Dime con quién andas… Un sector a la búsqueda de un socio idóneo

Ronny Monge Salas, diputado del PLN.

En la era de la información, todo se sabe. Vivimos un momento histórico en el país, empezamos a dar el salto hacia la era tecnológica, tarde, pero empezamos a darlo, gracias a la participación de nuevos actores en el escenario de las infocomunicaciones, como son las Cooperativas de electrificación y las Empresas Municipales como Jasec y la Empresa de Servicios Públicos de Heredia.

Sin embargo, el retraso al que nos estamos enfrentando y tendremos que seguir lidiando, está aquí mismo: se llama Radiográfica Costarricense (Racsa), un elefante blanco que sigue tratando de levantarse, tras perder todas las peleas pues tuvo todo el tiempo del mundo para convertirse en la más importante empresa tecnológica del país. ¿Porque no lo hizo en décadas si fue el único actor del mercado? Pero ahora el mal se agrava con nombre y apellidos, esta vez por la alianza conformada entre RACSA- Gobierno Digital.

Gobierno Digital, no ha logrado satisfacer las necesidades del sector público y se ha enredado en sus propias cuerdas. Como prueba de ello basta recordar el tercer sistema de compras del Estado Sicop, cuando existen otros dos: Merk-Link y Compra Red.

Durante la IV Jornada sobre apreciaciones del gobierno digital y las tecnologías de la información, en la Universidad de Costa Rica, en el 2012, Alicia Avendaño  encargada de Gobierno Digital señaló que Costa Rica sería líder información en línea y atención al ciudadano. Han pasado cuatro años y al contrario, las pruebas del estancamiento están por todos lados.

La ineficiencia de una institución como RACSA que está en coma por la mala gestión  están tratando de solventarla al comprarse servicios a sí mismo, al colocar los proyectos de Gobierno Digital ahora en RACSA. Lo más peligroso de esto, es que se revolvieron las funciones de RACSA con Gobierno Digital, una plataforma independiente.

Con esto, Gobierno Digital pasó a ser RACSA y vender servicios, cuando su prioridad es atender al ciudadano, apoyarlo, no irse detrás de negocios pasajeros para tratar de hacer dinero, prueba de ello son los precios de los servicios imposibles de pagar con fondos públicos.

Peor aún, dejando a la cabeza a una institución que ha demostrado una y otra vez su incapacidad para dirigir proyectos de inversión. La ruina amenaza la propia existencia de  RACSA y cuidado!, Del Gobierno Digital.

Los números de RACSA, que hasta este año pudimos conocer, nos muestran que el ICE ha tenido que cubrir sus pérdidas con créditos que no sabemos cómo se pagarán. Según el Presupuesto del 2015 de RACSA y las liquidaciones de ingresos y gastos el ICE, este le  prestó ¢16.800 millones a RACSA entre el 2008 y el 2015.

Además, el ICE realizó dos aportes de capital por un monto total de ¢15.500 millones, según la información entregada por RACSA a la Contraloría General de la República. La primera en el 2011, por ¢7.300 millones y la otra en el 2014 por ¢8.200 millones.

¿De dónde se va sacar todo ese dinero RACSA para devolverlo al ICE? ¿Quiénes se afectarán? ¿Quiénes se benefician?

No se debe olvidar el riesgo que significa contratar empresas quebradas para operar sistemas estratégicos, lo cual pone en riego la operación y resultados de la gestión de ministerios e instituciones públicas descentralizadas que no pueden desenfocarse de sus objetivos.

En el 2009 el Programa de la Sociedad de la Información y el Conocimiento (Prosic) de la Universidad de Costa Rica, criticó la ausencia de visión a largo plazo en el tema de Gobierno Digital. No se equivocaba la UCR, como nos lo muestra la realidad actual.

Señaló en esa oportunidad el Prosic-UCR, que faltan políticas estratégicas de largo plazo para orientar y dotar de un hilo conductor las diferentes iniciativas y proyectos que caminaron en niveles operativos.

En ese año  2009, la señora Alicia Avendaño, como directora de la Secretaría Técnica del Gobierno Digital, había respondido que ese plan de mediano plazo “estaba a punto de darse a conocer públicamente”. Al día de hoy lo estamos esperando, siete años después. Concluyó la UCR que “dos terceras partes de los proyectos iniciales no reportan ningún avance y posiblemente fueron desechados”.

¿Cómo vamos a confiar a una institución, a una empresa que deja morir los proyectos, el desarrollo tecnológico de una nación? El binomio RACSA-Gobierno Digital es un riesgo para la administración pública

El 5 de mayo del 2010, los medios informaban que el Gobierno Digital para los años 2008, 2009 y 2010 estaba valorado en más de $113 millones, pero no desarrolló sus proyectos ante la ausencia de un presupuesto propio sólido y del poder para obligar a cumplir sus compromisos a otras instituciones.

Éste es el aviso más claro de lo que podría pasar con proyectos como brazaletes electrónicos, o un expediente único, si se apostara por una empresa sin capacidad de cumplimiento. Sería una irresponsabilidad.

El tema de Laboratorios de cómputo gratuitos, que afortunadamente rescató el Micitt o la plataforma registrelo.co.cr, lanzada en octubre del 2014 anterior para realizar registros sanitarios, quien la misma Avendaño tuvo a cargo, son ejemplos de desaciertos que cuestan millones al país.

Al preguntarle el periódico La Nación sobre lo limitado y complejo del sistema registrelo.co.cr, Avendaño dijo: “No sé, tenemos todo abierto, que nos digan qué no es amigable para mejorarlo, que nos diga qué se les restringe”, casualmente, el término “amigable” es el mismo que utilizó para referirse al proyecto de brazaletes electrónicos del Ministerio de Justicia, una señal de mal augurio.

Hoy el panorama es otro. Con esta amplia lista de fracasos, se elimina la Secretaría Técnica de Gobierno Digital y se diluye en RACSA, dejando sus iniciativas en manos del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones lo cual es lógico y oportuno.

Pero mantiene a la secretaria actual de Gobierno Digital, Alicia Avendaño, en su cargo así como el resto de los 40 empleados del proyecto, teniendo a cargo proyectos de gobierno digital y todas las iniciativas que se integren al portafolio de la estatal.

Así la Secretaría Técnica del Gobierno Digital anda por camino de sombras, y me preocupa  que se ponga a  cargo de los proyectos de RACSA, una institución insalvable.

Claramente señala el diario El Financiero el mes anterior: “Las grandes promesas de reducción de trámites y transparencia gubernamental, sucumben ante los constantes vaivenes de la política.”.

Y seguimos cometiendo el mismo error y apostando por equivocarnos más. ¿Hasta cuándo?

¿Cuándo se le pondrá un freno al caudal de recursos públicos que se le inyectan a RACSA? ¿Quién le dará cuentas a los costarricenses sobre esto, sin duda alguna las deudas y fracasos de RACSA y ahora con la fusión de Gobierno Digital, decisiones que  pueden también arrastrar al ICE a un debilitamiento económico mayor.

Este es un peligro que el país no debe correr, en un contexto presupuestario tan comprometido como el presente. La prudencia aconseja buscar mejores socios.  Gobierno Digital  debe tener una única prioridad facilitar la comunicación entre Gobierno y administrados facilitando tramites y logrando ese gobierno abierto que todos esperamos,  definitivamente no son los negocios lo que los costarricenses esperamos de Gobierno Digital.

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