En los primeros días de septiembre del año anterior, Fernando Palomeque le ganaba el juego al técnico Andrés Carevic al minuto 14.
El mexicano tuvo un Municipal Grecia que jugaba muy bien, ese día no fue la excepción. El equipo griego jugó muy bien, pero perdió 2-3.
Aquel técnico girego llegó a la conferencia de prensa un poco exaltado, culpó al arbitraje por algunos detalles en los banquillos y le tiró su dardo al cuerpo técnico erizo.
“¿Dónde está el juego tan lindo de La Liga?”, se preguntó en esa ocasión el técnico azteca. Para luego criticar el estilo de juego con el que los manudos le habían ganado: “¿Júnior Díaz cuántos pelotazos lanzó?”.
“Cuántas llegadas tuvieron ellos en el primer tiempo, en dónde está ese volumen de juego tan lindo del que tanto hablan y dicen con la Liga, con los jugadores que tiene la Liga… yo, Dios guarde…”, dijo el estratega.
Hoy Palomeque tiene grandes jugadores a su disposición, por primera vez está al mando de un equipo grande en el país y, de momento, no logra que su equipo juegue bien.
Esa oncena que envuelve al rival y sobrepasa las pruebas sin sufrir. Por ahora, nada de eso sucede en el Herediano.
Señor Palomeque, una cosa es estar en un equipo sin tradición y otra muy distinta tomar las riendas de un caballo pura sangre.
La lengua traiciona don Fernando, por ahora tiene una gran tarea por delante: hacer que el equipo rojiamarillo gane, que salga del sótano donde usted lo tiene, pero sobre todo, que juegue tan bonito como sus equipos “pequeños” por los que ya pasó en el país.
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