Costa Rica e India: una alianza estratégica en tiempos de reconfiguración global

» Por Juan Luis Zúñiga - Director y profesor del Bachillerato en Comercio Internacional, LEAD University

En el contexto geopolítico actual, un acercamiento con la India resulta positivo, no solo para ampliar las exportaciones, sino también para reducir vulnerabilidades geopolíticas, fortalecer el comercio basado en reglas y participar con mayor inteligencia en el comercio mundial.

Recientemente, el Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica y el Ministro de Estado para Asuntos Exteriores y de Textiles de la India, anunciaron la futura apertura de una Embajada de la India en Costa Rica. Esta noticia se debe interpretar, no solamente, como un gesto diplomático, sino como una oportunidad estratégica para ampliar los márgenes de acción internacional del país. Desde una óptica comercial, el Ministerio de Comercio Exterior desempeña un rol fundamental para consolidar ese acercamiento.

La diversificación no es una opción, es una necesidad. Costa Rica ha construido una economía abierta, basada en reglas, dependiente de las exportaciones, de la inversión extranjera directa y del acceso preferencial a diversos mercados. Esa política de apertura ha sido una fortaleza histórica, sin embargo, genera vulnerabilidades cuando una parte significativa del comercio y de la inversión depende de pocos socios, especialmente de Estados Unidos (EE. UU). En materia económica y geopolítica no conviene poner todos los huevos en una sola canasta.

El meollo del asunto consiste en diversificar los destinos de exportación y los países de origen de las inversiones, sin que esa decisión implique distanciarse de EE.UU ni debilitar las relaciones con los socios tradicionales. El objetivo es evitar la exposición excesiva a políticas externas, cambios arancelarios, tensiones electorales o presiones unilaterales.

PROCOMER reportó que las exportaciones de bienes de Costa Rica alcanzaron USD 22.731 millones en 2025, con un crecimiento de 14% frente al 2024. Este dato muestra una base exportadora sólida y la necesidad de abrir y consolidar nuevos mercados de destino para sostener el crecimiento de las exportaciones.

Para una economía pequeña, abierta y altamente integrada como la costarricense, la diversificación comercial no es una simple consigna diplomática, sino, más bien, un componente permanente de la política comercial y una condición para fortalecer la soberanía económica del país.

India: una oportunidad para profundizar lazos con Asia. En ese escenario, India representa una oportunidad real y no meramente coyuntural. No se trata, únicamente, de “otro mercado asiático”. Es el país más poblado del mundo, con aproximadamente 1.464 millones de personas en 2025. Además, el Banco Mundial ha señalado que India es una de las economías de mayor crecimiento, con una expansión del 6,5% en 2024-2025.

Esto permite afirmar que India reúne tres condiciones estratégicas: escala demográfica, crecimiento económico sostenido cercano al 7,6% en los últimos cinco años (2021-2025) y una clase media en expansión. Para Costa Rica, esto se puede traducir en oportunidades en alimentos diferenciados, dispositivos médicos, servicios empresariales, tecnologías limpias, turismo de alto valor, biotecnología y cooperación digital.

No deberíamos seguir concentrando la inserción internacional, únicamente, en los mercados tradicionales del Atlántico. El centro de gravedad económico del siglo XXI se desplaza, cada vez más, hacia Asia, y desde una perspectiva geopolítica, India emerge como un actor fundamental en el plano mundial y como un nuevo centro de dinamismo económico global.

Históricamente, nuestro país ha mantenido una relación económica intensa con EE.UU y Europa, pero mucho más limitada con Asia del Sur. Esto refleja una especie de geografía comercial incompleta. El país exporta al mundo, pero su mirada estratégica continúa concentrada en determinados mercados históricos. Profundizar la relación con India permitiría construir una política comercial más equilibrada. No se trata solamente de vender más productos, sino de insertar a Costa Rica en redes comerciales, tecnológicas y de inversión más amplias, con un enfoque hacia nuevos destinos con gran potencial.

Reducir dependencia en un contexto geopolítico complejo. El contexto geopolítico actual obliga a reducir dependencias excesivas. El comercio mundial atraviesa una etapa de fragmentación, tensiones arancelarias y debilitamiento del sistema multilateral. La Directora General de la OMC advirtió, en 2025, que los aumentos arancelarios, especialmente impulsados por Estados Unidos, han generado una disrupción significativa en las reglas globales de comercio y han reducido la proporción del comercio mundial realizado bajo el principio de nación más favorecida.

Cuando una potencia mundial presiona a las empresas para relocalizar operaciones o reorganizar sus cadenas de suministro bajo criterios políticos, muchas veces lo hace a contrapelo del espíritu de las reglas multilaterales. Esto deja a países pequeños como Costa Rica en una posición delicada. Por un lado, se pueden beneficiar del nearshoring, pero al mismo tiempo, corren el riesgo de quedar subordinados a una lógica de dependencia.

Para Costa Rica, fortalecer las relaciones con India puede funcionar como una forma de diversificación del riesgo geopolítico. No significa sustituir a Estados Unidos, sino construir una red más amplia de relaciones comerciales y diplomáticas que reduzca la exposición del país a una sola arquitectura de poder.

La inversión india como complemento del modelo costarricense. Costa Rica ha sido exitosa atrayendo inversión extranjera directa, especialmente en servicios, dispositivos médicos y manufactura avanzada. Sin embargo, esa inversión sigue altamente concentrada. PROCOMER reportó que el país superó por segundo año consecutivo los USD5.000 millones en inversión extranjera directa, donde Estados Unidos representó el 54,8% del origen de esa inversión, seguido a distancia por Suiza, México y Colombia.

Así las cosas, Costa Rica debe avanzar hacia una mayor diversificación de sus exportaciones, sin descuidar la necesidad de atraer inversión desde nuevos países de origen. India se podría convertir en un socio relevante en áreas como tecnologías de información, servicios digitales, farmacéutica, manufactura liviana, investigación clínica, biotecnología, energías limpias y servicios empresariales.

Además, existe una convergencia importante entre la marca país costarricense y las necesidades estratégicas de India. Por un lado, el país asiático requiere alimentos seguros, tecnología médica, servicios especializados y cooperación ambiental. Por otro, Costa Rica posee fortalezas reconocidas en sostenibilidad, biodiversidad, dispositivos médicos, talento técnico, servicios intensivos en conocimiento y producción agrícola diferenciada. Esa coincidencia abre espacio para una complementariedad estratégica de alto valor.

En conclusión, las relaciones con India no se deben limitar al comercio de mercancías, sino incluir cooperación universitaria, ciencia y tecnología, farmacéutica, digitalización, inteligencia artificial, energías renovables, logística, turismo, cultura y formación de talento. Una relación madura con India debería combinar comercio, inversión, conocimiento, innovación y diplomacia económica.

En el nuevo escenario global, Costa Rica no puede darse el lujo de depender excesivamente de un número reducido de mercados, inversionistas o centros de poder. Fortalecer la relación comercial y estratégica con India no representa una ruptura con los socios tradicionales, sino una apuesta inteligente por la diversificación. Es reconocer que la soberanía económica de un país pequeño se construye ampliando sus vínculos, multiplicando sus opciones y evitando que su futuro productivo dependa de decisiones tomadas fuera de sus fronteras.

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