Costa Rica y la “Economía Plateada”

» Por Pablo Duncan - Socio Director CLC Comunicación afiliada a LLYC

La transformación demográfica que vive Costa Rica es innegable. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), para este 2023, el país alberga a 526.135 personas de 65 años y más, lo cual representa aproximadamente el 10% de la población total. Hace tan solo dos décadas este segmento representaba solo el 5,6%. Si proyectamos hacia el futuro, en tan solo 20 años, el INEC estima que esta cifra aumente al 17,6%.

Esta nueva realidad es un desafío y una gran oportunidad para el sector empresarial. La emergente “Economía Plateada” (Silver Economy) la cual incluye todas aquellas actividades económicas, productos y servicios diseñados para satisfacer las necesidades de las personas mayores de 50 años se ha convertido en un sector económico global de gran dinamismo.

En un reciente informe del Banco Interamericano de Desarrollo titulado “Silver Economy: A Mapping of Actors and Trends in Latin America and the Caribbean”, se indica que los sectores de la economía plateada varían en tamaño y madurez. Mientras los sectores de cuidado y salud son los más establecidos y desarrollados, otros como la digitalización, la automatización del hogar y el cohousing están emergiendo.

En ese informe del BID se identificaron iniciativas innovadoras en todos los sectores con un gran potencial de crecimiento. Por ejemplo, el sector salud está impulsando prácticas para un envejecimiento activo y gestionar enfermedades crónicas; el sector financiero ofrece desde remesas hasta gestión de propiedades y pensiones; el sector de vivienda muestra tendencias como casas inteligentes y cohousing; y la digitalización representa un desafío crucial en todos los ámbitos. Además, se identificaron iniciativas con un enfoque en género, principalmente orientadas a apoyar a las mujeres.

Todo lo anterior no solo indica una oportunidad económica, sino también nos revela el crecimiento y perfilamiento de una “nueva persona consumidora”. El típico enfoque de ver a las personas adultas mayores únicamente como consumidoras de servicios de salud debe evolucionar. Su participación en turismo, entretenimiento y actividades recreativas ha aumentado, lo cual se evidencia por una demanda diversificada.

Para las empresas costarricenses, esto se traduce en un reto desde múltiples áreas: comunicación, marketing, asuntos públicos y responsabilidad social corporativa. Pero hay un desafío mayor y es el de la digitalización. Si bien la pandemia aceleró la adaptación tecnológica, el alto porcentaje de personas mayores fuera de la fuerza laboral hace que no tengan la necesidad de adaptarse tecnológicamente por cuestiones laborales, por lo cual es esencial diseñar soluciones digitales que sean intuitivas, accesibles y amigables, sobre todo en estos tiempos donde se debe afrontar una “digitalización obligatoria” en muchos sectores como el financiero, bancario y comercial.

Otros datos relevantes del INEC nos muestran realidades que no pueden ser obviadas. En 2022, el 5,1% de las personas de 65 años y más viven en situación de pobreza extrema. Estos números varían dependiendo de la región, siendo la región Brunca la cual lidera esta variable con un 9,5%. En este sentido, la responsabilidad social corporativa cobra especial relevancia, pues las empresas tienen el deber ético y la capacidad de desarrollar programas que ayuden a mitigar estas condiciones.

Otro de los retos es el área de cuido. El pasado mes de septiembre, con el liderazgo del BID se llevó a cabo en Costa Rica la novena reunión de la Red de Políticas de Cuidado de Larga Duración en América latina y el Caribe RedCUIDAR+, con participación de representantes de gobiernos de toda la región. En este encuentro se coincidió en la necesidad de fortalecer los sistemas de atención a la dependencia, la importancia de la inversión pública en esta área, la formación de las personas cuidadoras, y el desarrollo de servicios para favorecer la permanencia de las personas mayores en su hogar.

En CLC afiliada de Llorente y Cuenca (LLYC) hemos generado conversaciones con nuestros clientes sobre las mejores prácticas para aprovechar las oportunidades de esta economía y propiciar espacios de respeto y de mejoramiento de las condiciones de la población adulta mayor. Cuatro áreas de especial interés son las siguientes:

La tecnología como herramienta para mejorar la calidad de vida: Hemos indicado que las empresas deben ofrecer soluciones tecnológicas intuitivas y amigables. Lo anterior debe incluir desde plataformas de ahorro e e-commerce accesibles e intuitivas hasta aplicaciones que mejoren la calidad de vida. La tecnología debe ser un complemento y una herramienta de inclusión y empoderamiento, no un obstáculo.

Diversificación de productos y servicios: Los adultos mayores ya no solo buscan servicios de salud. Viajes, entretenimiento, educación y actividades recreativas son solo algunos de los campos donde su participación está creciendo. Las empresas deben innovar y diversificar su oferta pensando en la satisfacción de las necesidades específicas de este creciente grupo.

Responsabilidad social y bienestar integral: Los datos sobre la situación de pobreza y pobreza extrema de muchas personas en ese segmento poblacional en Costa Rica no pueden ser ignorados. Las empresas tienen una responsabilidad ética y social de contribuir al bienestar de este grupo humano por medio de iniciativas que vayan más allá de la oferta comercial, sea mediante el desarrollo de proyectos de mejora de la calidad de vida y la promoción de programas de inclusión.

Inclusión laboral: Si bien es cierto que una gran proporción de los adultos mayores no participa activamente en la fuerza laboral, esto no significa que no tengan mucho que aportar. Programas de mentoría, consultorías y roles adaptados a su tiempo disponible, habilidades y experiencia pueden ser beneficiosos tanto para cada uno de los adultos mayores como para las empresas.

En definitiva, la Economía Plateada es una ventana de oportunidades para Costa Rica. Es el momento de que las empresas reconozcan y se adapten a esta nueva realidad, no solo para capitalizar un segmento del mercado en crecimiento, sino también para contribuir al desarrollo y bienestar de uno de los grupos más valiosos de nuestra sociedad. Con la reciente conmemoración del Día de la Persona Adulta Mayor, es un buen momento para que el sector empresarial tome la iniciativa y la reflexión se materialice en proyectos y acciones concretas para promover una sociedad y una economía más integral, inclusiva y sostenible.

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