
En una página del deporte de un matutino, que dicho sea de paso, a todo reventar; suele publicar apenas el apellido del ganador de la Fórmula Uno, sin detallar su nacionalidad, la escudería a la cual pertenece y menos el segundo y tercer lugar de los demás corredores de la competición mundial, desde hace muchos años en primera línea del automovilismo.
En el presente caso que se refiere al título de este comentario, hemos leído el relato concerniente la trayectoria del premio millonario adjudicado ¿”Dura lex sed lex”? a un excelente nadador y campeón mundial, aclaramos por las dudas, de que estamos de acuerdo en los otorgamientos de los premios y las becas a los deportistas nacionales que las merezcan, no obstante en el caso en cuestión; quedamos en vilo sobre la identidad del o de la ministra quien otorgó el premio y estableció o confirmó la cantidad monetaria, que sin tomar en cuenta los intereses y demás agregados, nos parece; a todas luces, algo exagerado, las comparaciones con otros galardones, no son odiosas sino necesarias; que evitamos mencionar con el fin de no herir a nadie.
Concluimos que pese al pleno derecho que tiene el comunicador de publicar lo que estime conveniente y oportuno, esta vez; se le olvidó algo muy importante, a nuestro modesto ver, que ha sido el origen de todo el problema. Las malas lenguas dirían que es más noticia la mueca irrespetuosa de un futbolista a su contrincante que un “pinche” premio.
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