“ENOUGH IS ENOUGH”

» Por Marco Soto - Hotelero

Las recientes declaraciones del alcalde de Garabito, don Francisco González sobre la creación de un “área permisiva de drogas y prostitución” en su cantón, me hicieron recordar un artículo de la prestigiosa revista Forbes que recoge el sentimiento de muchos residentes y autoridades en Ámsterdam frente a la problemática del consumo de drogas, el turismo de excesos y las actividades asociadas, como la prostitución y el deterioro de la convivencia urbana.

Mientras en países marcadamente liberales muchas comunidades están diciendo “enough is enough”, pareciera que para el alcalde de Jacó el mensaje es más bien “enough is never enough”. Jacó ya tiene esa mala reputación, pero don Francisco quiere más.

Su propuesta no es menor. Estamos hablando, oiga bien, de asignar 70 cuadras para que vendedores de drogas, promotores del turismo sexual y otros actores vinculados a ese ecosistema puedan, en sus propias palabras, “hacer lo que les da la gana”. Esa extensión sería casi equivalente al área del Parque Metropolitano La Sabana.

Cuando un alcalde hace una afirmación tan directa, uno no puede evitar preguntarse: ¿ya tiene identificada esa zona? ¿ya sabe dónde estaría ubicada? ¿ya se conversó esto con determinados grupos de interés? Porque una propuesta de ese tamaño no se improvisa en una sesión municipal, ni puede ser una ocurrencia de una conversación de cantina o de un debate en redes sociales.

La discusión sobre la liberalización de las drogas puede ser válida. Personalmente, podría apoyar una política seria, técnicamente diseñada, claramente regulada y acompañada de un cumplimiento estricto de la ley. Pero ese no es el caso aquí.

El problema es que en nuestro país todos sabemos cómo terminan muchas de estas ideas cuando no existe capacidad real de fiscalización: sin control, sin orden, sin supervisión efectiva y con las comunidades pagando las consecuencias. El mismo alcalde lo resumió con absoluta claridad: “que hagan lo que les da la gana”.

A los defensores de esta apertura los invito a visitar San José y darse una vuelta por la Avenida 9, calles 2, 4, 6 y 8; o por las avenidas 4 y 5, calles 10 y 12. Que vean de frente la realidad de ese mundo antes de pretender venderlo como una solución moderna, turística o progresista.

Si Jacó desea aprovechar las ventajas del turismo, el empleo que genera y la riqueza que distribuye, sus líderes comunales, comenzando por su alcalde, deben comprender que lo que algunos llaman “ordenamiento” es incompatible con otros nichos del turismo: el turismo sexual espanta al turismo familiar. Como país no necesitamos ni queremos que el ruido que pueda generar la propuesta del alcalde termine afectando la imagen del país en su totalidad. Basta con revisar los valores que sustentan la marca país y entender que la propuesta del alcalde va en contra de Costa Rica misma y, por ende, de su propia comunidad.

Porque una cosa es hablar de regulación seria, y otra muy distinta es abrirle la puerta al desorden con el discurso irresponsable de que algunos sectores simplemente pueden “hacer lo que les da la gana”.

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