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¡Sin duda Rafael Ortiz!

Por David Rodríguez Suárez

En Costa Rica hoy día nos encontramos siempre en la disyuntiva del intercambio de etiquetas, embarcados en la necia actitud de enemistarse por pequeñas diferencias que no nos definen como país y desilusionados por la clase política como tal.

Es por esa razón que hace varios meses decidí abocarme por escuchar sectores, no solo aquellos con los que siempre he comulgado, sino aquellos con los que alguna vez contrasté visiones de manera puntual. Mientras propios y extraños se rasgaban las vestiduras por la llamada ‘‘ingobernabilidad’’; opté por la tesis de la negociación, el diálogo sincero y la unión país.

Una  palabra clave en esta coyuntura es aquella de la unidad. Cuando un país se estanca, cuando un país se divide, cuando una sociedad se siente abandonada; es cuando sectores que alguna vez divergimos tenemos que priorizar lo que nos une.

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Por esa razón uno debe adentrarse en la tarea de encontrar el perfil idóneo de alguien que tome las riendas del Poder Ejecutivo. Con don Rafael es una excelente gestión como presidente de una gran institución deportiva como lo es Alajuelense, décadas como abogado corporativo con un nombre intachable, y el hecho de ser un outsider político cuya primera incursión en aras de llegar a la diputación fuese fructífera, aunada a una excelente gestión como presidente del Congreso; lo que culmina de amalgamar esa poderosa combinación y sinergia entre todos estos factores.

El Diputado Ortiz cuenta con la ventaja de ser alguien ha transcurrido por sectores empresariales, deportivos y políticos. Es una persona que entiende las necesidades del sector privado, la eficiencia que hace falta en el sector público y además resulta conciliador en sus posturas políticas; eso es lo que se necesita a la cabeza del Ejecutivo.

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Como Presidente del Congreso fue sumamente austero y contrasta de manera halagadora con su predecesor y sucesor en esta materia. Cortando gastos discrecionales y siendo sumamente austero en cuanto al financiamiento de sus viajes; el Diputado Ortiz nos da amplia cátedra de cómo ejercer la presidencia de cualquier institución. Durante su gestión como presidente legislativo acuñó la cualidad de un jerarca sumamente transparente en su gestión; logrando incluso que con el programa ‘‘Parlamento abierto’’ Costa Rica alcance al final de su gestión el primer lugar en el Índice de Transparencia Legislativa en la región (recordemos que gracias a él se logró el voto transparente y público de los legisladores). Todo esto sin tan si quiera mencionar que fue mediante su enorme capacidad de negociación que llevó al Congreso en el período pasado a lograr acuerdos como la reforma procesal laboral y reforma procesal civil; a pesar de haber estado históricamente estancados. Esto adornado por ser el último presidente Liguista en lograr la ansiada conquista de la CONCACAF; nos demuestra que sin lugar a dudas ostenta el perfil de alguien que sabe dirigir el barco hacia el buen venir.

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El Presidente de la República debe ser ejecutivo, conciliador, negociador y eficiente. Debe saber unir a este país, no bajo caravanas de la alegría, sino bajo el liderazgo que exige tal investidura. Llegó la hora de priorizar lo mucho que nos une y es por ello que me parece que el Presidente que necesita nuestro país es sin lugar a dudas Rafael Ortiz Fábrega; no porque la palestra presidencial no tenga excelentes personas en la contienda, sino porque la Presidencia exige excelencia, preparación, ambición y entregarse a la tarea de hacer que las grandes obras sucedan.

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