Brasilia, 25 jun (dpa) – La visita de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, a Washington marcará la reanudación del diálogo político entre los dos países tras los roces desatados en 2013 por los actos de espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense, afirmó hoy el gobierno en Brasilia.
Según informó hoy en una rueda de prensa el secretario general de Política de la Cancillería, Carlos Paranhos, entre los resultados de la visita está el anuncio de la reanudación del diálogo político a nivel de cancilleres, de la cooperación en temas de defensa y del diálogo estratégico sobre temas energéticos.
Además, afirmó que se espera avanzar en las negociaciones con miras a una futura exención de la exigencia de visas de entrada en los dos países, mediante un acuerdo de “global entry”, que permite un trámite rápido para la entrada en territorio estadounidense de viajeros frecuentes.
Paranhos agregó que Rousseff y el presidente estadounidense Barack Obama planean divulgar además un documento conjunto en el que expresarán el interés de sus países en el éxito de la reunión sobre Cambio Climático (COP21) que se celebrará a fines de este año en Paris.
“Será una declaración política de los dos países sobre su compromiso con el éxito de la reunión de Paris y que indicará qué están dispuestos a hacer los dos países en ese campo para asegurar que la Conferencia de las Partes sea exitosa y cumpla su objetivo”, afirmó el diplomático.
El representante de la Cancillería brasileña añadió que, en el campo económico, Rousseff desea aprovechar la visita para intentar atraer a empresarios e inversionistas estadounidenses para participar en los proyectos de infraestructura que serán realizados por el gobierno mediante concesiones al sector privado.
El plan, anunciado a comienzos de este mes, busca atraer inversiones privadas para proyectos de obras en carreteras, ferrocarriles, puertos y aeropuertos, por un valor total estimado por el gobierno en unos 64.000 millones de dólares.
El programa de concesiones se destina a reactivar la estancada economía de Brasil, que actualmente enfrenta un duro ajuste fiscal que, según el propio Banco Central, hará que el país cierre este año con una retracción económica del 1,1 por ciento.
“La visita (de Rousseff a Washington) incluye diálogo con empresarios tanto del área productiva como financiera, para demostrarle que Brasil está adoptando un programa de ajuste fiscal y un plan de infraestructura y que tiene interés en la participación de empresas estadounidenses”, precisó Paranhos.
En el campo del comercio, el diplomático se manifestó optimista frente a las posibilidades de avanzar en la armonización de normas de sanidad entre Brasil y Estados Unidos para ampliar el acceso de la carne brasileña al mercado norteamericano.
Horas antes de la rueda de prensa en la Cancillería, el ministro brasileño de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Armando Monteiro, había apuntado que las trabas no arancelarias -que no especificó- representan el principal problema que enfrentan los exportadores para vender sus productos a Estados Unidos.
“Nuestro problema no son las trabas arancelarias, sino las no arancelarias”, expresó Monteiro, al declarar hoy ante la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional del Senado brasileño, en las que destacó que el arancel promedio cobrado por los norteamericanos es solamente del 3,5 por ciento.
La presidenta brasileña iniciará su visita en Nueva York, donde se reunirá con empresarios e inversionistas brasileños y estadounidenses, a quienes presentará el plan de concesiones lanzado el año pasado para entregar al capital privado proyectos de infraestructura en Brasil.
Luego, viajará a Washington, donde se entrevistará el lunes con su par estadounidense Barack Obama y almorzará con autoridades del Departamento de Estado el martes.
La última escala del viaje será el estado de California, donde Rousseff visitará el miércoles universidades y la sede de Google en San Francisco, y sostendrá encuentros con académicos y ejecutivos de empresas de tecnología.