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Reducción de la jornada laboral en Costa Rica: Un enfoque basado en la eficiencia y el bienestar

Historia de la jornada laboral en Costa Rica

En julio de 1918, tuvo lugar uno de los movimientos sociales más importantes en la historia de Costa Rica. La Sociedad de Ebanistas y Carpinteros de San José se manifestó con dos consignas principales (Francisco Javier Rojas Sandoval):

  • Aumento
  • Reducción de la jornada

La crisis económica profundizada por los eventos de la Primera Guerra Mundial agravaba la problemática social de la población obrera en Costa Rica, generando años de miseria en medio de un capitalismo en declive (Olivera Mario, 1997).

El diario cartaginense “El Renacimiento” describió la situación en una publicación del 18 de mayo de 1918: “La miseria y el hambre azotan a la clase pobre de una manera cruel como la historia de Costa Rica no ha registrado jamás en ninguna época, a pesar de los periodos rudos y serios que se han atravesado, gritos de protesta, exclamaciones dolorosas y quejas del Estado por la carencia, a menudo, en los hogares y mercados de víveres, sin que exista limitación que calme un tanto los reclamos”.

Con el tiempo, otros sectores relevantes se unieron al movimiento, incluidos panaderos, mecánicos, obreros manufactureros, trabajadores eléctricos, mineros, y empleados del sector público, entre otros (Aguilar Marielos).

El movimiento se extendió por todas las provincias, excepto Guanacaste, que no se unió a la huelga. Finalmente, el 4 de febrero de 1920, el entonces presidente Francisco Aguilar Barquero aprobó una reducción de la jornada laboral a 8 horas, así como un aumento salarial del 20% (Mora C. Carolina, 2021).

Productividad

El indicador de la OCDE de productividad por hora trabajada se ha convertido en una medida fundamental para evaluar el nivel de eficiencia laboral y la contribución económica de una nación. Este índice valora la relación entre el valor económico generado por una hora de trabajo y el producto interno bruto (PIB) del país. Cuanto mayor sea el valor del PIB por hora trabajada, mayor será la eficiencia de la producción económica en cada hora laboral.

Esta métrica abarca diversos factores que influyen en la productividad, tales como la utilización efectiva de tecnología avanzada, la especialización de la fuerza laboral, la capacidad de innovación, y la calidad del capital humano. Un valor elevado del PIB por hora trabajada refleja una mayor contribución de cada hora de trabajo al crecimiento económico y a la generación de riqueza nacional.

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En el caso específico de Costa Rica, esta interpretación del PIB por hora trabajada puede arrojar luz sobre cómo la economía y la fuerza laboral del país interactúan para impulsar el crecimiento y el desarrollo. Al analizar esta métrica en el contexto costarricense, es posible obtener una comprensión más profunda de cómo factores como la inversión en tecnología, la educación y la formación laboral, y la innovación influyen en la productividad y, en última instancia, en el bienestar económico de la nación.

En la siguiente gráfica se presenta la cantidad de horas trabajadas desde que se presentan registros a nivel nacional, así como el PIB por hora trabajada en el lapso de 1990- 2022.

Gráfico 1:

Fuente: Elaboración propia con datos de la OCDE.

Antes de iniciada la pandemia había una tendencia: la cantidad de horas trabajadas anuales se estaba reduciendo mientras que el PIB por hora estaba aumentando, esto podría sugerir algún tipo de correlación.

Gráfica 2:

Fuente: Elaboración propia con datos de la OCDE.

Gráfico 3:

Nota: Los ejes no inician en 0.
Fuente: Elaboración propia con datos de la OCDE

El coeficiente de correlación de Pearson (r) entre el Índice de PIB por hora y las horas trabajadas anuales es -0.928. Este valor indica una correlación negativa fuerte entre estas dos variables. Además, se obtiene un p-value de 0.001 , lo que sugiere que la correlación observada es estadísticamente significativa. En otras palabras, la probabilidad de obtener una correlación tan fuerte por pura casualidad es muy baja.

Este coeficiente afirma lo siguiente: entre más horas trabajadas, menor es la productividad por hora en Costa Rica.

Tabla 1:

Fuente: Elaboración propia con datos de OCDE.

Comparativo internacional

Continuando con el análisis, procedemos a examinar el contexto internacional a través de una comparación basada en los datos proporcionados por la OCDE. Este ejercicio busca arrojar luz sobre la relación entre las horas trabajadas y la productividad en el caso de Costa Rica.

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Gráfico 3:

Fuente: Elaboración propia con datos de OCDE

En el gráfico 3, se revela que Costa Rica ocupa una posición destacada en la OCDE en términos de cantidad de horas trabajadas anualmente. Resulta significativo que solo México supera ligeramente a Costa Rica en este aspecto. Esta observación plantea una interrogante fundamental: ¿Qué factores subyacen a la persistencia de jornadas laborales prolongadas en Costa Rica en comparación con otros países de la OCDE?

Gráfico 4:

Fuente: Elaboración propia con datos de OCDE.

El gráfico 4, por otro lado, ofrece una perspectiva intrigante y contrapuesta. A pesar de tener una cantidad significativamente mayor de horas trabajadas, Costa Rica exhibe una productividad por hora trabajada superior incluso a la de México, así como a la de otros países con jornadas laborales más cortas. Este fenómeno abre una ventana a un análisis más detallado y crítico.

Necesidad de reducción de jornada

Tras un análisis exhaustivo de la relación entre la productividad por hora trabajada y las horas laborales, es evidente que la discusión sobre la reducción de la jornada laboral en Costa Rica merece un espacio importante en el debate público y en las políticas económicas. Basándonos en los hallazgos presentados y en consideración de los factores económicos y sociales en juego, se pueden elaborar argumentos sólidos a favor de esta iniciativa.

La comparativa internacional de indicadores económicos, como el índice de productividad por hora trabajada, arroja luz sobre la productividad excepcional de Costa Rica en términos económicos. Sin embargo, este logro no debe eclipsar la necesidad de considerar la calidad de vida de los trabajadores, así como el impacto a largo plazo en el crecimiento económico y la competitividad del país. Por lo tanto, es hora de considerar seriamente la reducción de la jornada laboral en Costa Rica.

Un punto de partida clave para argumentar a favor de esta medida es la mejora en la calidad de vida de los trabajadores. Si bien el país destaca en términos de productividad por hora trabajada, las jornadas laborales extensas pueden tener efectos negativos en la salud mental y el bienestar general de los trabajadores. La reducción de la jornada laboral permitiría un equilibrio más saludable entre el trabajo y la vida personal, contribuyendo a la felicidad y satisfacción de los empleados, lo que a su vez podría tener un impacto positivo en su productividad.

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La eficiencia y productividad a largo plazo también entran en juego. Si bien se ha demostrado que las largas jornadas pueden llevar al agotamiento y la disminución de la creatividad, la reducción de las horas laborales podría resultar en una mayor concentración y una gestión más efectiva del tiempo durante el trabajo. Esto podría resultar en un aumento neto de la productividad por hora, además de fomentar un ambiente más saludable y propicio para la innovación.

La iniciativa de reducir la jornada laboral también podría ser un catalizador para la innovación y la creatividad. Dedicar más tiempo a actividades extralaborales podría estimular la creatividad y la generación de nuevas ideas, lo que a su vez podría impulsar la innovación en las empresas y contribuir al crecimiento económico a través de la creación de productos y servicios más innovadores.

Además, la adopción de una jornada laboral más corta podría aumentar la participación en la fuerza laboral al hacer que el trabajo sea más atractivo para una variedad de grupos, como madres y padres que buscan un mejor equilibrio entre trabajo y vida familiar. Esto no solo promovería la igualdad de género, sino que también enriquecería la diversidad en el lugar de trabajo.

Es esencial resaltar que la reducción de la jornada laboral no implica una disminución drástica de la productividad. Experiencias internacionales muestran que una reducción en las horas laborales no necesariamente conduce a una disminución proporcional en la productividad, y en algunos casos incluso puede aumentarla. La inversión en tecnología, la formación laboral y la gestión eficiente pueden contrarrestar cualquier preocupación inicial sobre la reducción de horas.

Bibliografía

Olivera Mario. (1997). Historia contemporánea de Costa Rica (1880-1990). Editorial Porvenir.

Aguilar Marielos. (Sin fecha). El movimiento obrero en Costa Rica y su lucha por la reducción de la jornada laboral. Recuperado de https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/sociales/article/view/41051/41620

Mora C. Carolina. (2021). La lucha por la jornada de ocho horas en Costa Rica (1918-1920).

Revista de Estudios de Género: La Ventana, 5(41), 116. Recuperado de https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/estudios/article/download/45999/45888/177361

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