Ciudadano de Honor: Juan Pablo II guía espiritual y social

» Por Otto Roberto Vargas Víquez - Diputado, prosecretario del Directorio Legislativo

En el Libro Sagrado, se nos relata que, nuestro Señor Jesucristo, señaló: “id, y haced discípulos a todas las naciones”.

Ese mandato, del Hijo de Dios: fue lo que hizo fielmente  el papa Juan Pablo II. Lo hizo con amor al prójimo, comprendiendo la necesidad de la paz espiritual, pero también de la paz social.

Con motivo de la declaratoria de  Juan Pablo II, como Ciudadano de Honor, que realizó la Asamblea Legislativa, – respaldando un proyecto del suscrito – es importante anotar que nuestra Constitución Política, en el artículo 121, refiriendo atribuciones de  la Asamblea, dicta lo siguiente: “Conceder la ciudadanía honorífica por servicios notables prestados a la República, y decretar honores a la memoria de las personas cuyas actuaciones eminentes las hubieran hecho acreedoras a esas distinciones.”.

Efectivamente: conceder honores, entre otros, a la memoria de personas cuyas actuaciones las hubieran hecho acreedoras a distinciones por parte del Legislativo.  El Papa -sus actuaciones-  hacen que sea merecedor de este honor.

En su primer mensaje,   el 17 de octubre de 1978, el papa Juan Pablo II, exclamó: Nos dirigimos también a todos los hombres —que, como hijos del único Dios Omnipotente, son nuestros hermanos a los que debemos amar y servir— para expresarles no con presunción, sino con humildad sincera, nuestra voluntad de dar una eficaz aportación a las causas permanentes y prevalentes de la paz, del desarrollo, de la justicia internacional.”.

“Pretendemos dedicarnos a la consolidación de las bases espirituales, sobre las que debe apoyarse la sociedad humana. Este deber nos resulta tanto más fuerte cuanto más perduran las desigualdades e incomprensiones que son, a su vez, causa de tensiones y conflictos en no pocas partes del mundo, con la ulterior amenaza de catástrofes más terribles.”.

En  el papa Juan Pablo II, siempre existieron actuaciones en pro del ser humano. Siempre en beneficio de la paz espiritual y la paz social, para  el Mundo, para Centroamérica, para Costa Rica: lo que implicó bienestar para los habitantes de nuestra patria y de nuestros países hermanos.

Con él, la paz recibió fuerza espiritual.

Con la guía de él, la paz se levantó como árbol frondoso para dar sombra de fraternidad a los centroamericanos.

Con su orientación: la guerra se debilitó.

Con el Papa, con sus oraciones y sus hechos: los presidentes de América Central, escucharon el clamor de la vida contra la injusticia y contra las muertes de la guerra.

Juan Pablo II: fue como torrentes de agua bendita que  evitaron  las llamas del odio.  Ese incendio fraticida fue detenido por sus oraciones y exhortaciones.

Costa Rica vivió sin el dolor de la muerte. Nuestra amada patria, fue protegida, entre otros, por la potencia del  faro moral de Juan Pablo.  Con la luz de la vida hubo paz.

Don Luis Alberto Monge Álvarez, Presidente de la República, entre 1982 y 1986, invitó y, en nombre del pueblo, recibió  al papa Juan Pablo II.

De él, se expresó así don Luis Alberto: Cuando nos honró con su presencia en la Casa Presidencial, ensalzó la consagración constitucional del Principio Cristiano de Justicia Social, caso único entre las 196 naciones del mundo.  Cuando ofició una memorable Misa en La Sabana, extendió su Bendición a todas las familias y a todos los hijos de esta Patria. Cuando habló a la juventud en el viejo Estadio, hizo un llamado a la Esperanza y compartió su confianza en la solidaridad de los Costarricenses de hoy y del mañana.”.

En la actualidad, Costa rica agradece su solidaridad… su visita como apóstol del amor, la justicia y la paz para el prójimo.

Hoy, – como persona –  mi alma se alegra. La vida, la democracia y el soberano, me permitieron, – como diputado de la República  – presentar un proyecto que, se convirtió en el otorgamiento de la CIUDADANÍA HONORÍFICA.

La Asamblea Legislativa, en representación del pueblo, (del alma nacional), expresó el sí a un acto de justicia para un ser humano justo.

La Asamblea… expresó su agradecimiento patrio, la representación del pueblo votó  sí­ -votó unánimemente -.

Como delegado del soberano, como legislador, como jefe de la fracción legislativa del  Republicano Social Cristiano, como persona: agradezco, a las diputadas y diputados, su apoyo para conceder la Ciudadanía de Honor… a Juan Pablo II. Con su voto,  reconocemos que. por la paz social siempre debemos luchar. Luchar sin fin.

El alma costarricense  (de vida con  armonía), se alegra por este honor, a un ser humano que creyó en abonar siempre el árbol frondoso de  la dignidad humana, la libertad y la fraternidad  de todos los hermanos centroamericanos. El papa Juan Pablo II: creyó en la protección de nuestros ancestros y descendientes.

El Papa siempre cumplió su misión.

Con motivo de su muerte: el secretario general de la ONU, Kofi Annan, recordó que el Pontífice fue “una de las figuras espirituales más importantes de nuestros tiempos”. “fue un hombre de fe y acción, capaz de unir a la gente más diversa”.

También, el ex presidente de la Unión Soviética (URSS) y Premio Nobel de la Paz, Mijail Gorbachov: “Solo nace un hombre así cada mil años. Le debemos la libertad de que gozamos” o como lo indicó el ex presidente de Estados Unidos Ronald Reagan al referirse a este sumo pontífice: “No se podrán entender los grandes cambios del Siglo XX, sin revisar su rol protagonístico”.

Y, en el centenario del natalicio de Juan Pablo II, el papa Francisco, manifestó: “Demos gracias a Dios por todo el bien realizado en el mundo y en los corazones mediante las palabras, las obras y la santidad de Juan Pablo II.”. 

Destacó la “gran pasión por lo humano” de este “testigo del Evangelio, que tanto sufrió en su juventud al perder a toda su familia”. Karol Wojtyla, fue “un ejemplo de cómo se puede marchar feliz, pese a las dificultades, por los caminos del mundo, siguiendo las huellas de los gigantes que nos han precedido en la certeza de que no estamos solos, de que nunca estaremos solos”.

Emulemos los sentimientos de Juan Pablo II, a saber: “para Dios, el ser humano es primero y especial”.

Y, para nosotros – los habitantes de nuestra tierra bendita –  la vida, la justicia social, el bien común, deben protegerse especialmente siempre.

Finalizo con otras citas de Juan Pablo II: “A todos impartimos… bendición apostólica que… sobre la humanidad entera, atraiga una abundante efusión de los dones del Padre que está en los cielos. Así sea.”.  Y: “soy feliz, séanlo también ustedes.”.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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