La vergüenza de la UNESCO

El jueves 13 de octubre de 2016 debería pasar a la historia como el día de la vergüenza de la UNESCO, Organismo de Naciones Unidas que precisamente es el responsable de contribuir, mediante el conocimiento, la cultura y sobre todo de la ética, a conservar el patrimonio histórico y los valores de la humanidad.

Ese día, el Consejo Directivo de la Organización aprobó una resolución, promovida por Palestina y otros países árabes incluyendo entre otros a Egipto, Catar y Omán, que niega el vínculo histórico del judaísmo con el Monte del Templo o Explanada de las Mezquitas, como se conoce hoy el lugar donde, según la Biblia, el Rey Salomón construyó alrededor de 960 AC, el Templo de Jerusalén, desde entonces el santuario más sagrado de los judíos.

Es el mismo sitio en donde en el año 70 d.C., el emperador romano Vespasiano encargó a su hijo Tito sofocar una revuelta en la Judea dominada por el Imperio Romano, que acabó destruyendo también el Segundo Templo.

No es casualidad que el Muro de los Lamentos, resto del tramo que sitiaba el Segundo Tempo, sea el lugar oración, en donde desde hace siglos miles de judíos asisten a recibir la santidad del día sábado, o en donde niños de todas partes de mundo asisten a sus trece años para confirmar su compromiso de responsabilidad ante sus semejantes.  Tampoco es casualidad que muy cerca del Coliseo en Roma, sobre la Vía Sacra, se encuentre el Arco de Tito, un trofeo de guerra erigido en conmemoración del saqueo del Templo.

Pero si hubiese alguna duda acerca de la importancia religiosa que tiene este sitio para la historia judeo-cristiana, bastaría con leer el Nuevo Testamento en el Evangelio de Juan que se refiere a la Expulsión de los Mercaderes del Templo, aquellos comerciantes y profanadores a quienes Jesús hizo abandonar el lugar sagrado, unos días antes de la Pascua Judía.

La mezquita de Al Acqsa es, sin lugar a dudas un lugar sagrado para el Islam.  Todavía no conozco a nadie que niegue esta verdad.  Ciertamente varios siglos después de la destrucción del Templo de Salomón y sobre sus ruinas, se erige el sitio desde el cual el Profeta Mahoma asciende a los cielos en el año 621, lo cual convierte a Al Acqsa  en el tercer sitio de veneración musulmana después de la Meca y Medina.  Nada de ello está en duda.

Pero la historia, con sus hechos probados, fundamentados y observados por tres religiones, no es para la UNESCO más que un cuento de hadas que viene repitiéndose desde hace más de 2.000 años, y que los faculta a tomar una nefasta   Resolución que subraya que el Monte del Templo, también llamado Explanada de las Mezquitas es un sitio sagrado solamente para los musulmanes.

Dos días después, la misma Unesco pide perdón por esta absurda Resolución.

“Es muy excepcional lo que pasó ayer y lo lamento”, dijo un día después el presidente del Consejo Ejecutivo, Michael Worbs, quien reconoció que nunca negaría los lazos de judíos y cristianos con Al-Quds y añadió que cuando se declaró la ciudad Patrimonio de la Humanidad, se estaba poniendo de relieve su importancia para las tres religiones monoteístas.

Irina Bokova, Directora General de la Organización y excandidata a la Secretaria General de Naciones Unidas se pronunció en el mismo sentido apelando al dialogo y a la no confrontación. “Tenemos una responsabilidad colectiva de fortalecer la coexistencia religiosa por el poder de los hechos y por el poder de las palabras.  Este requerimiento es más fuerte que nunca…”

¿Qué pasó entonces?  ¿Y qué va a pasar ahora?

¿Se va a prestar la UNESCO a la distorsión que algunos de sus miembros pretenden hacer de la historia?

Hay quien dice que en el amor y en la guerra todo se vale.  Nada más alejado de la verdad.

El arma utilizada esta vez por quienes propusieron la Resolución es una forma de violencia tan o más peligrosa que violencia física. Altera cualquier esfuerzo de negociación en busca de la paz en el Oriente Medio y echa atrás los esfuerzos que algún día desde la Unesco, se propusieron para sustituir las teorías pesimistas del choque de las civilizaciones por el acercamiento entre ellas.

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