Lo que ocurrió en Londres no es normal.
Es histórico.
El keniano Sabastian Sawe rompió una barrera que durante años pareció imposible en competencia oficial: correr una maratón por debajo de las dos horas.
Un tiempo que cambia todo
Sawe cruzó la meta frente al Palacio de Buckingham con un registro de 1:59:30.
Sí, leyó bien.
Menos de dos horas en una prueba oficial.
Con esto, dejó atrás el récord que tenía Kelvin Kiptum (2:00:25 en 2023) y marcó un antes y un después en la historia del atletismo.
ROMPIENDO LA BARRERA DE LAS DOS HORAS.
REESCRIBIENDO LA HISTORIA.Sebastian Sawe gana la Maratón de Londres con un tiempo de 1:59:30 y establece un nuevo récord del mundo. Yomif Kejelcha también baja de las dos horas en su debut. Marcianada.
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— Eurosport.es (@Eurosport_ES) April 26, 2026
No fue el único
Lo más impresionante es que no corrió solo contra el reloj.
El etíope Yomif Kejelcha también bajó de las dos horas (1:59:41) en su debut en la distancia.
Y el ugandés Jacob Kiplimo firmó 2:00:28, otro registro que, hace poco, habría sido récord mundial.
Un podio que ya es leyenda.
El momento clave
Sawe no especuló.
Lideraba un grupo compacto hasta que lanzó su ataque antes del kilómetro 30.
Ahí empezó a escribir historia.
Solo Kejelcha pudo seguirle el paso por un tiempo. Después, el keniano impuso su ritmo hasta la meta.
La barrera de las dos horas… ahora sí
El mundo ya había visto algo parecido.
Eliud Kipchoge logró correr en 1:59:40 en 2019.
Pero aquella marca no fue homologada por tratarse de un evento controlado, con condiciones especiales.
Lo de Sawe es distinto.
Es oficial.
Y cambia el deporte.
Tecnología y evolución
Sawe utilizó las nuevas “supershoes” Pro Evo 3 de Adidas, con un peso menor a 100 gramos.
La tecnología empuja.
Pero la capacidad del atleta… sigue siendo determinante.
Londres, escenario perfecto
La maratón de Londres volvió a demostrar por qué es una de las grandes del mundo.
Más de 59.000 corredores participaron en esta edición, que además volvió a romper récords en recaudación benéfica.
Pero esta vez, el foco no estuvo en la cifra.
Estuvo en el cronómetro.
Un nuevo punto de partida
Lo que parecía un límite… dejó de serlo.
La barrera de las dos horas cayó en una competencia oficial.
Y ahora la pregunta no es si se puede.
Es hasta dónde puede llegar el ser humano.