
Brasilia, 14 jun (elmundo.cr) – El Tribunal Supremo de Brasil decidió que los actos de homofobia y transfobia serán considerados delitos y tendrán el mismo trato penal que el racismo, con penas de hasta cinco años de prisión, hasta que el Congreso legisle sobre ese asunto.
La decisión contó con el apoyo de ocho de los 11 magistrados, en una decisión esperada desde que los jueces empezaron a debatir el tema en febrero.
Por su parte el presidente Jair Bolsonaro indicó que la decisión del Supremo perjudica a la propia comunidad LGBT y genera un conflicto en la esfera penal.
Bolsonaro argumentó que ahora una persona LGBT puede tener más dificultad en encontrar trabajo, pues el jefe se asustará con la posibilidad de ser falsamente acusado de discriminación si el futuro empleado es despedido un día.
Mientras que la diputada federal María del Rosario manifestó que “la homofobia es un crimen. Durante años luchamos para que este día llegara”.
Bolsonaro afirmó que ya era hora de que el Supremo tuviera un ministro evangélico. El presidente podrá proponer un nuevo ministro de la Corte el año que viene cuando el magistrado Celso de Mello se jubila.