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Sentando las bases para una República de Tercera

» Por Generif Traña Vargas - Administrador de empresas

En febrero pasado, la actual presidente de la República anunciaba con bombos y platillos, al conocerse electa en el cargo, el inicio de una nueva etapa en nuestra nación, a la cual llamó ¨la tercera república¨.

Un concepto tan llamativo, como abstracto y carente de sentido práctico, que únicamente puede resultar atractivo para quienes, ingenuamente esperan con ansias un cambio que únicamente existe en el plano de la retórica y la narrativa de ficción populista que ha logrado adormecer a una parte de nuestra ciudadanía.

Durante la segunda República se presentaron hitos que sostienen la vida republicana actual de Costa Rica, como lo son :la creación de instituciones como el Tribunal Supremo de Elecciones, el Instituto Costarricense de Electricidad, además de una no perfecta, pero muy robusta Constitución Política y por supuesto, la creación de la mayoría de los centros de educación superior pública y privada.

Hechos que inciden directamente en la presente cosmovisión de nuestra población, caracterizada, en su inmensa mayoría por el respeto, la tolerancia, la búsqueda de la mejora continua a través de la educación, el trabajo y nuestra paz social.

Solíamos como ciudadanos enorgullecernos de las cosas que nos hacían grandes como país y de los costarricenses que trascendían nuestras fronteras.

Nos enorgullecíamos por el arte de Francisco Amighetti y Jiménez Deredia que ha dado la vuelta al mundo.

Celebrábamos con mucha alegría cuando un astronauta costarricense puso sus pies en el espacio, cuando tuvimos un premio Nobel de la paz, gracias a un plan que logró detener conflictos en Centroamérica, cuando las hermanas Poll nos dieron medallas olímpicas en una piscina, cuando Hannah, Yokasta y Medallita Jiménez, nos dieron campeonatos mundiales en un cuadrilátero y, desde luego, cuando logramos gritar un gol de nuestra selección en un mundial de fútbol.

Hoy, con preocupación, podemos ver que cada vez es menos frecuente que tengamos, como sociedad, motivos para enorgullecernos en cualquier ámbito.

Quiénes hablan de ese concepto tan “sexy” de Tercera República, lo hacen con un simplismo pasmoso, que pareciera tener la intención de simplemente, tirar por la borda todos los logros que tuvo la sociedad costarricense en décadas anteriores, a nivel institucional, educativo, científico, jurídico, político, artístico, deportivo, económico, social etc.

Y es que ciertamente esta intención de instaurar una tercera República hecha a la medida de algunos sectores populistas calza perfectamente con la degradación progresiva de nuestro tejido social que está desvaneciendo el “pura vida” del tico. Y que además nos ha a llevado a caer en una mediocridad creciente en todos los ámbitos.

Hoy, le reímos la gracia y le aplaudimos a un acto pachuco de quien, irrespetando su propia investidura, se burla de otro ciudadano con un abyecto “lero lero calzón de cuero”.

Somos incapaces de cuestionar los recortes a programas educativos y culturales. Y creemos sin reparo, los discursos vacíos y sinsentido que se dan en el barato show de mediodía de miércoles desde Zapote

Y ellos, los protagonistas de ese circo, desde luego saben que sus seguidores no cuestionarán lo que allí se diga, pues su capacidad de investigación no va más allá de los 60 segundos de un reel o un tiktok, gracias a que se han encargado de que así sea al construir un modelo de adoctrinamiento mediático que les hará, no sólo creer a ciegas su retórica populista, sino que les hará defenderlos a capa y espada contra cualquiera que les haga el mínimo cuestionamiento.

Hace no muchos años intentábamos (o al menos anhelábamos) emular a países como Irlanda o Noruega en términos de modelos de desarrollo económico y ambiental, con economías verdesy modelos educativos de primera, etc. Hoy nos conformamos un emular a vecinos del norte, haciendo malas copias de cárceles con estereofón. Esto, en tiempos en los que, el mundo civilizado ya no encierra ni siquiera a los animales en zoológicos, es muestra inequívoca del grave momento social, cultural y educativo que atravesamos, siendo, el deporte, la cultura y la educación los mejores combatientes históricos contra la delincuencia y la drogadicción.

Siempre será más fácil culpabilizar a otros de nuestros errores, por lo que siempre escucharemos ataques contra todos los demás, los magistrados, los demás poderes, la prensa canalla, la contraloría, etc. Todos son responsables excepto quien reparte las culpas.

“Descalificarás a quien piense distinto de la doctrina jaguarsshh y recetarás cremita de rosas, tictac tictac” me atrevo a inferir que dicta uno de los posibles mandamientos del manual del activismo digital chavista.

Con una ciudadanía desinformada, sin acceso a educación y salud de calidad, una inseguridad creciente, rotondas cuadradas y una economía que, en el único rubro que crece ilimitadamente es en el de la informalidad, pareciera que tenemos todos los elementos que sirven de base para cimentar muy bien lo que nuestros gobernantes intentan instaurar:

Una República de tercera.

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