Doscientos años después la lucha por nuestras libertades debe continuar

» Por Dr. Rodolfo Hernández Gómez - Candidato presidencial

En el mes de la Patria, ha llegado la hora de defender una vez más nuestra libertad, tal y como lo hicimos hace 200 años contra el conquistador y hace 165 frente al filibustero.

De nuevo la patria nos llama a defender nuestros Derechos y Libertades garantizados en la Constitución Política, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el Pacto de San José y los Principios Universales del Socialcristianismo. Amenazas internas y externas en contra de la libertad y el bienestar de nuestro pueblo, nos deben llamar a la reflexión y al patriotismo en defensa de la Costa Rica que tanto amamos.

El futuro de nuestro pueblo está seriamente comprometido, por las nefastas decisiones que tomaron nuestros gobernantes en los últimos años. Lamentablemente, los partidos políticos que han dirigido los destinos del país, lo hicieron de forma incorrecta, tanto desde el gobierno como desde la oposición.

Hoy el país sufre con desesperanza las consecuencias de estos desaciertos, agobiada por una pandemia y confundida por el camino seguro que debe seguir. Mentes hábiles y lenguas nocivas seducen el subconsciente de nuestro humilde pueblo, para llevar al país a un caos peor del que ya tenemos.

Desde ya, algunos políticos inescrupulosos, aprovechan el oscuro momento que vivemos y juegan con la desesperación del pueblo, pidiendo el voto con el único argumento de que el país tiene derecho a estar mejor; pero cuando gobernaron hace algunos años, no ofrecieron nada diferente a lo conocido hasta hoy. El estancamiento y la mediocridad fue lo que primó durante esas administraciones, que dejaron un paso efímero y desteñido en la historia de nuestra nación.

Hace 30 años un presidente republicano, Calderón Fournier, redujo la pobreza del país a la mitad, hoy, el experimento multipartidista socialdemócrata y progresista, duplicó la pobreza del país una vez más, borrando durante 4 administraciones lo que se logró en tan sólo cuatro años.

Hace tres décadas, se redujo el desempleo a un dígito, a través de uno de los crecimientos económicos más altos de América Latina para la época, según la CEPAL, lamentablemente, hoy el desempleo del país es el segundo más alto de toda Latinoamérica, solo superado por Venezuela, hasta la Nicaragua Sandinista tiene un porcentaje de desempleo más bajo que el nuestro.

Yo le pregunto a los que nos hablaban años atrás de una Costa Rica inclusiva ¿Qué pasó durante la pandemia con la educación primaria y secundaria del país? Mientras en la educación pública costarricense la tercera parte de los estudiantes no tienen internet y su aprendizaje disminuyó en un 82% durante los últimos dos años, los estudiantes con un nivel socioeconómico más alto sólo tuvieron una disminución en su aprendizaje de un 25 por ciento ¿Por qué tanta desigualdad?

¿Y qué decir de la otra pandemia oculta?  La inseguridad, es mentira que con más policías estamos más seguros o que con una legislación más fuerte contra los hombres, las mujeres están más protegidas, el año pasado hubo 251 femicidios y este 2021 ya llevamos 137 casos. En los últimos años, los índices generales de homicidios han estado entre 11 y 14 por cada 100 mil habitantes, y de acuerdo con la OMS, más de 10 se considera pandemia de criminalidad.

Tampoco la salud escapa del cúmulo de errores y promesas incumplidas ¿Dónde quedan las reducciones de tiempo para citas con médicos especialistas y de cirugías que tanto nos prometieron?

En medio de este mar de desilusiones y desengaños, la protección del ambiente tampoco es la excepción. Basta con mencionar el caso de Crucitas para percatarnos del desprecio por la protección de los recursos naturales de los últimos gobiernos. A pesar de que algunos ambientalistas o “ambientalistos” nos prometieron un país carbono neutro para el año 2023, respetuoso del medio ambiente y con una franca disminución de la contaminación ambiental, la realidad nos muestra todo lo contrario.

Unos pocos han convertido el país en un desastre. La lista de desaciertos, retos y amenazas es casi infinita. Lo bueno es que el actual gobierno sí es finito.  Ponerle fin a esta noche sin luna es posible, si cada uno de nosotros nos comprometemos a apoyar un cambio verdadero en el rumbo de la nación.

Si seguimos votando por los mismos de los últimos años, seguiremos igual y cada día el país estará peor.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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