Puntarenas: seguridad y empleo, temas urgentes

Puntarenenses, es hora de hablar en serio de nuestra provincia. Hablemos en serio porque Puntarenas necesita ya un abordaje integral, institucionalmente hablando, y con la vehemencia que la urgente situación lo amerita.

¿Y qué está pasando con Puntarenas?

Bueno acá pasa de todo, excepto voluntad política, pero voy a resumir en dos cosas lo que pasa en Puntarenas, y es que la gente se está muriendo, de hambre, o de balazos.

Acá realmente la estamos pasando muy mal. Yo soy vecino del cantón central, donde hay lugares como Barranca, Fray Casiano o El Progreso, ¿le suenan esos nombres? Son algunos de los barrios más peligrosos, delictivos y marginales de nuestro país, con tasas de escolaridad y desarrollo humano realmente deplorables.

Ustedes no saben lo que es entrar a Barranca un día a las 12:15 am. Yo si porque muchas veces he viajado de San José a Puntarenas y me ha tocado tomar el último bus de 10:30 pm que llega a Puntarenas a esa hora, más o menos, ¿y saben cuántas veces me han asaltado? Once. Once veces.

En Puntarenas ocho de cada 10 niños escolares están en pobreza y cinco de ellos en pobreza extrema. Literalmente van a la escuela para comer, más que para educarse. No es de extrañarse cuando el mayor porcentaje de pobreza de nuestro país (alrededor de un 20% a octubre del año anterior) se encuentra en mi provincia. Acá los niños hacen sus comidas en los comedores de las escuelas, mientras en las calles literalmente te pelan una papa en el aire. ¡El desempleo y la inseguridad están acabando con nuestra perla del pacífico!

De tal manera que Puntarenas ya no es aquella ciudad de “noches plateadas de luna bañada”, como decía en su canción el maestro Gilberto Hernández. Las noches de Puntarenas hoy están bañadas de indigentes o de sangre en sus distritos más peligrosos.

Yo me atrevo a decir que lo primero que se debe hacer en Puntarenas es categorizar de emergencia nacional la apremiante situación de mi provincia, y lucharé a la par de las comunidades más vulnerables, con medios diplomáticos y políticos si es necesario, para que en mi pueblo la gente no siga muriéndose de hambre, los niños tengan comida en sus hogares y la ama de casa y el pescador tengan un trabajo en igualdad de condiciones y bien remunerado.

Lo segundo que se debe hacer es entender que las ayudas económicas nunca van a sacar a la gente de la pobreza, y que lo único que si lo hará es el trabajo y la educación. Y lo tercero que hay que hacer, es arrollarnos las mangas y empezar a ponerle bonito

Es por eso que yo le hago un llamado, respetuoso pero vehemente, al señor presidente de la República, al señor ministro de Seguridad, a los señores ministros y presidentes ejecutivos de las instituciones públicas que están estrictamente vinculadas al combate de la desigualdad, para que aborden de manera integral y efectiva la situación que estamos viviendo los puntarenenses, de manera que se combata potencialmente la inseguridad y el desempleo que son las dos amenazas que están acabando con mi pueblo.

“…Yo no quiero pensar que debo retornar y vivir del recuerdo de noches plateadas y sol tropical, y esperar, hasta el otro verano, cuando yo con mis penas, volveré oh Puntarenas, a tu playa esconder.”

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.

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