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Fútbol Nacional

El último gol de Jonathan McDonald fue llenar el Morera Soto

Jonathan McDonald vivió una noche que no olvidará en el Morera Soto con su despedida.
Jonathan McDonald vivió una noche que no olvidará en el Morera Soto con su despedida.

El Morera Soto estaba lleno, pero esta vez sería injusto atribuirle todo el mérito a Alajuelense. Tampoco a San Carlos. Las graderías se llenaron por un futbolista que durante años hizo exactamente lo contrario: llenar las redes.

Jonathan McDonald llegó este domingo 23 de agosto al estadio Alejandro Morera Soto siendo futbolista profesional. Horas después atravesó nuevamente sus puertas convertido en otra cosa. En exjugador. En recuerdo. En uno de esos nombres que el liguismo podrá discutir, querer más o querer menos, pero difícilmente olvidar.

Porque aquella no fue solamente la noche de un Alajuelense-San Carlos. Fue la última noche de Jonathan McDonald.

Y el Morera se lo hizo saber.

No vinieron solamente por la Liga

Había camisetas rojinegras, fotografías, recuerdos y una atención que inevitablemente terminaba dirigiéndose hacia el mismo hombre.

El partido importaba. Claro que importaba.

Alajuelense podía tomar el liderato del campeonato y San Carlos necesitaba sus puntos. Finalmente, los norteños ganaron 1-0 y le provocaron un nuevo golpe deportivo a los rojinegros.

Pero había una historia sucediendo paralelamente que ningún resultado podía modificar.

Jonathan McDonald estaba jugando por última vez.

El mismo hombre que tantas veces entró al Morera Soto con la obligación de hacer goles regresaba para cumplir una tarea mucho más difícil: despedirse.

Esta vez no necesitaba marcar.

La gente había llegado para agradecerle todos los que ya había hecho.

Los números explican el cariño

Hay futbolistas queridos cuyo legado necesita explicaciones.

El de McDonald puede comenzar simplemente mirando los números.

Terminó su carrera como el tercer máximo goleador histórico del fútbol costarricense, con 185 anotaciones.

Solamente Víctor “Mambo” Núñez, con 246, y Errol Daniels, con 196, quedaron por encima.

Pero hay estadísticas que explican todavía mejor por qué el Morera Soto era el escenario perfecto para terminar.

McDonald anotó 22 goles contra Saprissa entre campeonato nacional y Torneo de Copa. Además, consiguió 17 tantos en clásicos, cifra que lo coloca como el segundo máximo anotador en esa clase de partidos.

Y con Alajuelense marcó 134 goles, suficientes para instalarse como el segundo máximo artillero de la historia rojinegra.

No eran únicamente goles.

Eran goles contra el rival que el liguismo más quería vencer. Goles en noches importantes. Goles celebrados frente a una gradería que este domingo tuvo la oportunidad de devolverle algo.

Un día se entrena por última vez

La despedida había comenzado 24 horas antes.

El sábado 22 de agosto, McDonald terminó una práctica y descubrió que acababa de hacer algo por última vez.

Entrenar como futbolista profesional.

“Hoy fue mi último entrenamiento como jugador de fútbol profesional. Es sumamente gratificante y triste sentir esto, pero fui muy feliz mientras duró”, escribió aquella noche.

Después dejó una frase sencilla, pero brutal para alguien que prácticamente no conoció otra vida:

“La ley de la vida no perdona a nadie. Todo tiene un inicio y un final”.

Jonathan empezó con una pelota desde los cinco años.

En octubre cumplirá 39.

Haga las cuentas.

Prácticamente toda una vida.

“Esto es un duelo”

Después del partido ya no habló Jonathan McDonald, futbolista de San Carlos.

Habló Jonathan McDonald, exfutbolista.

Y cuando le preguntaron qué venía ahora, no apareció una respuesta cargada de proyectos, cargos o anuncios.

Apareció un hombre tratando de entender qué acababa de sucederle.

“Nada, no viene nada, solo quiero dejar que todos estos sentimientos que van a seguir aflorando, salgan, sentirlo, vivirlo y ya habrá tiempo para ver qué va a pasar conmigo, con mi futuro”, respondió.

McDonald sabe que vienen otros proyectos. Incluso ya conversa con San Carlos sobre la posibilidad de continuar vinculado a la institución.

Pero primero necesita despedirse realmente.

“Lo crean o no, esto es un duelo, hay que pasarlo, hay que vivirlo. Si hay que volverlo a llorar se vuelve a llorar, porque fue básicamente una vida entera”.

Quizás esa sea la descripción más precisa de lo ocurrido en el Morera.

No fue solamente un retiro.

Fue un duelo.

“Es como perder una parte de la vida”

Un futbolista sabe que llegará este momento.

Lo sabe cuando tiene 20 años.

Lo sabe a los 30.

Y probablemente lo entiende todavía mejor cuando se aproxima a los 40.

Pero saberlo no significa estar preparado.

“Es como perder una parte de la vida, pero sigo vivo. Y de ahí en adelante vienen cosas igual de maravillosas, espero yo”, expresó McDonald.

Durante más de dos décadas su calendario estuvo condicionado por entrenamientos, concentraciones, viajes, camerinos y partidos.

Ahora llegará el primer lunes en el que ya no tendrá que prepararse para el próximo juego.

El primer entrenamiento que continuará sin él.

La primera jornada en la que su nombre ya no aparecerá entre convocados.

La vida del futbolista terminó. La de Jonathan McDonald continúa.

El fútbol probablemente no podrá sacárselo de encima

Hay algo que McDonald sí tiene bastante claro: difícilmente podrá alejarse completamente de una cancha.

Su padre, Jasper McDonald, también fue futbolista. Jonathan creció en una casa donde la pelota formaba parte del paisaje cotidiano y ahora pretende utilizar todo lo aprendido durante casi 22 años de carrera profesional.

“Claramente voy a seguir ligado al fútbol de una u otra manera”, aseguró.

Ya estudia gestión deportiva y ha conversado con San Carlos sobre la posibilidad de continuar vinculado al club.

Quiere prepararse.

“Soy muy perfeccionista en lo que hago y lo quiero hacer bien, sea lo que sea en el puesto que me toque, dentro del fútbol lo quiero hacer muy bien”.

Pero habrá tiempo para eso.

El último gol

El marcador dirá que San Carlos derrotó 1-0 a Alajuelense.

Las estadísticas registrarán el partido, los minutos y el resultado. El campeonato continuará y dentro de unos días el Morera volverá a abrir sus puertas para otro compromiso.

Jonathan McDonald ya no estará inscrito para jugarlo.

Porque el domingo 23 de agosto entró a ese estadio como había entrado tantas otras veces durante su carrera.

Como futbolista.

Solo que esta vez salió convertido en exfutbolista.

No marcó el gol 186 de su carrera. Tampoco necesitaba hacerlo.

Había algo mucho más difícil de conseguir esperándolo alrededor de la cancha: un estadio prácticamente lleno para decirle gracias.

Jonathan McDonald pasó buena parte de su vida llenando redes en el Morera Soto.

En su última noche, llenó las graderías.

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