haciendo era protegiendo de un conflicto entre dos personas a las mujeres y los niños que estaban ahí, pero la Policía llegó y se fue directo contra la Ultra, no contra los que estaban peleando”, agregó.
Las consecuencias deportivas de aquel episodio fueron importantes para Saprissa.
Tras los incidentes, Mariano Torres y Fidel Escobar fueron expulsados y posteriormente recibieron una sanción de tres partidos por parte del Tribunal Disciplinario.
Estos líderes del Saprissa tuvieron un encontronazo con el comisario del juego cuando él personero intentó tomar fotos de lo que pasaba en la gradería entra miembros de la barra y los policías.
Ambos futbolistas quedaron fuera de compromisos determinantes del cierre del torneo, incluido el inicio de las semifinales, una situación que ahora Artavia relaciona directamente con la pérdida del campeonato.
La versión de la Fuerza Pública
Cuando ocurrieron los hechos, el 27 de abril, la Fuerza Pública ofreció una versión muy distinta de lo sucedido.
Según informó ese día a Tigo Sports, los oficiales ingresaron a la gradería luego de que personal de seguridad privada alertara sobre un presunto intento de robo de una cadena de oro a un aficionado, situación que derivó en una riña.
La institución indicó que, al intervenir, los policías encontraron a varias personas alteradas y que algunos aficionados agredieron físicamente a los oficiales con puñetazos y patadas, motivo por el cual fueron detenidas tres personas y puestas a la orden de la Fiscalía.
La postura de la Ultra Morada
Horas después de aquellos acontecimientos, la Ultra Morada también emitió un comunicado rechazando la versión policial.
La barra sostuvo que el altercado inicial involucró a aficionados ajenos a la agrupación, que la situación ya había sido controlada por sus propios líderes y por el personal de seguridad del estadio antes de la llegada de la Fuerza Pública.
Además, negó que el incidente estuviera relacionado con un intento de robo y aseguró que la intervención policial fue “agresiva” y se realizó sin tomar en consideración la presencia de mujeres y niños en el sector.
Tres meses después de aquel episodio, Roberto Artavia reabrió el debate con una afirmación que no había realizado públicamente hasta ahora: que, desde su perspectiva, la actuación de la Fuerza Pública provocó el conflicto en Puntarenas que de reboté provocó que Mariano Torres y Escobar se llevaran tres juegos de sanción.