Hantavirus, el ABC de la enfermedad: síntomas, contagio y por qué no existe cura

San José, 07 may (elmundo.cr)`- Es poco conocida, pero potencialmente letal. El hantavirus es una enfermedad que los roedores transmiten a los seres humanos y que, si no se detecta a tiempo, puede derivar en insuficiencia pulmonar y la muerte. Aunque no se propaga entre personas, su peligrosidad radica en que sus primeros síntomas se confunden fácilmente con una gripe común, lo que retrasa el diagnóstico y complica el tratamiento.

Un virus con historia

El hantavirus no es nuevo. Su descubrimiento formal se remonta a 1978, cuando el agente causante de la llamada fiebre hemorrágica coreana fue aislado de un pequeño roedor de campo cerca del río Hantan, en Corea del Sur, de donde tomó su nombre. Sin embargo, sus orígenes son aún más antiguos: investigaciones posteriores revelaron casos confirmados que datan de al menos 1959, aunque en ese momento la enfermedad era desconocida para la medicina.

El virus cobró mayor notoriedad en 1993, cuando un brote en la región de las Cuatro Esquinas, en el suroeste de Estados Unidos, causó dificultad respiratoria grave en varios pacientes y llevó al descubrimiento de una nueva variante: el síndrome cardiopulmonar por hantavirus. Desde entonces, el conocimiento sobre el virus se ha expandido considerablemente. Hoy se conocen más de veintiuna especies y más de 30 genotipos distintos en todo el mundo.

¿Cómo se contagia?

La principal vía de infección es la inhalación de polvo contaminado con orina, heces o saliva de roedores infectados. También puede transmitirse por contacto con superficies contaminadas y posterior contacto con la boca, nariz u ojos, o en casos poco frecuentes, por mordeduras de roedores.

Un escenario de riesgo común ocurre al limpiar viviendas, cabañas, barracas u otros recintos cerrados que han estado desocupados durante largo tiempo, donde los roedores suelen anidar. “Se piensa que los seres humanos resultan infectados cuando se exponen al polvo contaminado de los nidos o excrementos de los ratones”, señala la literatura médica al respecto.

Un dato importante: el hantavirus a excepción de una variante,  no se transmite de persona a persona, lo que lo diferencia de virus como la influenza o el COVID-19 y limita su capacidad de propagación masiva.

Dentro de la familia del hantavirus, existe una variante que preocupa especialmente a los epidemiólogos: el virus Andes (ANDV), presente principalmente en Argentina y Chile. A diferencia de las demás cepas conocidas, el virus Andes es el único hantavirus del que se tienen indicios de transmisión de persona a persona, aunque de forma limitada y en circunstancias muy específicas. Este hallazgo lo convierte en un caso singular dentro de la familia, ya que una de las características que distingue al hantavirus de otros virus peligrosos es precisamente que no se propaga entre humanos. Si el virus Andes desarrollara esta capacidad de forma sostenida, el escenario epidemiológico cambiaría radicalmente, lo que justifica la vigilancia científica permanente sobre esta cepa.

Síntomas que engañan

Uno de los mayores peligros del hantavirus es que sus primeros síntomas son casi idénticos a los de una gripe: fiebre alta repentina, escalofríos, dolores musculares y dolor de cabeza. Estos síntomas aparecen entre una y ocho semanas después de la exposición al virus, lo que dificulta aún más el diagnóstico temprano.

Lo que convierte al hantavirus en una emergencia médica es lo que viene después. En cuestión de uno o dos días, el paciente puede comenzar a experimentar dificultad respiratoria severa, tos seca, náuseas, vómitos y una sensación general de malestar que empeora rápidamente. En los casos más graves, el virus ataca los pulmones y los riñones, pudiendo provocar insuficiencia cardiorrespiratoria y renal.

“Si no se trata, el síndrome pulmonar por hantavirus puede provocar insuficiencia orgánica y la muerte”, advierte la red de salud Carondelet. Las estadísticas son contundentes: incluso con tratamiento intensivo en la UCI, el 38% de los pacientes que desarrollan la enfermedad en los pulmones fallece.

Sin cura, pero con tratamiento de soporte

Hasta la fecha, no existe un antiviral específico ni una vacuna de uso general contra el hantavirus. El tratamiento se basa en atención de soporte hospitalaria: suministro de oxígeno, ventilación mecánica en casos graves y manejo cuidadoso de líquidos. La detección temprana es determinante: quienes reciben atención médica oportuna tienen mayores posibilidades de sobrevivir.

“Alrededor de un tercio de los pacientes de la UCI pueden no sobrevivir las primeras 48 horas, pero aquellos que se estabilizan a menudo se recuperan sin complicaciones importantes a largo plazo”, indica el reporte de Carondelet Health Network.

¿Quiénes están en mayor riesgo?

Las personas que viven o trabajan en zonas rurales, cerca de bosques, campos o granjas donde los roedores son abundantes, enfrentan un mayor riesgo de exposición. También quienes realizan labores de limpieza en espacios cerrados y desocupados, como graneros, cabañas o bodegas. El virus está presente en todo el mundo, con mayor incidencia en Europa central y del norte, Asia oriental y en América, especialmente en Argentina, Chile, Brasil, Estados Unidos y Canadá.

Cómo protegerse

La prevención es la única herramienta eficaz disponible. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos recomiendan, al ingresar a espacios cerrados que han estado deshabitados, abrir primero todas las ventanas y puertas y permitir que el lugar se ventile durante al menos 30 minutos antes de ingresar. Posteriormente, se deben rociar las superficies con desinfectante y limpiar con guantes de caucho, evitando barrer en seco para no levantar polvo contaminado.

En el hogar, se recomienda sellar grietas y agujeros por donde puedan ingresar roedores, mantener los alimentos en recipientes cerrados y eliminar posibles sitios de anidación. En caso de una plaga de roedores, lo recomendable es contactar a una empresa de control de plagas que cuente con el equipo y los métodos adecuados.

Una señal de alerta que no debe ignorarse

Si usted ha estado en contacto con roedores o con espacios donde estos puedan haber habitado, y presenta síntomas similares a los de una gripe, no lo ignore. Consulte a un médico de inmediato y mencione el posible contacto con roedores o sus desechos. La identificación temprana puede marcar la diferencia entre la recuperación y un desenlace fatal.

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