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OPINIÓN

Juventudes generadoras del cambio

 

Hoy al Celebrar el día Nacional e Internacional de las Juventudes tenemos que recordar que los actores de la democracia se cimientan en nuestro consciente colectivo a mediados del siglo XX. Las generaciones, desde la perspectiva de la juventud, han sido fuertemente demarcados y es por medio de este grupo generacional que se han desarrollado los cambios sociales más sustantivos de los últimos tiempos.

Los Baby Boomer, marcan tendencia con los movimientos hippies y feministas entre las décadas de los 40 a los 60, vivieron en primera persona la Guerra Fría. La situación de la generación X no fue tampoco fácil, vivieron momentos históricos realmente espectaculares como complicados, la llega del internet y el hombre a la Luna, el sida y un incremento en el consumo de drogas. Los Millenials por otro lado, aceptan la marihuana como algo natural, igual viven con la misma naturalidad el desempleo.

Estos grupos generacionales, moldearon sus particulares personalidades, unos centrados en sus carreras profesionales y la estabilidad económica, otros más desafiantes y retadores, otros aceptan y viven con más facilidad los cambios y son movidos por las emociones.

Pero el común denominador de estos es un espíritu impetuoso, han sido por excelencia, los moderadores de la sociedad moderna y más que herederos, han sido constructores y generadores de sus propios patrimonios en esta, nuestra civilización, con sus aciertos y fracasos.

Con el poder de la juventud, se derribó el muro de Berlín, el joven Lech Walesa lucha por la consolidación del primer sindicato libre (Solidaridad) de la Polonia comunista, logrando convertirse en el artífice de una transición pacífica del comunismo a la democracia pluralista y luego en presidente.

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Un Nelson Mandela, vislumbra a un Sudáfrica sin apartheit, hombre que vivió 27 años en prisión por sus ideales. Para luego convertirse en el primer presidente negro de este país.

Son innumerables, los ejemplos de lucha y de importantes cambios sociales que han surgido desde las juventudes. Característica de este grupo, su ímpetu, vitalidad, audacia, transparencia, rebeldía, idealismo, convicción, somos un grupo social lleno de soñadores y soñadoras, de personas ingeniosas, creativas, indómitas, apasionadas, receptivas, arriesgadas y optimistas. Es decir, contamos con toda la materia prima para seguir siendo generadores del cambio.

En una Latinoamérica tan convulsa, más que receptores, debemos vernos los jóvenes, como hacedores de esperanza. En Venezuela, la primera fila que lucha contra el totalitarismo está conformada por nosotros, la juventud. Lo mismo sucede en Nicaragua, Brasil, Argentina. Somos, quienes ponemos nuestro pecho, nuestro corazón, en los procesos sociales más fuertes que sucumben a la sociedad actual.

Quienes siempre motivaron los movimientos de transformación social en nuestro país, hemos sido los jóvenes. Es decir, el germen de la redención social lo impulsa la juventud, con una fuerza pujante que precisamente después del golpe no se ve, salvo excepciones como los weichafes mapuches, donde la mayoría son jóvenes. Los estudiantes, los ocupas, entre otros muchos movimientos, son parte de grupos de presión sectoriales y culturales donde se entienden que la juventud es la que lucha, la que subvierte el orden establecido, la que producirá los cambios en el modelo de sociabilidad en nuestra región y todas sus ramificaciones, iniciando la revolución en la educación.

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Conflictividad Juvenil se entiende como la relación entre Estado y organizaciones sociales. Estas detectan la inoperancia del mal gobierno en materia educacional, social, laboral, lo descalibrado que en términos humanos conlleva el modelo neoclásico, y las relaciones de poder existentes en los grupos fácticos de nuestra región, desplegando ante estas adversidades una movilización social de protesta de la cual somos precursores y vanguardistas, sintiéndonos orgullosos y sumando al tenor ciudadano de la población. A tal punto asciende la autoafirmación política de la juventud que inclusive estaríamos dispuestos a dar la vida, una hipérbole ideológica que manifiesta el coraje político de nuestro colectivo. Basta recordar los nombres de los jóvenes fallecidos en marchas y protestas.

El enfoque de los derechos es una perspectiva constitucional y de garantías que tiene el objetivo expreso de lograr el reconocimiento, la democracia radical y plural y el ejercicio pleno de la ciudadanía. Las prioridades de la Política Pública de Juventud deben centrarse en generar igualdad, equidad, inclusión, expansión democrática de las ciudadanías y derecho al desarrollo.

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En las políticas de juventud, en consecuencia, no es necesario detenerse demasiado en la determinación de qué hacer, más bien, concentrar los esfuerzos en cómo hacerlo, confiando en que ello ayude a visualizar mejores prácticas para desplegar acciones más eficaces, eficientes y pertinentes, mediante una gestión más transparente y participativa en la construcción del desarrollo humano.

Concluyendo debo de acotar que: El eje central de la política social dentro de un Estado Social y Democrático de Derecho, está constituida por la protección y garantía universal de los derechos económicos, sociales y culturales, por parte del Estado y la Sociedad civil y privada en nuestra población.

Concluyo recordando lo dicho por la escritora Zenaida Bacardí de Argamasilla: “El joven no es un huésped, ni un extraño, ni un descabellado… Es una nueva promesa, un nuevo amanecer… Un nuevo hallazgo. “

(*): El autor es Directivo del Consejo Nacional de la Persona Joven.

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