En los tiempos que corren y en buena parte del planeta; no se debe criticar a un homosexual o a una lesbiana, aunque fuera por causas ajenas a sus preferencias sexuales; so pena de ser insultado y tachado de retrógrado, lo mismo ocurre con la gente de color, cuando por razones que nada tienen con su raza se les censura, la ofensa cambia a “racista”.
De anticuado y en contra de la tecnología de última generación; uno se gana los “laureles” cuando condena con justicia, comprobada al Emirato de Dubai, por esclavista sin piedad, cuyos trabajadores; unos humildes emigrantes, fueron explotados y; si se atrevían a reclamar por sus derechos básicos, tales como salarios, comida y agua, eran enviados sin apelación a la cárcel donde eran torturados, pese a que contribuyeron con el sudor de sus frentes a la construcción de unas islas artificiales robadas al mar y a unos rascacielos, chabacanos; solo para el uso y el abuso de unos millonarios evasores del fisco; “choriceros” internacionales. Añadimos de paso, que el pescado del país es sumamente caro para la gente normal.
En los deportes recordarle a una boxeadora que pertenece al sexo débil y que por consiguiente debe cuidar sus senos, pese a la protección preventiva, el “buenazo” arriesga, además de ser llamado “machista” y de acabar con un ojo en tinta. Concluimos que en el terruño se pierde una elección, por abordar; sin medir, temas religiosos y; para muestra un botón: “Vox populi, vox Dei”.
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