Alajuela, 14 ene (elmundo.cr) – El presidente de la República, Rodrigo Chaves, agradeció la visita del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, para participar en la colocación de la primera piedra del Centro de Alta Contención de Crimen Organizado (CACCO) en La Reforma.
Chaves señaló que “a nombre de la enorme mayoría de ustedes, me honro en darle la bienvenida, una vez más, al excelentísimo presidente de la hermana República de El Salvador, Nayib Bukele. Muchísimas gracias, señor presidente. Nos honra su presencia. A la gran mayoría de los costarricenses”.
“El Salvador una vez más colabora con Costa Rica, como lo hicieron durante aquella crisis que ocurrió de inundaciones cuando el señor presidente Bukele estaba siendo condecorado por mi gobierno y por el pueblo de Costa Rica. Además, tenemos un pacto. La presencia de Nayib Bukele es importante, es legítima, y nos honra”, aseguró.
Chaves recalcó que “así le contesto a los que han hablado tonterías, a los que han tratado de darle al Tribunal Supremo de Elecciones competencias que no tienen ni tendrá, como decir, ah, el avión de presidente Bukele no puede aterrizar”.
“La falta de respeto del Tribunal Supremo de Elecciones de decirle, venga, pero pórtese bien. Primero, como que tuvieran la competencia para decir qué vendría. Esa es una falta de respeto, señor presidente, por la cual le pido disculpas a nombre del pueblo de Costa Rica, que un tribunal electoral le diga a un invitado de honor, así, pero no, no, no quiebre las cosas, ni manche las paredes. Es una verdadera aberración”, aseguró.
El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) rechazó un recurso de amparo presentado por los ciudadanos Allen Alexander Solera Cordero y Óscar Quesada Rodríguez, quienes buscaban suspender la visita del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, a Costa Rica.
En su resolución, el Tribunal recordó la importancia del respeto a la soberanía y la no injerencia en asuntos internos, citando la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
El TSE enfatizó que las delegaciones extranjeras deben “no inmiscuirse en los asuntos internos” del Estado anfitrión.
El Tribunal añadió que “el respeto en las relaciones entre los Estados implica, entre otros aspectos, que los máximos representantes de los países se abstengan de conductas que sugieran simpatía o antipatía por algún partido político o candidatura; esa actitud mesurada evita que se produzca una inadecuada presión sobre las personas electoras y que no se comprometa su derecho fundamental a un sufragio libre”.