Impuestos, menor gasto público y venta de activos

» Por Luis Fernando Allen Forbes - Director ejecutivo Asociación Salvemos El Río Pacuare

La mala administración de las empresas estatales y los déficits en la provisión de servicios impulsaron a la mayoría de los países latinoamericanos a emprender procesos de privatizaciones, cuyo alcance en términos geográficos y sectoriales fue muy desigual.

No obstante la razón fundamental para el fracaso de la empresa estatal es el conflicto entre los objetivos económicos y los políticos. Sus gerentes deben responder a objetivos políticos, que fácilmente pueden producir daños económicos a la empresa. La interferencia política en la dirección de las compañías estatales genera un exceso de empleo, induce inversiones ineficientes y da lugar a una selección precaria de productos y mercados.

Por mucho tiempo las empresas estatales llegaron a tener un exceso de personal ya que los gobiernos las usaban para generar y mantener el empleo. Protegidas de la competencia, las empresas del Estado recibían a menudo órdenes de mantener sus precios por debajo del nivel de recuperación de costos, lo que acarreó pérdidas económicas cada vez mayores.

Esto, a su vez, nos ha llevado a dificultades fiscales, como la actual coyuntura de poner nuestra soberanía financiera en manos del Fondo Monetario (FMI) que probablemente condicionará el préstamo a la toma de algunas medidas entre ellas: el aumento de impuestos, reducción del gasto público, y venta de activos para sanear las finanzas públicas.

Está claro que las empresas estatales tuvieron y siguen teniendo un desempeño deslucido. Con contadas excepciones, resultaron ineficientes, produjeron bienes y servicios de baja calidad y generaron más deudas que ganancias.

En este contexto cabe destacar que los activos del Estado no tienen dueño, son del pueblo, porque se han hecho a partir del pago de los impuestos, y no son los más poderosos quienes más aportan al pago de impuestos, en Costa Rica, los principales ingresos tributarios los aportan los asalariados e indirectamente los consumidores.

El problema en Costa Rica es que los ricos no quieren pagar impuestos y el peso de la recaudación recae sobre la clase media, lo que contribuye a una espiral destructiva para el Estado del bienestar.

Si asumimos como natural que las multinacionales y los multimillonarios no pagan impuestos, o pagan proporcionalmente menos que las pequeñas empresas y los trabajadores, todo el papel del sector público se ve desdibujado, desde su capacidad redistributiva hasta su capacidad de proveer bienes públicos necesarios para el crecimiento y su capacidad de gestión anticíclica.

Por último el resultado de este proceso son sociedades más desiguales y estados menguantes, endeudados e ineficaces. La venta activos no condujo a mejoras en el comportamiento de las finanzas públicas, pues los efectos que se tuvieron fueron tan sólo de corto plazo, con el agravante de regresar a una situación similar en condiciones de desventaja y menor cantidad de activos.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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