Una tripleta enlazada

Los conceptos de pobreza, educación y desempleo son variables que de manera permanente están en la picota de analistas, políticos y sectores afines al estudio de estos indicadores socioeconómicos.

Existe una ineludible codependencia entre los tres, pues la primera crece o disminuye en relación inversa a los dos últimos.

Es prácticamente imposible reducir el número de familias pobres, si no se dan condiciones y políticas que fomenten la creación de fuentes de trabajo y que orienten la formación educativa hacia la demanda laboral existente en las zonas de mayor vulnerabilidad social.

Hemos fallado en eso, y por ello no ha sido posible reducir el número de pobres ni de aquellos en condición de indigencia.

Conversando con una dirigente comunal amiga, me narraba que ella quiso entusiasmar a un empresario para abrir un “call centre” en la zona de Chacarita y Barranca de Puntarenas, zonas de alta desocupación; sin embargo, de 50 jóvenes que fueron entrevistados para empleo, solo dos tenían conocimiento de inglés conversacional idóneo para funciones de ese tipo.

Lo anterior demuestra la correlación entre una educación de nivel y las oportunidades de empleo, con la consecuente reducción de los índices de miseria o carencia de necesidades vitales básicas.

Contamos con una gran cantidad e instituciones y con casi 27 programas sociales para la lucha en tal sentido, y dedicamos casi 750 mil millones de colones al año entre asistencialismo y capacitación para tales fines; pero mientras no hagamos una reforma educativa sustantiva que priorice dos o tres idiomas más, que vuelque los programas de enseñanza media, superior y parauniversitaria hacia las diversas ingenierías y tecnologías de mayor demanda, nunca vamos a satisfacer un mercado laboral cada vez más exigente en estas áreas.

La premisa de que no hay fuentes de trabajo sino ciudadanos con deficiente preparación, es una verdad a medias. Pero también es una realidad que sin un gobierno que se comprometa con una agenda de reactivación económica seria, es poco lo que se puede hacer al respecto.

En la corriente legislativa dejamos encaminados varios proyectos de reformas en la relación contractual laboral, en reducción de cargas sociales para pymes, en teletrabajo, en educación dual; en reformas al código municipal para invertir la cronología de los trámites para emprendimientos, entre otros; pero no vemos en estos tres meses, avances importantes para aprobarlos. Todo se ha centrada en la aprobación de una reforma tributaria que a todas luces va a generar mayor desempleo, más pobreza y un peligroso estancamiento económico.

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