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Obsesión fatal

» Por Dr. Fernando Villalobos Chacón - Decano UTN y presidente Consejo Municipal de Esparza

América Latina parece tener una obsesión con las ideologías y el pasado. No es que el pasado no sea importante. Quien escribe es historiador y más que nadie creo en la importancia de la historia, pero no para venerarla como un rito espiritual, sino para ser estudiada, para aprender y mejorar el futuro. Añorar el pasado es correr tras el viento, dice un proverbio ruso.

Mientras en nuestra tradición judeocristiana vamos a la iglesia y nos hincamos a pedir un milagro y esperar semanas, meses, años…. los japoneses en su cosmovisión van al templo a comprometerse con su divinidad a cambiar, mejorar y establecer acciones concretas a futuro con el rumbo de su vida.

Cinco siglos después del arribo europeo a América subsisten grupos intelectuales, religiosos y modernamente sindicales, que siguen echando la culpa del subdesarrollo económico de América Latina a la etapa de la conquista. Nunca he escuchado a Japón, la India, China o Australia, quejándose del colonialismo, o de las consecuencias de las guerras mundiales, o a Israel pretendiendo que Alemania los indemnice de por vida. Ellos ven hacia el futuro, promueven la innovación, la investigación y son pragmáticos.

En América Latina, estamos demasiado obsesionados con los héroes del pasado y poco interesados en construir a los innovadores del futuro. Lo peor de todo, es que, en las últimas dos décadas, en pleno tercer milenio de la era cristiana, en la región hay varios ejemplos de candidatos que han ganado elecciones, aún recientes, tomando como caballo de batalla la idea de un proteccionismo trasnochado y posturas anticolonización española, anti-Estados Unidos (el enemigo moderno), y antieuropeas en general. Insistir con este discurso político – electoral, luego de dos siglos de independencia, es imperdonable.

Mientras en Latinoamérica insistimos en un modelo económico basado en el trabajo manual, las materias primas y los combustibles fósiles, actividades que cada vez suman menos valor a la economía, los asiáticos promueven la economía del conocimiento, donde el trabajo mental, la tecnología, la ciencia y las ingenierías, cada vez valen más.  Ni nos metemos a analizar lo que esas sociedades destinan a la innovación y la investigación, versus la región latinoamericana, ahí hay otra clave.

Un expresidente de Costa Rica decía que debíamos fabricar carros y microprocesadores electrónicos, en vez de chayotes y frijoles. Aún es vilipendiado por esas declaraciones.

CIFRAS CRECIMIENTO 2022-2023

Según datos del Banco Mundial y el FMI, la economía global crecerá un 3.6%. Estos datos post pandemia, fueron también ajustados debido al impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Cuando analizamos por región:

Asia crecerá un 6.2%. El África Subsahariana un 3.4%. Medio Oriente, el Norte de África, Afganistán y Pakistán un 3.4%.

Por su parte, América Latina apenas crecerá un 0.6% siendo la región más rezagada del planeta, la más desigual de todas, con la menor innovación, menor número de patentes, menor cantidad de premios Nobel, pocas universidades posicionadas en los mejores ránquines globales, presupuestos para educación e investigación raquíticos y con sistemas educativos desarticulados, poco pertinentes y desvinculados de la realidad mundial.

Mientras el tren de la economía global y la moderna sociedad del conocimiento se dirige hacia el horizonte, parece ser que en América Latina el amanecer está aún lejano.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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