Coaliciones negociadas o mejor, partidos políticos serios renovados

Costa Rica necesita urgentemente la existencia de partidos políticos permanentes en acción. Son parte fundamental de la democracia y, en general, son parte fundamental hasta de la vida misma de los costarricenses. No puede ser que se permita hacer partidos políticos de cortísimo plazo, solo para participar en las siguientes elecciones, a pura publicidad y gastos de campaña o, pidiendo prestada la antigüedad necesaria, de otro partido, solo para cumplir con uno de los poquísimos requisitos del TSE. Para nuestra pequeña democracia, tampoco parece una buena idea la de organizar una coalición de partidos, solo para enfrentar otro partido que aún ni existe, en vez de buscar mejores ideas que fortalezcan a nuestra democracia.

Pero necesitamos partidos políticos de verdad, de mediano y largo plazo, con estructuras serias, con planes y proyectos de meses y años en ejecución, con participación ciudadana real, con oportunidades para todos, con charlas, cursos y seminarios para todos los participantes, que produzcan nuevos liderazgos, sin egos ni egoísmos, que los temas de formación incluyan conocer las necesidades de todos los costarricenses, con especialización en el buen uso de los fondos públicos. Con trabajo demostrado en las comunidades. Necesitamos mucha más capacidad en nuestros Padres de la Patria y en las dirigencias municipales. Necesitamos que los exfuncionarios públicos, como representantes de sus partidos políticos, por medio de los cuales llegaron al poder, retribuyan en algo a Costa Rica, no por la paga, sino por la gloria y por la Patria, como satisfacción personal y como un excelente ejemplo para las nuevas generaciones.

Vamos a votar cada cuatro años en las elecciones nacionales y, sabemos que con nuestro voto, elegiremos a 57 personas para el Poder Legislativo y a 3 personas para el Poder Ejecutivo. En total, 60 personas electas por el pueblo, es el resultado de las rutinarias, rudimentarias, desactualizadas y aburridas elecciones nacionales. Debe ser por eso, que el abstencionismo se está tragando a nuestra democracia. Sin embargo, el más extraño y lejano es el Poder Judicial. De ese Poder no elegimos a nadie. Del Poder Judicial, lo que más conocemos son las noticias de los esporádicos salacuartazos y, de la presa de casos judiciales en trámite, que desde hace muchos ya compiten con las listas de espera de la CCSS.

De las 60 personas que elegimos cada cuatro años, sabemos que ya habían sido seleccionadas previamente, por unas cuantas decenas de asambleístas de cada partido político, como uno de los pocos requisitos del TSE. De los nuevos Padres de la Patria, sabemos que la mayoría son principiantes y los otros son repitentes. Llegan a enterarse de los proyectos inconclusos heredados de los diputados anteriores y, a ver qué se podrá hacer en su gobierno de turno, aunque se supone que también deberían tener planes de gobierno, de sus partidos políticos que representan. Y de las 3 personas del Poder Ejecutivo, sabemos que el nuevo Presidente, es el que nombra a todo el resto del nuevo equipo de gobierno y, se supone que este Poder, sí trae preparado un plan de gobierno.

Para eso es un nuevo gobierno de turno. Pero es que también los partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa, también son parte del nuevo gobierno de turno. Y aun seguimos esperando ver, los tan anunciados también en campaña política, los proyectos de reactivación económica. Se han creado otro montón de instituciones públicas desde esa época, pero lo que más conocemos de ellas es que la mayoría de sus enormes presupuestos se van en privilegios salariales, honorarios, propaganda, papelería, en fin, mucho ruido y pocas nueces. Se han creado instituciones y más instituciones para la atención de las mujeres, pero continúa en aumento su agresión y muerte. No parece que se haya resuelto ni se vaya a resolver nada. Se creó hasta la tal Defensoría de los Habitantes, pero aún no sabemos de qué nos ha defendido o de qué y cuándo nos va a defender. Un montón de instituciones que solo hacen recomendaciones que nadie hace caso.

Fue un éxito la Segunda República. Tanto así que nos ha sobrevivido hasta la fecha, a pesar de todas las deficientes, mal redactadas y peor interpretadas leyes que han creado los siguientes gobiernos de turno desde esa época. Ya sabemos que nuestra Asamblea Legislativa es nuestra fábrica de hacer, quitar y modificar leyes. Pero necesitamos hacer un alto en el camino. Continuar creando más leyes o mejorar las existentes, sobre todo ahora, las leyes relativas a drogas, carteles, homicidios, sicarios y similares. No parece que haya funcionado eso de estar creando nuevas leyes, en todas las actividades sociales y económicas habidas y por haber. Pareciera más práctico, más fácil y más barato, previa la experiencia acumulada, solo modificar, corregir o adicionar lo necesario, a las leyes vigentes. Inclusive, como hace la empresa privada, hasta deberíamos tercerizar este servicio de crear , quitar y modificar leyes. Crear nuevas leyes es muy complicado y demasiado delicado y, ya sabemos también que nuestros 57 diputados de cada gobierno de turno y sus equipos de asesores, no son ni han sido necesariamente los costarricenses más idóneos.

Se supone que también existe la previsión, para eso son las leyes, pero ya sabemos que nuestras leyes, además de defectuosas, se cumplen a medias. Las leyes en nuestro país son muy complicadas y siempre tienen muchos portillos y hasta cualquier cantidad de interpretaciones. Y las sanciones ?, se supone que también existen, que están previstas en las mismas leyes, pero como la justicia continúa siendo ciega aún en este siglo XXI, a pesar de tantos y tantos avances en la ciencia y la tecnología, al final del día, resulta hasta difícil recuperar algo de todo lo pagado de más, en algunos casos, porque hasta se alega que ya son derechos adquiridos. Y ahora para colmo, resulta que los expedientes judiciales por resolver, ya compiten en cantidad con las listas de espera de la CCSS.

Qué maravilla la internet y todas las redes sociales actuales para enterarnos de inmediato de todo lo que hacen y no hacen los gobiernos de turno. Antes había que depender de periódicos y noticieros apenas para medio enterarse, semanas, meses y años después, de lo que ya se había hecho y que de por sí, ya nada podíamos hacer. También es muy importante la participación cada vez, de más y más costarricenses por medio de todas las redes sociales, ahora que están de moda, para ayudar finalmente a conseguir por fin, una Costa Rica bien administrada o bien gobernada. Usando el término que sea. De suerte que ahora con la existencia de las redes sociales, todos los costarricenses podemos participar de este cuarto poder ampliado de las democracias, para que más pronto que tarde, todos los costarricenses tengamos más y mejores beneficios, de esta nuestra democracia del pura vida.

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