El desarrollo local no puede detenerse

En tiempos de COVID-19, tanto la administración pública centralizada y descentralizada debe de utilizar sus recursos de la forma más eficiente y eficaz, es decir cumplir los objetivos con resultados que generen efectos e impactos positivos y que, se utilice de la mejor forma posible los recursos para el logro de las metas.

La gestión pública debe de cumplir sus principios constitucionales: eficacia, eficiencia, legalidad, celeridad y transparencia. Con ello se requiere conceptualizar la legalidad en base al artículo 11 de la Constitución Política de la República de Costa Rica y la Ley General de Administración Pública, los cuales mencionan que los entes únicamente pueden realizar aquellas competencias que la ley les expresa de manera directa.; la celeridad se refleja en la agilidad con la que la administración realiza sus funciones; y transparencia a que deben de ser verdaderas casas de cristal, en la que la ciudadanía tenga acceso a los departamentos administrativos para adquirir la información que sea de su interés, así como una adecuada rendición de cuentas.

Costa Rica a pesar de ser un país pequeño, posee una amplia diversidad de regiones y cada cantón tiene particularidades propias de su territorio y cultura, por lo que el pensar el desarrollo local es una tarea estratégica y requiere una amplia planificación y coordinación entre los gobiernos locales con la administración centralizada.

Es fundamental resaltar que el desarrollo cantonal debe de ser coordinado por los gobiernos locales de cada municipio, ya que son los encargados de velar por el buen funcionamiento de la dirección y administración de la Municipalidad, estas se constituyen como una persona jurídica de derecho público y gobierno local, una instancia descentralizada que emana su propia voluntad popular de acuerdo a la autonomía con la fueron dotadas, siempre apegadas al principio de legalidad en la función pública y el ordenamiento jurídico.

Es fundamental entender que los modelos de producción que están acabando con la Tierra y sus recursos naturales no son viables, sino que como sociedad debemos de buscar modelos alternativos, capaces de satisfacer nuestras necesidades, sin comprometer las de las futuras generaciones. Requerimos modelos que partan de la importancia de un desarrollo humano, social, económico y ambiental en conjunto; y que cumpla los criterios de inclusividad, integralidad y sostenibilidad.

Es por ello que, el desarrollo de un cantón, más allá de medirse por su productividad en términos económicos, debe de comprender criterios importantes como: la educación, la salud, la conectividad, la infraestructura, programas sociales y ambientales, entre otros.

Para poder continuar la planificación y gestión del desarrollo en “la nueva normalidad” debemos de comprender el concepto de desarrollo humano y el desarrollo sostenible.

El desarrollo humano debe de “entenderse como un proceso de expansión de libertades efectivamente disfrutadas por las personas. (…) este enfoque remite a las posibilidades que tienen las personas de ser o de hacer lo que necesitan para concretar las acciones o los proyectos de vida que consideran importante” (PNUD. 2011. Pág. 16), lo que permite mejorar las condiciones de vida y potenciar el progreso del cantón.

El Desarrollo sostenible consiste en lograr satisfacer las necesidades del presente sin comprometer los recursos para las futuras generaciones, garantizando de esta manera un equilibrio entre el crecimiento económico, el medio ambiental, y el desarrollo social.

Comprendidos estos dos conceptos fundamentales para lograr un desarrollo en tiempos de Covid, es necesario que las entidades públicas anoten las lecciones aprendidas: la importancia de una coordinación interinstitucional para el logro de objetivos fundamentales como lo han hecho múltiples instituciones públicas por medio de las alianzas para mencionar Correos de Costa Rica, Caja Costarricense del Seguro Social, Fabrica Nacional de Licores, Instituto Costarricense de Electricidad, Universidades Públicas…

Otra lección que debe de resaltarse es la importancia de contar con una gestión pública que base sus acciones en datos y evidencias, que planifiquen de acuerdo a la realidad costarricense y cantonal con bases científicas y técnicas, pero sobre todo con una amplia participación ciudadana. Esto debido a que, los ciudadanos buscan ser actores activos y estratégicos de la función pública, exigiendo cada día: bienes y servicios de calidad, una gran transparencia en la administración de lo público, una mayor participación y por supuesto gestión pública eficiente, eficaz y célebre.

Es decir se requieren instituciones públicas que: realicen acciones orientadas a resultados para el buen uso de los recursos públicos, satisfagan las demandas de transparencia y rendición de cuentas, que se tomen datos decisiones basadas en datos y evidencias, y por último un trabajo colaborativo de los distintos sectores. Lo cual se liga con la Nueva Gestión Pública y el modelo de gestión para resultados en el desarrollo.

Como mencionamos anteriormente, los gobiernos locales son los encargados de promover el desarrollo de los cantones, y no pueden parar esta competencia fundamental que ejercen. Por el contrario, deben de tomar este tiempo de crisis para planificar de manera estratégica sus acciones, prever lo que será la nueva forma de vida y a partir de ahí pensar qué quieren como comunidad y cómo lo van a lograr.

Con la pandemia mundial, la utilización de los recursos públicos debe de ser pensada en proyectos estratégicos de gran impacto, en donde se involucren diversos actores: públicos, privados y sociedad civil; es decir, las alianzas se convertirán en esenciales. Y que además, sean planificados en base a la gestión para resultados en el desarrollo, y de ser posible transversalizados con la Agenda 2030.

La Gestión para Resultados en el Desarrollo funciona como un instrumento para fortalecer la capacidad del Estado promoviendo el desarrollo y constituyendo un marco de referencia para “(…) facilitar a las organizaciones públicas la dirección efectiva e integrada de su proceso de creación de valor público (resultados) a fin de optimizarlo, asegurando la máxima eficacia y eficiencia de su desempeño, la consecución de los objetivos de gobierno y la mejora continua de sus instituciones” (BID-CLAD, 2007, pág. 18).

Por otra parte la Agenda 2030, es “un plan de acción mundial a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, (…) y cuyos propósitos son fortalecer la paz universal dentro de un concepto más amplio de la libertad; erradicar la pobreza en todas sus formas y dimensiones; asegurar el progreso social y económico sostenible en todo el mundo, lo cual es indispensable para el desarrollo sostenible; además de garantizar los derechos humanos de todas las personas y alcanzar la equidad de género” (Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal de México, 2017. Pár. 3).

En ella se encuentran los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y las labores y competencias diarias de las municipalidades se relacionan de manera estrecha con ellos, sin embargo, es fundamental alinearla con los planes de desarrollo cantonales y así permitir el uso de indicadores que midan el impacto que se esta generando en cada uno de los 17 objetivos.

Es hora, de que las municipalidades inicien procesos de planificación acorde a la nueva realidad que estamos viviendo y que vamos a vivir, con lo cual surge la necesidad de reformar y actualizar los instrumentos de planificación de mediano y largo plazo con los que cuentan, para poder gestionar alternativas en esta nueva forma de convivencia, sin que el desarrollo local se vea paralizado o disminuido. El desarrollo local es un pilar esencial para el desarrollo nacional y del desarrollo de la ciudadanía.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.

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