La política volvió a ocupar un lugar central en Liga Deportiva Alajuelense. Este sábado, los asociados rojinegros acudirán a las urnas para elegir cinco puestos de Junta Directiva y el cargo de fiscal financiero, en una asamblea que llega precedida por semanas de declaraciones cruzadas, filtraciones, señalamientos y debates sobre el rumbo deportivo e institucional del club.
Tres grupos buscarán convencer a la asamblea: la papeleta oficialista encabezada por León Weinstok; el movimiento Un Nuevo Capítulo, liderado por el expresidente Raúl Pinto; y Grandeza Rojinegra, una agrupación impulsada por jóvenes asociados que busca abrirse espacio en la política manuda. En el camino también apareció Transparencia Rojinegra, que anunció su intención de participar, pero horas después dio marcha atrás.
La campaña dejó al descubierto diferencias profundas sobre el modelo de club que debe seguir Alajuelense. Mientras el oficialismo defendió los avances financieros, de infraestructura, el desarrollo del Centro de Alto Rendimiento (CAR) y sus campeonatos recientes, la oposición insistió en que la institución debe reenfocarse en la obtención de títulos deportivos.
El camino hacia la asamblea comenzó temprano en mayo. Grandeza Rojinegra fue el primer grupo en manifestar públicamente su intención de competir. Poco después apareció la fórmula encabezada por Raúl Pinto, acompañado por dirigentes como Aquiles Mata, Henry Zamora y Carlos Aguirre.
El oficialismo respondió en la recta final de la campaña. León Weinstok oficializó su candidatura y el presidente Joseph Joseph asumió un rol más activo en los medios de comunicación para defender la gestión de la actual administración.
Pero la campaña no tardó en elevar la temperatura.
Uno de los primeros focos de discusión surgió alrededor del nombre de Fernán Faerron. Raúl Pinto y Aquiles Mata cuestionaron la posibilidad de que el gerente deportivo, Carlos Vela, valorara al defensor como eventual refuerzo rojinegro, argumentando que se trataba de un jugador con antecedentes polémicos frente a la institución.
Sin embargo, días después se filtró un audio de setiembre de 2025 en el que el propio Pinto sugería analizar la contratación del futbolista tras su salida del Club Sport Herediano. El episodio abrió un debate sobre eventuales contradicciones en el discurso político de campaña.
Otro tema que agitó el ambiente fue la salida de Óscar Ramírez. Pinto aseguró públicamente que la no continuidad del “Macho” obedeció a una decisión de Junta Directiva y no a una determinación personal del técnico, una versión que alimentó la discusión entre distintos sectores del liguismo.
La tensión también alcanzó a Joel Campbell.
Durante una entrevista, Raúl Pinto lamentó que el delantero hubiese manifestado simpatía por Saprissa y sugirió que el jugador deseaba regresar al conjunto morado. La reacción no tardó en llegar.
Campbell utilizó sus redes sociales para desmentir esas afirmaciones y pidió que no se utilizara su nombre en medio de la campaña política rojinegra. Posteriormente, el propio Pinto reconoció que el material al que hizo referencia no correspondía a declaraciones recientes del futbolista.
Mata también dijo que Alajuelense no puede ser tercero en cantidad de títulos nacionales.
Desde la acera oficialista tampoco faltaron los cuestionamientos.
Joseph Joseph afirmó que sería difícil volver a trabajar con Raúl Pinto y sostuvo que Alajuelense necesita una dirigencia unida. Además, señaló que algunas posiciones asumidas por el expresidente respondían a intereses políticos.
Por su parte, Aquiles Mata defendió la necesidad de devolver el foco al área deportiva y aseguró que, a su juicio, la institución había priorizado aspectos económicos y de infraestructura por encima del rendimiento futbolístico.
Pinto también fue insistente en ese punto. El expresidente sostuvo durante la campaña que Alajuelense debe preocuparse más por ganar campeonatos que por generar ingresos, una frase que resumió buena parte del debate político de las últimas semanas.
La campaña tuvo de todo: audios filtrados, diferencias sobre fichajes, reproches internos, declaraciones cruzadas y distintas visiones sobre el futuro del club.
Ahora la palabra la tienen los asociados.
Este sábado, las urnas hablarán y Alajuelense conocerá cuál será el mapa político que acompañará a la institución en los próximos meses.