El cambio climático y la producción de pastos

El cambio climático es una creciente amenaza para la seguridad alimentaria mundial. Costa Rica no está vacunada contra esto. El aumento de la temperatura, mayores frecuencias de fenómenos meteorológicos extremos (sequías y lluvia torrenciales), escasez de agua, elevación del nivel del mar, acidificación de los océanos, degradación de la tierra, perturbación de los ecosistemas y pérdida de biodiversidad, podrían comprometer seriamente la capacidad del sector agropecuario para alimentar a los más vulnerables (provincias costeras) impidiendo evitar la erradicación del hambre, la mal nutrición y la pobreza. Estudios recientes, nos advierten que, en ausencia del crecimiento económico, un fuerte impacto del cambio climático incrementara la cifra prevista de población extremadamente pobre para 2030 en 122 millones. La ganadería depende de la producción de pastos y es uno de los principales usos de la tierra en América Latina y el Caribe (ALC). Estudios recientes para la región, indican incrementos dramáticos en las tasas de deforestación, acompañados de procesos de degradación de suelos, fragmentación de paisajes, pérdidas de biodiversidad y reducción del nivel de ingresos, particularmente a los pobladores de las áreas rurales. En América Latina, se considera que no es económico alimentar al bovino para carne con concentrados a fin de hacerlos crecer y engordar con mayor rapidez. Para leche es otra historia sin embargo estamos lejos de producir leche con solo el 80% a base de pastos y un 20 % de concentrados. El único camino práctico para incrementar la producción de alimentos para los rumiantes consiste en hacer los pastos y forrajes más abundantes. Esto, puede obtenerse con el mejoramiento de las especies utilizadas para este fin, y de aquellas que en muchas ocasiones poseen gran calidad y no son empleadas en la alimentación de los animales. Necesariamente hay que disponer de nuevas variedades de pastos y forrajes tolerantes a la sombra, encharcamiento, salinidad, salinidad y a la sequía, los que presenten buenos rendimientos y aceptable calidad, en ecosistemas frágiles y degradados. Hay acciones que permiten el incremento de la producción de pastos e influyen directamente en el ambiente, un proyecto con sistemas silvopastoriles (mejora de las prácticas de alimentación animal con árboles y arbustos) para incrementar la biodiversidad y mejorar la producción también aumentó el almacenamiento de carbono. Por supuesto en vez de talar árboles sembrarlos.

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