
ONUSIDA ha dejando en firme por medio de un mensaje de Michel Sidibé, Director Ejecutivo de la precitada organización, la importancia del derecho de la salud, lo cual implica saneamiento, alimentación, vivienda digna, oportunidades laborales y entorno saludable. El objetivo de poner fin a la epidemia de VIH en el 2030, requiere la ejecución de prácticas y políticas eficaces y sostenibles en el tiempo.
A nivel internacional ONUSIDA se articula con otros organismos, tales como ACNUR, UNICEF, PMA, PNUD, UNFPA, UNODC, ONU Mujeres, OIT, UNESCO, OMS y Banco Mundial, estos a su vez guiados por los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, se enlazan a las agendas de los países miembros de las Naciones Unidas. Esta alianza política, debe encarnarse en las prácticas sociales, por medio de las diferentes estructuras institucionales de las naciones.
La campaña del día mundial del SIDA 2017, apunta al “Derecho a la salud” (en redes sociales la campaña se puede palpar mediante #myrighttohealth). Si bien, en el último informe de ONUSIDA se destaca el aumento de personas que están recibiendo el tratamiento antirretrovírico (puede considerarse el aumento porcentual en Sudáfrica), el organismo reconoce que hay sectores en donde debe redoblarse esfuerzos (tal es el caso de África subsahariana).
En Costa Rica, son múltiples las instituciones que pueden aportar en el camino a la consecución de la meta, cito dos instancias con un rol preponderante: contamos con un robusto sistema de salud -que requiere mejoras claro está-, basado en un sistema solidario, construido en el marco de una visión país que asume el compromiso con el ser humano y reconoce el derecho a la vida; por otro lado, poseemos un sistema educativo con un alcance poblacional primario (estudiantado) y secundario (redes familiares y comunales). Estas dos instancias precitadas, se convierten en pilares para lograr atender a los desafíos frente al VIH-SIDA, por medio de la atención inmediata, la prevención y la toma de conciencia. Un sistema de la atención y promoción de salud integral a las personas con VIH-SIDA y una educación para la afectividad y sexualidad integral centrada en la persona, que posibilite la toma de conciencia y la responsabilidad con mi persona y el prójimo.
A su vez, es importante reconocer los esfuerzos que desde organismo no gubernamentales se desarrollan para fortalecer las redes de apoyo a la población con VIH-SIDA y sus familias, es meritorio destacar sus buenas prácticas y convertirlas en parte de la agenda país, un ejemplo de buenas prácticas son las desarrolladas desde hace 25 años por el Hogar de la Esperanza, dirigido por el sociólogo Orlando Navarro, por medio de los aportes en materia de investigación-acción, para atender el fenómeno social y el rostro humano.
Nuestra meta como sociedad costarricense ha de hacer eco del esfuerzo mundial por alcanzar la meta global de cero nuevas infecciones por el VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas con el SIDA.
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