Dicen por ahí que el rey de España podría aterrizar hoy y que hasta se quedaría cerquita de la General Cañas. Y claro, ya hay quienes están listos para el operativo “ver al galán de Letizia”.
Pero más allá del chisme real, esta visita despierta algo más profundo en mí: una historia que viene viajando desde hace siglos, cruzando fronteras, guerras y océanos, hasta llegar a Costa Rica y, finalmente, a mi familia.
Porque la verdad es que la presencia Borbón en Costa Rica no empieza con reyes, sino con una rama antigua, humilde y casi olvidada, documentada por el genealogista Rafael Cañada Quesada.
Mucho antes de que la Casa Real española cruzara los Pirineos, ya habían llegado a España los Borbón Basián, Board y Bussignac: ramas menores, empobrecidas, algunas hugonotes, descendientes del condestable Carlos de Borbón.
Como escribe Cañada Quesada:
“Muchos años antes… les precedieron unos parientes lejanos… muy pobres, pasaron desapercibidos.”
Esa rama se asentó primero en Alcoroches, luego en Baeza y Jaén, donde vivieron con modestia pero sin renunciar al apellido.
De ahí surge Luis de Borbón y Mora, escribano del Número en Jaén, y su hijo Andrés Luis de Borbón y Mora de Fuentes, quien en 1763 fue enviado a Costa Rica como parte del Real Servicio.
Cañada Quesada lo confirma con claridad:
“Marchó a su destino en Costa Rica el año de 1763, donde permaneció para siempre.”
En Cartago, Andrés Luis se casó con María Benita Ramírez de Chinchilla, descendiente de familias de conquistadores.
De esa unión nace la rama Borbón costarricense.
Años después, esa línea se entrelaza con familias locales, y es aquí donde entra el trabajo del historiador Marco Tulio Fonseca, quien documenta a los Pérez Borbón en Heredia, San Isidro y San José.
Entre esos nombres aparece la línea que llega hasta mi abuelo:
Carlos Luis Pérez Rojas, un hombre que preservó esta memoria familiar con orgullo, consciente de que nuestra historia venía de lejos, de muy lejos.
Así que si hoy el rey pasa por la General Cañas, digamos que no sería la primera vez que un Borbón pisa estas tierras.