ESENCIA - COLUMNA DE OPINIÓN

La “ilegitimidad” en la elección municipal 2024

El contundente “triunfo” del abstencionismo en las recién pasadas elecciones municipales 2024, reflejan el delicado estado de salud de la democracia costarricense.

Las cifras de “escándalo” demuestran el poco o casi nulo interés del ciudadano en sus autoridades locales.

El resultado del escrutinio arroja un clarísimo perdedor y varios “ganadores”. No hay duda, el PLN es el más golpeado. Como datos adicionales, el ciudadano debe conocer que hubo partidos políticos que retomaron protagonismo, alzando así la bandera de vencedores. Claro ejemplo de lo anterior, es el Partido Unidos Podemos, fundado por la exlibertaria y hoy ministra de la Presidencia Natalia Díaz Quintana. UP aumentó el número de alcaldías pasando de 1 a 9. Por otro lado, el PUSC subió de 14 a 20 alcaldes.

Con una participación del 31,93% del padrón nacional, la “legitimidad” de las autoridades electas queda en entre dicho. Sí, los resultados evidencian nuevamente el triste padecimiento de nuestros procesos electorales desde hace ya mucho tiempo, “la apatía”.

Veamos un par de ejemplos; en el Cantón Central de San José, de un total de 237.400 electores inscritos, votaron solo 53,358 ciudadanos. ¿Y los demás? De nuevo, la mayoría absoluta NO eligió. Otro triste escenario es el que protagoniza el cantón de Desamparados. Este Cantón josefino levantó el trofeo al de mayor inasistencia a las urnas, un 78,54% no votó.

¿Por qué el costarricense no valora el poder del voto? ¿Será necesario volver a unir la elección de autoridades municipales en las elecciones presidenciales?

Leímos con atención la nota publicada en elmundo.cr el pasado lunes 5 de febrero, donde el diputado del PUSC, Alejandro Pacheco menciona que, el porcentaje de abstencionismo reflejado en la reciente elección y los más de 10.700 millones de colones invertidos, son un llamado de atención para considerar agrupar las elecciones.

El diputado Pacheco presentó desde el año pasado el proyecto de ley 23.229 donde propone unificar los procesos de elección municipal y nacional, con el fin de economizar recursos públicos. ¿Usted qué opina?

Terminado este proceso electoral, ya el ciudadano empieza a recibir mensajes muy directos de cara a la elección 2026. Nuevamente fuimos testigos de publicaciones periodísticas enfocadas a exponer las intenciones presidenciales. Por un lado, el actual ministro de Transportes, Luis Amador expresó que NO descarta aspirar a la Presidencia de la República. Aquí solo una pregunta directa a don Luis, ¿con cuál partido presentaría su candidatura? Por lo visto, el protagonismo de Pilar Cisneros Gallo y su criterio de respaldo, estaría posicionando no solo el candidato, sino al partido oficial del “Rodriguismo” rumbo al 2026.

También, estamos avisados de la intención del presidente del PUSC, Juan Carlos Hidalgo, de formar una coalición de cara al 2026, donde conversaría con algunos políticos. Hidalgo le estaría presentando la idea a Eli Feinzaig del Liberal Progresista, Rafael Ángel Calderón del Republicano Social Cristiano y a Natalia Díaz de Unidos Podemos.

La carrera por la silla presidencial ya está desarrollándose. Los réditos de la administración Chaves Robles, es el “botín a disputar” por los llamados a proclamarse “herederos” del del presidente actual y de sus aciertos.

No hay duda que el PLN está en una situación más que delicada. Sus líderes mantienen una pugna interna, causando más división que cohesión. La insistencia de ver en el Figuerismo la tendencia de autoridad, evidencia al desgastado partido verde y blanco, como un paciente en “estado de coma”. Si el PLN desea sobrevivir, debe de renovarse y generar nuevas oportunidades a partidarios que levantan la mano desde hace muchos años atrás.

Esa ha sido la triste realidad de los hoy mal llamados partidos grandes, han discriminado a personas leales, capaces y muy conscientes de la realidad nacional. Estos grupos políticos tienen en su haber una “gran generación perdida”.

Hoy estimado lector le consulto, ¿cuáles nombres visualiza para la próxima elección presidencial 2026?

Yo distingo en el horizonte algunos nombres con posibilidad de figurar. Por un lado, veo a un candidato con bastante aceptación dentro del PLN, Carlos Ricardo Benavides. ¿Su posible contendor, Figueres o Antonio Álvarez Desanti? El Frente Amplio podría retomar su protagonismo de la mano de José María Villalta (de nuevo con doble postulación), con la urgente necesidad de mantener una fracción legislativa. Como heredero de los resultados de la administración Chaves Robles, no vemos a otro que no sea el ministro Luis Amador Jiménez. Aquí, reitero, la duda sería en cuál partido. Otro dato interesante a valorar, es la posibilidad de una nueva figura mediática saltando a la política. Recordemos que el efecto Pilar Cisneros llevó a Zapote al hoy mandatario.

Hay otros ciudadanos que llaman la atención como aspirantes presidenciales, entre ellos el exsecretario nacional del PLN y abogado constitucionalista Fernando Zamora Castellanos. No vemos con el deseo de postularse al diputado Fabricio Alvarado; para este servidor sería una “necedad política” otra aspiración.

Ahora bien, ¿por qué no pensar en una mujer protagonista? Natalia Díaz Quintana está muy de moda en la realidad política nacional, pero no le alcanzaría para “empujar y sacar” al ministro Amador del “ring”. Simplemente habrá que esperar.

Hoy el habitante que goza de la libertad y paz en Costa Rica, está llamado a valorar y establecer parámetros de medición objetivos de cara al proceso electoral 2026. El constante ataque mediático a la labor del presidente Chaves Robles, a sus ministros y presidente ejecutivos, establece un ambiente de “hartazgo” en el elector.

A finales del año pasado escribí este párrafo en una de mis notas: “Es prudente considerar que la expectativa en conocer y visualizar a los próximos aspirantes presidenciales, cambió desde la pasada elección del 2022. La escogencia de un candidato que en ese entonces era “desconocido”, asestó un golpe contundente a las desgastadas estructuras de los partidos tradicionales y a los grupos de poder que les respaldan. Guste o no, para bien o para mal (juzgue usted), nuestra historia política establecerá un antes y un después de la llegada de Rodrigo Chaves Robles a la Presidencia de la República.

¿Estará vigente la posible oferta del Partido Aquí Costa Rica Manda como el sector “oficial del Rodriguismo”? ¿Habrá o no un resurgimiento de partidos tradicionales con caras nuevas? ¿Podrá nuevamente la figura mediática de Pilar Cisneros llevar de nuevo el inquilino a Zapote? De lo anterior y más hablaremos la próxima semana, Dios primero.

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Sobre el autor:

El autor es Licenciado en Relaciones Internacionales. Asesor Legislativo, analista político internacional. Además elabora procesos de capacitación política, desarrollo comunal y administración. maumazu208@gmail.com.

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