Gran expectación… nos devolvemos en el tiempo… 07 de mayo de 1824

» Por Dragos Dolanescu Valenciano - Doctor en psicología de la Universidad Alcalá de Henares.

En pleno siglo XIX, Teatro Imperial, Viena, capital de Austria.

La expectación era al máximo. Ludwig van Beethoven con 12 años sin presentarse ante el gran público, causaba gran revuelo. Era un hombre ya maduro, él quería hacer las pases, dejándonos un gran legado que a sí mismo se había negado.

Conocido históricamente como un niño prodigio; su padre trató siempre de sacarle provecho. Lo exponía cual mercancía en los diferentes salones de la época monárquica para que tocara su instrumento musical; realizando a la vez una odiosa comparación entre él y Mozart; engañando al público, haciéndoles creer menos edad de la que realmente tenía.

Su padre acostumbraba en las noches de juerga, de algarabía junto con su estado constante de embriaguez, llegaba con sus amigos a despertar toscamente a Ludwig y exponerlo con sus dotes musicales y ponerlo a tocar el piano . Si el joven fallaba en su exigida exposición; el Padre le propinaba una gran paliza; palizas por todo su cuerpo, incluso peligrosamente en la cabeza.

La constancia de sus crueles castigos lo llevaron posteriormente a perder el sentido más importante para un músico, la audición!

En sus años mozos se enamoró perdidamente y aunque algunas veces era correspondido, nunca logró casarse.

Las mujeres a las que él amo, tenían ya compromisos de matrimonio con gentes de la realeza.

Se dice, que una vez en la despedida de su amada : él le dijo “ Condes habrán muchos, pero un solo… Beethoven.” Tampoco tuvo hijos, solo un sobrino que amó como si lo fuera. Dato curioso; el sobrino no tuvo el genio del tío, y aunque por años Ludwig le enseñaba su arte musical, el sobrino no lo lograba hasta tal punto de la desesperación del sobrino amado que trató quitarse la vida.

Ludwig siempre fue un mal humorado, porque hasta Napoleón le había fallado! Aquel que hasta una sinfonía le había dedicado, creyendo que en verdad lucharía por llevar los ideales de la Revolución Francesa, aquello de Igualdad, Fraternidad y Libertad! Todo había sido pisoteado por las guerras Napoleónicas, cuyo cruel desenlace fue la muerte de millones y millones de personas en toda Europa, en lugar de traer la paz.

Esa noche emblemática 07 de mayo, cambiaría para siempre la historia de la música y del arte de la humanidad!!!

No cabía un alma, en el Teatro Imperial, ya se conocía que el genio estaba totalmente sordo. Se sabía que se revolucionaría la música, porque implementaría por primera vez un corro dentro de una Sinfonía, cosa nunca antes hecha hasta ese momento.

El maestro nos traería en su última sinfonía el regalo convertido en melodía. Nos elevaría en las alas de la reflexión, de pura filosofía de concordia y de hermandad. Un canto a la vida, a la esperanza, a La Paz entre los seres humanos…

He de reconocer que no soy músico, ni artista pero en las 300 páginas de su Sinfonía, Beethoven, se asoma dentro de mi alma y deja un pensamiento sobre la trascendencia de la vida. Muchísimas más sensaciones se asoman, hasta cuando se incorpora la coral con ese texto del poeta Friedrich Schiller que proclama la hermandad entre los seres humanos…

Queda en el pasado los tiempos de esclavitud, de las enfermedades, de las vicisitudes de la vida, de las codicias vanas y sus tragos amargos.

Sin lugar a duda, es una inspiración íntima que penetra hasta lo más profundo de mis coyunturas!!!

Beethoven en su opacidad de la vida, de su obra maestra; parece que se perdona todas sus tragedias, todos sus sinsabores.

Se perdona él mismo y hace las pases con su propia vida. Es un momento trascendental… Es la primera vez en el mundo del arte que se incorpora la coral en una sinfonía. Letra potente, mensaje definido y sus escalas musicales simplemente extraordinarias !!!

Cuenta la historia que cuando terminó la sinfonía; el teatro parecía que se venía abajo. Sus indescriptibles vítores, los inacabables aplausos…

Las personas lloraban y, el Maestro no sabía que su obra había sido un gran éxito, porque estaba totalmente sordo.

Ese fue su punto final, su regalo para la humanidad. El maestro muere a los 56 años, solamente tres años después de aquel gran hecho histórico, cuando cambió el curso de la historia al regalarnos su alma y su corazón al entregar a la humanidad la Sinfonía más celebrada…”la 9na Sinfonía … Oda de la Alegría.”

Hoy conmemoramos 200 años de este ilustre y gran acontecimiento mundial.

Ludwig van Beethoven genio de la música, prodigio y compositor innato.

Su legado permanece por siempre.

¡Gracias Maestro!

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