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Cambio climático amenaza la herencia gastronómica de Guanacaste en la mesa de los costarricenses

» Especialistas advierten que la variabilidad climática exige fortalecer la seguridad alimentaria para proteger ingredientes básicos como el arroz, el maíz y los frijoles.

» En el marco de la conmemoración de la Anexión del Partido de Nicoya, se hace un llamado a la planificación para resguardar la identidad cultural del país.

Guanacaste, 25 jul (elmundo.cr) – La celebración de la Anexión del Partido de Nicoya no solo conmemora un hito histórico, sino también la riqueza cultural que Guanacaste ha aportado a Costa Rica, siendo su gastronomía uno de los pilares más emblemáticos. Sin embargo, platos tradicionales como el arroz de maíz, las tortillas palmeadas y el gallo pinto enfrentan hoy la sombra de la variabilidad climática.

Detrás de estas recetas, ingredientes esenciales como el arroz, el maíz y los frijoles son vulnerables a los desafíos ambientales actuales. Según el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), fenómenos como El Niño y La Niña impactan directamente la producción agrícola, la disponibilidad de alimentos y la estabilidad de los mercados, un reto que cobra especial relevancia en la provincia guanacasteca.

Para Juan Carlos Sandoval, gerente general de La Maquila Lama, la preservación de estas tradiciones está intrínsecamente ligada a la capacidad del país para asegurar el abastecimiento de estos granos básicos.

“Cuando celebramos la Anexión del Partido de Nicoya también celebramos una herencia gastronómica que Guanacaste le regaló a Costa Rica. Muchos de esos platillos tienen como base el arroz, el maíz y los frijoles, por lo que proteger la disponibilidad de estos alimentos es también una forma de preservar nuestra identidad y nuestras tradiciones”, afirmó Sandoval.

Planificación ante un entorno complejo

El experto enfatizó que la seguridad alimentaria actual requiere de una visión a largo plazo que trascienda la próxima cosecha. Ante la amenaza de sequías prolongadas o lluvias intensas, la planificación en la cadena de abastecimiento y en la gestión de importaciones se vuelve un elemento crítico.

“Hoy ya no basta con pensar en la próxima cosecha. Debemos prepararnos para un entorno donde las sequías, las lluvias intensas y otros eventos climáticos pueden afectar la producción y la disponibilidad de alimentos. La planificación se vuelve una herramienta indispensable para que las familias costarricenses continúen disfrutando de los ingredientes que forman parte de su historia”, añadió el gerente.

En este contexto, instituciones como el IMN, a través de su Programa de Cambio Climático, continúan desarrollando estudios sobre adaptación y seguridad alimentaria, buscando fortalecer la resiliencia del sector agroalimentario nacional.

Para Sandoval, el mejor homenaje a la herencia guanacasteca es garantizar que las futuras generaciones no pierdan el acceso a los sabores que han definido la mesa costarricense durante décadas.

“Las tradiciones se mantienen vivas cuando protegemos aquello que las hace posibles. Prepararnos frente al cambio climático y fortalecer la seguridad alimentaria también es una manera de cuidar el legado gastronómico que Guanacaste ha compartido con todo Costa Rica”, concluyó.

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