
Se afirma que hacer justicia es darle a cada quien lo que se merece y saco esta afirmación a colación, porque a raíz de la invitación que el Presidente Alvarado le hace a los señores expresidentes de la República, se han dado comentarios de todo corte, unos descalificando la reunión, otros aplaudiéndola y unos más con esperanza de que este cónclave le haya dado al Presidente Carlos Alvarado elementos para enfrentar los graves problemas del país. En algunos comentarios se afirma que todos los siete expresidentes son culpables de la grave crisis fiscal del país. Y a este respeto, por justicia, anoto a continuación algunos indicadores económicos que el Licenciado Rafael Ángel Calderón Fournier logró en su exitoso gobierno y que le heredó al gobierno siguiente (Figueres), recordando que Oscar Arias Sánchez dejó las arcas del Estado vacías: en mayo de 1990, la reserva monetaria neta del BCCR registraban un saldo negativo de menos 536, 9 millones de dólares y el déficit pasivo del sector público alcanzaba el 7,5%, del PIB, por ejemplo. Con ese oscurísimo panorama económico, el Licenciado Calderón inició su gobierno. A continuación, los indicadores de interés: la economía nacional creció a una tasa de 7,7%, durante 1992; en 1993, a un 6,5% y el promedio de la Administración fue de 5%. Estos indicadores fueron avalados por la CEPAL y el Banco Mundial. La tasa de desempleo abierto disminuyó de un 5,5% en 1991, a un 4,1% en 1992. Las exportaciones se incrementaron en un 60% de 1989 a 1993. Aquel déficit pasivo público se redujo a un 5,4% del PIB en 1990 y a un 2,0% en 1991. La “socada de faja” para todos se refleja en los dos últimos años de la Administración Calderón. En 1992, el déficit fue de 1,1% y en 1993, de 0,9% del PIB. La inflación pasó de un 27,3% en 1990, a un 9% en 1993, esta reducción de la inflación bajó notablemente el costo de vida y, por ello, miles de familias mejoraron sus condiciones de vida. En materia de divisas, al término del gobierno, el saldo positivo fue de 437,7 millones de dólares, que estaba negativo; es decir, un aumento del 974,6 millones de dólares. La deuda externa pasa de un 72,8% del PIB en 1989, a un 43,4% en 1993. La tasa de pobreza se redujo de 21,9% en 1989, a un 20,5% en 1990 y en 1993 a un 17,4%, con una proyección a 1994 del 15%. La pobreza extrema va de un 13,8% en 1991, a un 8,8% en 1993. Como lo demuestran estos índices, el gobierno del Licenciado Calderón no es responsable de la crisis económica actual. Más bien resolvió con decisión y claridad de su responsabilidad con el pueblo la crisis que heredó de Óscar Arias Sánchez y, a causa de ello, también obtuvo significativos logros sociales, que podrían ser objeto de otra nota.
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