Cuando pensamos en el servicio público, pocas veces imaginamos a un ingeniero, una matemática, una científica o un experto en IA. Durante décadas hemos asociado la gestión del Estado principalmente con las ciencias sociales, sin embargo, los problemas que Costa Rica y América Latina deberá resolver en los próximos años exigen que ampliemos esa perspectiva.
Necesitamos que más jóvenes de las áreas STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas) vean lo público como un espacio donde también pueden desarrollar su vocación profesional, ya sea desde el Estado, el tercer sector o desde empresas privadas comprometidas con generar impacto social.
Esta fue una de las principales reflexiones que nos dejó la primera edición en Costa Rica del Bootcamp STEAM: Fortaleciendo lo Público, una iniciativa que reunió durante tres días a 40 jóvenes universitarios de distintas disciplinas y provenientes de todas las regiones del país, con el propósito de acercar el talento científico, tecnológico y creativo a lo público.
Desde el equipo organizador, conformado por jóvenes egresados del Programa para el Fortalecimiento de la Función Pública en América Latina de la Fundación Botín, teníamos claro que no queríamos simplemente sentar a un grupo de jóvenes a escuchar conferencias. Queríamos enfrentarlos a problemas reales, retarlos a trabajar con personas que pensaban distinto y demostrarles que sus conocimientos podían convertirse en soluciones con impacto público.
Durante los laboratorios de proyectos, por ejemplo, los participantes tuvieron que identificar problemáticas reales y convertirlas en propuestas. En “Misión Estado 2026”, una dinámica inspirada en Shark Tank, debieron presentar y defender propuestas de política pública frente a un jurado. También discutieron sobre inteligencia artificial, transición energética, políticas públicas basadas en evidencia, gestión de crisis, innovación y liderazgo.

Pero posiblemente uno de los aprendizajes más importantes ocurrió cuando salimos del aula. Durante la actividad “Hackea la Ciudad”, un rally urbano desarrollado en Ayarco Sur los jóvenes tuvieron que observar comunidades reales, trabajar en equipo y resolver diferentes problemáticas sociales. Curridabat se convirtió así en un aula y el territorio en el problema que había que comprender.
Costa Rica ha invertido durante décadas en formar excelentes profesionales. Nuestras universidades públicas gradúan ingenieros, científicos, matemáticos y especialistas en tecnología con enormes capacidades. El desafío es lograr que una parte de ese talento también encuentre en lo público un espacio donde aplicar sus conocimientos y contribuir a resolver los problemas colectivos.
Pero para lograrlo necesitamos construir más puentes entre esos jóvenes y las instituciones públicas. El Bootcamp demostró que esto es posible gracias a una alianza entre distintos sectores. La primera edición contó con el respaldo de la Fundación Botín, la Red Costarricense para el Servicio Público, la Asociación de Guías y Scouts de Costa Rica, el CICAP-UCR, el MICITT, la Municipalidad de Curridabat, el Grupo ICE, Infocom, Global Shapers San José y Rosalind Innovations, entre otros actores que aportaron espacios, conocimiento y experiencias para acercar a los jóvenes a lo público.
Durante tres días, los participantes discutieron problemas públicos, formularon proyectos, conocieron instituciones y trabajaron junto a jóvenes de disciplinas completamente diferentes. Pero detrás de esos 40 había una señal todavía más poderosa, más de 800 jóvenes de las siete provincias del país se postularon para formar parte de esta primera edición.
Ese dato debería decirnos algo. Existe una generación que quiere participar. Una generación que entiende la tecnología con naturalidad, que se preocupa por el ambiente, que cuestiona cómo hacemos las cosas y que dispone de herramientas que hace apenas una década parecían lejanas.
El Bootcamp fue apenas una muestra de lo que puede ocurrir cuando conectamos ese talento con los desafíos del país. Ahora el reto es mucho mayor, abrir más espacios y conseguir que esos jóvenes no pierdan el interés en transformar Costa Rica.
Necesitamos su conocimiento, su creatividad y también su inconformidad. Porque los problemas públicos del futuro no podrán resolverse haciendo las cosas de la misma manera.
Lo público también necesita servidores listos para todos los futuros posibles.