Era una semana diseñada para que Liga Deportiva Alajuelense golpeara la mesa. Tenía frente a sí dos partidos capaces de fortalecer el discurso de un equipo que pretende ser protagonista en todos los frentes y, principalmente, oportunidades concretas para tomar posiciones de privilegio.
Terminó ocurriendo exactamente lo contrario.
Alajuelense perdió 1-0 contra Luis Ángel Firpo en El Salvador y volvió a caer por idéntico marcador frente a San Carlos en el estadio Alejandro Morera Soto. Dos derrotas consecutivas que golpean más allá de los seis puntos dejados en el camino.
La Liga perdió el liderato de su grupo en la Copa Centroamericana, perdió su invicto en el Torneo de Apertura y desperdició la posibilidad de tomar el primer lugar del campeonato nacional.
Era una semana para tomar lideratos.
Alajuelense terminó perdiéndolos.
Primero fueron los titulares
El primer golpe llegó en El Salvador.
Alajuelense aterrizó para enfrentar a Luis Ángel Firpo con seis puntos de seis posibles en la Copa Centroamericana y la posibilidad de prácticamente resolver su clasificación.
El equipo de Ismael Rescalvo venía creciendo, acumulaba victorias y tenía frente a sí una prueba importante para confirmar esas buenas sensaciones.
Falló.
Y no fue únicamente por el 1-0.
La preocupación estuvo en la manera. Firpo fue superior y el propio Rescalvo realizó después una autocrítica contundente: reconoció que su equipo había sido superado “en ganas, en fútbol, en carácter y en ambición”.
Incluso fue más lejos.
“No pusimos el corazón, ni la entrega, ni defendimos al club como debíamos”, afirmó.
Alajuelense utilizó buena parte de sus principales figuras aquella noche. La respuesta no apareció.
La consecuencia es que ahora el tricampeón centroamericano deberá jugarse su clasificación el miércoles contra Plaza Amador en el Morera Soto.
Contra San Carlos apareció la banca y tampoco alcanzó
Después del desgaste del viaje y pensando precisamente en esa final anticipada contra los panameños, Rescalvo movió sus piezas para enfrentar a San Carlos.
Era comprensible administrar cargas.
El problema es que quienes recibieron la oportunidad tampoco consiguieron sostener al equipo.
La Liga tuvo aproximaciones. Esteban Cruz dispuso de una posibilidad importante después de un pase de Creichel Pérez, mientras Celso Borges ingresó y consiguió darle otra dinámica al mediocampo.
Pero faltó lo fundamental: el gol.
San Carlos resistió y encontró su premio al minuto 70.
Un tiro de esquina terminó con Jefferson Rivera venciendo a Washington Ortega para establecer el 0-1.
El Morera Soto quedó en silencio.
Alajuelense había tenido otra oportunidad de asumir un liderato y volvía a desperdiciarla.
Una semana que debía confirmar terminó sembrando dudas
Ese es posiblemente el mayor problema para la Liga.
Perder un partido forma parte del fútbol. Incluso encadenar dos derrotas puede ocurrir durante una temporada extensa.
Pero el contexto importa.
Alajuelense tenía dos partidos para demostrar fortaleza precisamente cuando las recompensas eran grandes.
En El Salvador podía encaminar su clasificación, sostener el primer lugar de su grupo y continuar peleando por las posiciones privilegiadas de la Copa Centroamericana.
No lo hizo.
Contra San Carlos tenía la posibilidad de aprovechar la jornada para tomar el primer lugar del Apertura 2026.
Tampoco lo hizo.
Y aparece una conclusión incómoda: cuando jugaron los titulares, perdió; cuando llegó el turno de una formación con mayor rotación, también perdió.
La Liga pierde credibilidad
Hasta hace unos días, el discurso alrededor de Alajuelense era diferente.
El equipo conseguía resultados, aunque algunos llegaran sobre el cierre de los partidos y existieran cuestionamientos por primeros tiempos flojos. Luego apareció aquella semana en la que venció al Diriangén en Nicaragua y goleó 3-0 a Herediano en el Carlos Alvarado.
Parecía un punto de inflexión.
Ahora volvieron las preguntas.
¿Puede esta Liga responder cuando tiene frente a sí una oportunidad grande? ¿Tiene suficiente profundidad para rotar sin perder competitividad? ¿Puede sostener el rendimiento cuando los titulares no están? ¿Y qué versión aparecerá cuando la presión aumente?
Las últimas dos respuestas dentro de la cancha fueron derrotas.
Y ambas por 1-0.
Ahora llega un partido que no permite dudas
Lo más complicado para Alajuelense es que prácticamente no tendrá tiempo para procesar lo sucedido.
El miércoles llega Plaza Amador al Morera Soto.
Y ahí ya no se discutirá un liderato ni la posibilidad de terminar mejor ubicado.
Estará en juego la permanencia del tricampeón en la Copa Centroamericana.
Firpo, Plaza Amador y Alajuelense llegaron a esta definición empatados con seis puntos después del tropiezo rojinegro en El Salvador. La Liga sabe que una victoria en casa resuelve su clasificación sin necesidad de mirar hacia otra cancha.
La presión, por lo tanto, aumentó.
Alajuelense tuvo una semana para apropiarse de dos lideratos y terminó con dos derrotas.
Perdió con sus titulares. Perdió cuando recurrió a su banca. Perdió el invicto del campeonato. Perdió la cima de su grupo internacional y desperdició la posibilidad de tomar el primer lugar en Costa Rica.
Más que puntos, esta semana la Liga perdió algo que deberá comenzar a recuperar el miércoles: credibilidad.