Argenis Fernández Méndez pasó por diferentes equipos del fútbol costarricense, fue seleccionado juvenil, tuvo una experiencia en la MLS y vivió uno de sus mejores momentos deportivos con Liga Deportiva Alajuelense. Años después de retirarse, su nombre vuelve a ocupar la atención pública por una razón completamente alejada de una cancha.
El exfutbolista, conocido durante su carrera con el apodo de “Correcaminos”, comenzó a descontar una condena de cuatro años de prisión. El jueves 13 de agosto se presentó ante el Tribunal Penal de Pococí para ponerse a las órdenes de las autoridades y dar inicio al cumplimiento de la pena.
Pero, ¿por qué Fernández deberá permanecer cuatro años en prisión? La justicia lo declaró autor responsable de dos delitos de relaciones sexuales con una persona menor de edad. La condena fue dictada por el Tribunal Penal de Pococí y posteriormente enfrentó diferentes intentos de la defensa por revertirla.
Una sentencia que fue apelada
El proceso no terminó con la primera resolución. La sentencia fue recurrida ante el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal con la intención de conseguir su anulación.
Uno de los cuestionamientos estuvo relacionado con la supuesta falta de objetividad e imparcialidad de uno de los integrantes del tribunal que conoció originalmente el caso. Se argumentó que existían circunstancias personales previas que podían vincular al juzgador con personas del entorno del acusado y, desde esa perspectiva, afectar su imparcialidad.
También se intentó cuestionar materialmente la forma en que ocurrieron algunos de los hechos descritos durante el proceso. Como parte de esa discusión se presentaron fotografías de un gimnasio ubicado en la vivienda de Fernández y se sostuvo que, por las características físicas del lugar, era imposible que determinadas situaciones hubieran ocurrido de la manera relatada.
Los argumentos no prosperaron.
El relato de la víctima fue determinante
El Tribunal de Apelación realizó un análisis integral de la sentencia y decidió mantener la condena de cuatro años de prisión.
Los jueces rechazaron los cuestionamientos relacionados con la imparcialidad y con las condiciones físicas del inmueble. En la resolución, consideraron que parte de esos señalamientos descansaban en apreciaciones “especulativas, superficiales y subjetivas”, por lo que no encontraron razones suficientes para anular lo resuelto originalmente.
Otro elemento fundamental fue la valoración del testimonio de la víctima. El fallo mantuvo la credibilidad otorgada originalmente a su declaración, considerada durante el proceso como amplia, detallada y consistente.
Ese punto resulta importante para comprender por qué la condena sobrevivió a la apelación: el tribunal superior revisó los cuestionamientos planteados y mantuvo la valoración probatoria que permitió establecer la responsabilidad penal del exfutbolista.
El caso también llegó a la Sala Tercera
La defensa todavía utilizó otra vía para intentar modificar el desenlace del proceso.
El expediente llegó hasta la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia mediante un recurso de casación. Sin embargo, el único motivo planteado fue declarado inadmisible mediante una resolución dictada el 13 de agosto de 2026, a las 8 a. m. La decisión contó con el voto salvado de una magistrada suplente.
Ese mismo jueves, Fernández se presentó ante el Tribunal Penal de Pococí.
El Poder Judicial comunicó posteriormente al Instituto Nacional de Criminología lo correspondiente para que el sentenciado comenzara a descontar la pena impuesta. A partir de esta etapa, los asuntos relacionados con el cumplimiento de la condena pasan a la competencia del respectivo Juzgado de Ejecución de la Pena.
De las canchas a una condena penal
Fernández fue un nombre conocido dentro del fútbol nacional. Pasó por Santos de Guápiles, Municipal Liberia, Cariari y Alajuelense, entre otros equipos, y con los rojinegros formó parte de una época particularmente exitosa, cuando el club consiguió un tricampeonato entre 2010 y 2011.
También representó a Costa Rica en el Mundial Juvenil de Canadá 2007 y tuvo un breve paso por el New England Revolution de la MLS. Su velocidad fue precisamente una de las características que terminaron convirtiendo “Correcaminos” en el apodo con el que fue conocido dentro del fútbol.
Su carrera como jugador terminó en 2016, cuando una lesión lumbar le impidió continuar compitiendo en las condiciones que pretendía.
Una década después de aquel retiro, la historia de Fernández tiene un capítulo completamente distinto. Ya no se trata de goles, velocidad o títulos.
La razón por la que ahora deberá cumplir cuatro años de prisión está establecida en una sentencia penal: fue declarado responsable de dos delitos de relaciones sexuales con una persona menor de edad y los recursos posteriores no consiguieron dejar sin efecto la condena.
Desde el 13 de agosto, el proceso dejó atrás la discusión sobre la responsabilidad penal y entró en una nueva etapa: la ejecución de la pena impuesta por los tribunales de justicia.