De las palabras a la acción ciudadana

» Por Brandon Jesús Marín Toruño - Ex asesor legislativo y estudiante de Administración Pública

Para nadie es un secreto que nuestra institucionalidad hoy sufre una serie de carencias y deficiencias de índole político y administrativo. Decir, cómo si fuese acertado, que la política no sirve es una mentira que se ha vuelto pan de cada día. Y es que en quejarnos de nuestro sistema y en criticar superfluamente el mismo, sin plantearnos siquiera analizar con profundidad la problemática y buscar una posible solución, radica el principal de nuestros problemas como sociedad.

Pienso entonces en aquella frase de uno de los más grandes discursos de la historia, pronunciada por John F. Kennedy cuando juró como Presidente de los Estados Unidos de América: “Entonces, compatriotas, no pregunten qué puede hacer su país por ustedes, pregunten qué pueden hacer ustedes por su país”.

Responsabilizar pues a la falta de voluntad política como principal causante de la ineficiencia de quienes ocupan cargos públicos transitoriamente y del aparato estatal como tal, no es otra cosa más que una irresponsabilidad.

Los únicos responsables de los problemas que hoy tenemos en nuestra casa en común somos nosotros mismos.

Cada pueblo tiene a los gobernantes que merece o que creé merecer. Es precisamente por esta arista que la falta de voluntad política no es la causa de la inoperancia en nuestro sistema actual, si no únicamente una de las consecuencias de nuestra indiferencia y apatía como sociedad civil.

El descontento con la política crece cada día más causando un efecto de alejamiento por parte de la población hacia la participación activa en política y es tan seria que lo vemos reflejado en el índice de abstencionismo, creyendo equivocadamente que esta es la solución. Por consecuencia y contrario a ello, lo cierto es que este comportamiento solamente seguirá abriendo espacio al inicio del fin de nuestra histórica democracia, y esto me atrevo a decirlo con la mayor seguridad y sin temor a equivocarme. O hacemos algo juntos, o buscamos un solución juntos, pacífica, democrática y sobre todo política, o seremos no la Suiza, si no la Cuba centroamericana. Ya que como cita Arnold J. Toynbee, aquel gran historiador británico: “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que si se interesan”.

Preocupados por esta apremiante situación, un grupo de ciudadanos de distintos actores sociales y de distintos partidos políticos proponemos una solución pacífica, democrática y política, y habiendo hecho ya estudios profundos y extensos, creemos que será la solución para al menos gran parte de los problemas de nuestro sistema democrático y político. Nace entonces hace aproximadamente un año el Movimiento Nueva Constitución CR, donde contamos con la participación como la cara visible de este proyecto de mi amigo y compañero el Dr. Alex Solís Fallas, a quien admiro y respeto profundamente y quien fuese Diputado y Contralor de la República, y que además es doctor en derecho constitucional.

Este proyecto propone que el TSE convoque a un referéndum para consultarte al pueblo costarricense si está de acuerdo en una nueva constitución política y por consecuencia convocar a elecciones para elegir a los diputados y diputadas que integrarán esa asamblea nacional constituyente que tendrá, como única y exclusiva tarea, redactar una nueva constitución política moderna, actualizada y ajustada a las necesidades que hoy tenemos. Tengo que señalar que según la encuesta realizada por Borge y Asociados a finales de agosto de este año, 7 de cada 10 costarricenses apoyan este proyecto y quieren una nueva Constitución Política.

Los tiempos cambian y, o cambiamos con ellos o desaparecemos en el ciclo evolutivo natural.

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