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Sembrando el futuro desde las aulas: una inversión en la calidad de vida de las nuevas generaciones

» Por Dr. Kirk Salazar Cruz - Investigador y especialista en innovación.

Hay experiencias que transforman la manera de entender el servicio público. La mía comenzó en Valle La Estrella, Limón, cuando tuve la oportunidad de participar como instructor del Programa Vive Bien. Allí comprendí que educar a las nuevas generaciones no significa únicamente transmitir conocimientos, sino sembrar principios y herramientas que les permitan construir una mejor calidad de vida desde edades tempranas.

Con el paso del tiempo, esa experiencia ha adquirido un significado aún mayor. Hoy, como Jefatura del Programa Vive Bien, estoy convencido de que las escuelas y colegios representan uno de los escenarios más importantes para fortalecer la cultura de la prevención, la actividad física, la solidaridad y la Seguridad Social.

En Limón encontramos algo que quizá muchos no esperaban: jóvenes interesados en aprender cuando el mensaje se presenta de una manera diferente. La incorporación de dinámicas lúdicas, recreativas y deportivas fue mucho más que una metodología; se convirtió en un puente para conectar con ellos.

Durante algunas horas dejaron de mirar la pantalla de sus teléfonos para conectarse con el “wifi de la realidad”: el del deporte, el trabajo en equipo, el compañerismo, la solidaridad y la reflexión sobre las decisiones que hoy construirán la calidad de vida que tendrán mañana.

Fue precisamente esa experiencia la que nos permitió hablar de temas que, en apariencia, parecían lejanos para un adolescente: la importancia de mantenerse activo físicamente para prevenir enfermedades crónicas, la necesidad de desarrollar hábitos saludables, el valor de la Seguridad Social y, quizás uno de los mayores retos, comprender que la preparación para una pensión digna comienza mucho antes del primer empleo.

Con frecuencia pensamos que hablar de jubilación corresponde únicamente a personas adultas. Sin embargo, la realidad demuestra que las decisiones que determinan nuestra calidad de vida en la vejez empiezan a construirse desde la juventud: el estudio, el trabajo formal, la cultura del ahorro, el autocuidado y la comprensión del sistema solidario que sostiene a nuestro país.

Las sociedades que han logrado mejorar la calidad de vida de su población entendieron hace muchos años que estos temas deben abordarse desde la educación. Países como Finlandia, Japón y Canadá han incorporado en sus sistemas educativos contenidos relacionados con el bienestar, la actividad física, la ciudadanía y la planificación para la vida, convencidos de que formar ciudadanos responsables produce mejores resultados que corregir problemas cuando ya se han presentado.

Costa Rica posee una enorme ventaja: cuenta con una de las instituciones de Seguridad Social más sólidas de América Latina. Pero mantener ese legado dependerá de que las nuevas generaciones comprendan su valor y asuman un papel activo en su fortalecimiento.

La experiencia desarrollada en Limón nos demostró que sí es posible despertar ese interés. También evidenció que el éxito de estas iniciativas requiere coordinación entre el Programa Vive Bien, Impulso Joven, los centros educativos, las Direcciones Regionales, las autoridades del Ministerio de Educación Pública y el compromiso de los funcionarios de la Caja Costarricense de Seguro Social.

Hoy estoy convencido de que esta experiencia no debe quedarse únicamente en Limón. Debe convertirse en una estrategia nacional que permita llegar a escuelas y colegios de todas las regiones de Costa Rica.

No buscamos únicamente enseñar cómo funciona la Caja Costarricense de Seguro Social. Aspiramos a algo mucho más profundo: formar ciudadanos que entiendan que el deporte mejora su calidad de vida, que la prevención siempre será mejor que la enfermedad, que la solidaridad sostiene nuestro sistema de salud y pensiones, y que cada decisión que toman desde jóvenes influirá en el bienestar que disfrutarán durante toda su vida.

Como funcionarios de la Caja tenemos una responsabilidad que trasciende la atención de pacientes. Somos promotores de bienestar, educadores y facilitadores de oportunidades para que las personas vivan mejor.

La semilla ya fue sembrada en Limón. Ahora corresponde prepararle el terreno para que crezca en todo el país. Porque la sostenibilidad de la Seguridad Social no depende únicamente de hospitales, clínicas o recursos financieros. Depende, sobre todo, de ciudadanos conscientes, solidarios y preparados para cuidar de sí mismos, de los demás y del sistema que protege a Costa Rica.

El verdadero legado que podemos dejar a las futuras generaciones no es únicamente un buen sistema de salud o un sólido régimen de pensiones. Es formar jóvenes que comprendan, desde hoy, que vivir bien también significa hacer deporte, prevenir, ahorrar, planificar su futuro y asumir con responsabilidad el compromiso de fortalecer la Seguridad Social. Esa es la mejor inversión que un país puede hacer: sembrar en sus aulas la calidad de vida del mañana.

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