El fútbol tico está en crisis

Por primera vez, el fútbol de nuestro país está atravesando una crisis totalmente ajena a lo deportivo. Todo lo contrario, el nivel competitivo de los diferentes equipos ha subido, donde alegra ver como los llamados “pequeños” equipos, como Limón FC o el Santos de Guápiles están dando la lucha por el título a equipos tradicionales como Saprissa y Heredia.

Esta crisis está derivada del fanatismo. Sí, ese nocivo ingrediente que al mezclarlo con política, religión y ahora hasta con el deporte puede convertirlo en algo muy peligroso con graves consecuencias.

Este fanatismo viene alimentado desde las dirigencias de los equipos “grandes” de nuestro país, que se han embarcado en una cruzada de “dimes y diretes” y que ha subido el tono de sus palabras progresivamente. Este fanatismo se ha expandido a los terrenos de juego, donde ahora es sumamente raro que un partido acabe con los 22 jugadores o que acabe sin reclamos e insultos airados de parte de los cuerpos técnicos y jugadores al árbitro y sin la ahora típica “batalla campal” al final de cada partido entre los jugadores que dicen llamarse “profesionales”, es raro ver una conferencia de prensa entre semana ausente de polémica (hasta con un penoso “autoracismo” incluido) y es raro ver que el Comité Disciplinario no haga llover cada martes sanciones a diestra y siniestra.

Toda esa tensión y enojo se traslada a las graderías, donde los aficionados ya caldeados por los problemas del diario vivir, absorben toda esa energía negativa, trasformándola en violencia en la calle y en las redes sociales.

Ya nuestra sociedad está lo suficientemente violenta como para que algo que debería servir como distracción, venga a servir como leña al fuego para crear más discordia. Es inconcebible que algunos medios de comunicación, con un amarillismo descarado, ponga a disposición de estos dirigentes y jugadores “profesionales” sus micrófonos y sus columnas para hacer eco como un jugador “putea” al árbitro o como “x” dirigente le responde al del equipo contrario para vender más y crear más división entre las aficiones de nuestro país.

El fútbol recordemos que es un JUEGO, usted no se hace ni más ni menos rico por insultar a un “lila”, a una “gata” o a un “florcita _erediana”. El hecho de “mentarse la madre” no va a incrementar los títulos en las vitrinas de su respectivo equipo, todo lo contrario, queda en un bochornoso ridículo y deja a vista de todo el mundo un vulgar insulto que no beneficia a su equipo. Es increíble que no haya una sola publicación deportiva sin una lluvia de “madrazos” cruzados.

El fútbol mueve pasiones, pero recordemos que es una distracción; es para vacilar con los amigos, para pasarla bien en un rato familiar. No para dividir ni para crear disputas absurdas que no llevan a ningún lado. El fútbol fue creado hace décadas por caballeros que aun habiendo perdido, al finalizar el partido se estrechaban la mano y cada quién se iba a su casa con la satisfacción de haber pasado un buen rato entre amigos y comprendiendo, al final, que es un simple juego.

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