Washington, 07 may (elmundo.cr) – El caso de la revocatoria de visas estadounidenses a varios directivos del diario costarricense La Nación escaló esta semana al Congreso de Estados Unidos, luego de que el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes cuestionara públicamente la medida y la vinculara con posibles presiones políticas contra medios críticos.
A través de su cuenta oficial en la red social X, el comité —controlado por legisladores demócratas— afirmó que la acción tomada por el Departamento de Estado bajo la dirección del secretario Marco Rubio representa “el más reciente ejemplo de cómo la política exterior estadounidense está siendo utilizada para servir a los intereses políticos de Trump y sus aliados, y no al pueblo estadounidense”.
“El Estados Unidos de antes defendía la libertad de prensa. Esta administración la ataca”, añadió la publicación, compartiendo un reportaje difundido previamente por la periodista Vera Bergengruen sobre el caso costarricense.
¿Qué es el Comité de Relaciones Exteriores?
El Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes (House Foreign Affairs Committee) es uno de los órganos más influyentes del Congreso estadounidense en materia internacional. Supervisa la política exterior de Estados Unidos, el funcionamiento del Departamento de Estado y la relación diplomática con otros países.
Aunque el comité no tiene autoridad directa para revertir decisiones migratorias individuales, sí ejerce presión política y fiscalización sobre las acciones del Ejecutivo, especialmente cuando considera que podrían afectar derechos democráticos, libertad de expresión o relaciones internacionales.
La intervención pública del comité le da una nueva dimensión internacional al caso y aumenta la atención sobre las relaciones entre Washington, el gobierno costarricense y el medio La Nación.
El origen de la controversia
La polémica comenzó luego de que trascendiera que Estados Unidos revocó las visas de varios miembros de la junta directiva de La Nación.
Según el reporte compartido por Bergengruen, la medida ha provocado acusaciones de que Washington —en coordinación con sectores del gobierno costarricense— estaría utilizando las restricciones migratorias como mecanismo de presión contra críticos y opositores políticos.
Hasta el momento, el Departamento de Estado no ha explicado públicamente las razones específicas detrás de las cancelaciones de visas, amparándose en la confidencialidad que normalmente rige los procesos consulares.
Sin embargo, la ausencia de detalles oficiales ha alimentado el debate político en Costa Rica, donde sectores opositores y defensores de la libertad de prensa han expresado preocupación por las implicaciones del caso.