
Todos los seres humanos y las plantas y animales del planeta requieren de alimento, energía y agua para crecer y vivir. En el caso del hombre, la cantidad de recursos que utiliza depende de su estilo de vida.
La expresión “Huella Ecológica” calcula el área de terreno y océano que son necesarios para sostener su actual consumo de alimentos, bienes, servicios, alojamiento, energía y para asimilar sus residuos.
En general quienes habitan en la ciudad generan una huella grande porque ahí se desperdicia mucha agua, además de utilizar numerosos aparatos eléctricos, también hay un exceso en el uso del carro y una generación masiva de envases de plástico y de basura.
Por el contrario, quienes habitan en zonas rurales, tienen una huella ecológica más reducida ya que usan menos agua y pocos aparatos eléctricos, se alimentan de sus siembras, viajan a pie, a caballo o en bicicleta y al usar menos envases de plástico generan menos basura.
Esta claro que al utilizar todos estos recursos, estamos reduciendo la superficie de bosques, praderas, desiertos, manglares, arrecifes, selvas, y la calidad de los mares del mundo.
No obstante, hoy día más gente en el mundo está interesada en un estilo de vida que intenta potenciar el uso de sus propios recursos logrando afectar lo mínimo posible la vida del planeta Tierra.
Lo que supone que vivir un estilo de vida verde requiere de información e ideas para participar y contribuir con ideas para salvar nuestro planeta, no se trata de hacer sacrificios, simplemente es aprender a utilizar los recursos de forma eficiente y responsable, para vivir mejor.
También implica el deseo de consumir la mejor calidad de origen, lo más barato posible; y si es posible en la mayoría de los casos productos naturales y mínimamente procesadas sin crear desastres o como dice una bella frase anónima refiriéndose al paso de la gente por la madre Tierra “…que la única huella de tu paso por esta isla sea la huella de tus pies sobre la arena”.
El objetivo de vivir un estilo de vida verde no es sacrificar sus deseos ni tampoco una utopía, significa buscar alternativas de consumo para conseguir un equilibrio natural y respetuoso de la relación humana con la ecología de la tierra y sus ciclos, hacerlos realidad para sí mismos y para sus hijos, es llenarse de satisfacciones para lograr la propia felicidad a que tienen derecho las generaciones futuras.
Los seres humanos somos los únicos responsables y conductores de la historia, hoy más que nunca, tenemos que comenzar a pensar en nosotros y no sólo en el yo; para el bienestar del componente humano y el no humano de nuestro organismo planetario.
Finalmente, si llegamos a establecer ese nivel de consciencia superior respecto al medio ambiente, no solamente vamos a heredar un mejor planeta a las próximas generaciones sino que podremos desarrollar el respeto y amor al entorno y hacia sus especies.
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