¿Cómo combatir la corrupción en los cuerpos policiales?

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Por Heinier Gibson Diaz Cabezas

Hace pocos días los medios de prensa dieron cuenta de la denuncia que realizara el compañero diputado Vargas del Frente Amplio, a razón del robo vulgar y descarado del que fue objeto uno de sus asesores, perpetrado por dos policías de Fuerza Pública.

Sobre el tema de corrupción en los cuerpos policiales y en específico de actos delictivos siempre hay noticias e inclusive como exmiembro de Fuerza Pública con algunos puestos de autoridad pude dar cuenta de ello, sin embargo creo necesario hacernos unas preguntas ¿tienen estos actos delictivos una marcada característica en los cuerpos de policía costarricense? ¿Son la mayoría de policías corruptos?

Antes de puntualizar respuestas, conviene recordar des la propia ciencia lo que indica sobre aquellas instituciones sociales que buscan erradicar patologías y es que “…terminan reproduciéndolas…”.

No pretende tal enunciación justificar actos inmorales o delictivos, sino hacer ver algo simple: ya sabíamos que en casos como de nuestros cuerpos policiales, habrá miembros que en lugar de procurar acciones para erradicar el robo, terminaran siendo ladrones de uniforme azul.

Pero esto no reflejará por supuesto la realidad de la mayoría, que efectivamente si velan por el cumplimiento de la ley.

Sin embargo, ¿Qué podemos hacer como sociedad, ante la realidad de policías que en lugar de proteger al ciudadano, más bien cometen actos ilícitos?

Aunque nadie lo crea, algo que también se sabía: la única manera de contener a un grupo de policías corruptos es un jefe honesto! Y esto desde hace muchas décadas, al punto de que era enseñado tanto en academias como carreras universitarias de nuestro país.

Por ello, aunque no es nuevo conocer de una manifestación delictiva por parte de la policía, lo cierto es que la política en el Ministerio de Seguridad Publica debería ser el redoblar controles a la hora de seleccionar jefaturas, no solo partiendo de los fríos requisitos académicos, sino también de aquellos que como indicaba Santo Tomás Moro (en su obra Utopía)  solo puede brindar la comunidad donde cada cual es, dejando de lado el clientelismo político que todo lo ensucia.

Eso sería una opción a futuro. Pero ¿Qué hacer en el momento? Algunos consejos básicos para la ciudadanía en caso de encontrarse ante un evento donde es víctima de un policía corrupto: no discuta. Recuerde que ese policía aunque no merece serlo, está revestido de un poder que le ha dado el Estado y además tiene un arma de fuego. Tampoco le pregunte el nombre y no se fije en el apellido que lleva en el pecho, dado que puede que sea falso.

Por el contrario solo colabore y haga que el evento pase rápido. No amenace al policía ni le ofrezca nada.

Tenga solo presente y sin decirlo, el número de la unidad policial que aquel o aquellos policías conducen, sean autos o motocicletas. ¿Por qué? Porque cada doce horas, la unidad policial a la cual están adscritos dichos funcionarios, hace un reporte que refiere a la central de comunicaciones, donde además   consignar número de unidades, se da quienes estarán en dicho vehículo, así como el sector que deberían patrullar.

Por último, cuando dichos efectivos corruptos se retiren, busque el teléfono público más cercano y llame al 911. Esto por cuanto su llamada quedará grabada con datos básicos pero importantes como hora, fecha y lugar de que se comunica. Así la gente de 911 podría monitorear la ubicación de la unidad por medio de satélite y hasta verificar si se hayan fuera de su zona (en muchos casos lo hacen así).

Con tiempo y si ejecuta estos consejos, puede luego interponer una denuncia en el OIJ (les ayudará mucho a los investigadores todo lo que hizo con anterioridad) y en horas de oficina podrá poner otra denuncia en las oficinas centrales del Ministerio de Seguridad, oficina de inspección policial.

La idea con esto es colaborar con sanear los cuerpos de policía a los que les debemos mucho, por la gran labor que realizan la mayoría y claro está, también es que usted ponga tras la reja a los delincuentes que buscando los filtros que se establecen, logran utilizar la noble profesión policial, para hacer fechorías, sin arriesgar su integridad física.

Pero no lo olvide: ¡los policías corruptos son los menos!

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