Al menos 68 personas han fallecido en un accidente ferroviario en la provincia española de Toledo, al sur de Madrid (España), el miércoles 28 de octubre, según informaron las autoridades locales, que prevén un aumento de las víctimas fatales.
Además, hay 80 heridos, 50 de ellos de gravedad, según detalló el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Unos 29 lesionados han sido hospitalizados en Toledo, 20 en Alcázar de San Juan, cuatro en Ciudad Real, tres en Madrid y uno en Albacete.
El siniestro ocurrió poco antes de las 9:00 (hora local) en el kilómetro 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla entre las localidades de Urda y Orgaz. Un tren de alta velocidad (AVE) de la empresa estatal Renfe —con 397 pasajeros— chocó por detrás a otro convoy de compañía privada Iryo que permanecía detenido en las vías —con 147 viajeros, incluido un bebé—.
#AccidenteFerroviario 🚨 Imágenes de las labores de rescate de los efectivos del #GREIM y de #SeguridadCiudadana y de la evacuación de uno de los heridos por parte del #ServicioAéreo al Hospital 12 de Octubre. 🚔 Además de las unidades destacadas anteriormente, se han desplegado sobre el terreno cuatro #OMAC (Oficinas Móviles de Atención a la Ciudadanía), el #ServicioCinológico y el #ServicioDeMontaña
— Guardia Civil (@guardiacivil) October 28, 2026
Las imágenes aéreas muestran al menos tres vagones descarrilados, así como cientos de ambulancias, vehículos funerarios y heridos siendo atendidos en la enorme explanada alrededor de la vía férrea.
Los pasajeros evacuados caminaban por una carretera cercana al lugar del accidente. Algunos estaban salpicados de sangre o con las heridas vendadas; otros arrastraban maletas y recibían agua de voluntarios llegados desde los pueblos vecinos.
La ministra de Sanidad española, Mónica García, declaró que los servicios de emergencia se centran en el rescate de supervivientes y cuerpos de los dos vagones más dañados.
Un centenar de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) fueron desplegados en la zona del desastre, con el acompañamiento de unidades de reacción terrestres y aéreas. Además, tres grúas y maquinaria pesada también han sido movilizadas para la retirada del amasijo de hierros.
Entretanto, la Guardia Civil abrió cuatro puntos de recogida de ADN en Madrid, Sevilla, Córdoba y Toledo para la identificación de las personas desaparecidas y las víctimas del siniestro.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, canceló su agenda para trasladarse al lugar del accidente tras declararse “consternado” en redes sociales. El rey Felipe VI y la reina Letizia de España manifestaron su “más sentido pésame a los heridos y a todos los afectados” en un comunicado.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, declaró tres días de luto oficial desde las 14:00 (hora local) de este miércoles. “Estamos desolados”, escribió en su cuenta de X.
Se trata del segundo gran accidente ferroviario del último año en España, después de la muerte de 46 personas y 292 heridos por un siniestro en la provincia de Córdoba el 18 de enero. “Todo indica a que el origen de ambos accidentes nada tiene que ver”, señaló Sánchez, durante una comparecencia desde el lugar del accidente, en la que se comprometió a “reforzar aún más la seguridad para reconstruir la confianza en el sistema ferroviario”.
Adif, el gestor de la infraestructura ferroviaria, suspendió la circulación entre Madrid y el corredor sur hasta nuevo aviso y pidió a los viajeros con billete para este recorrido que no acudan a las estaciones, según fuentes del Ministerio de Transportes.
Renfe habilitó la línea 900 10 10 20 exclusivamente para afectados y familiares de afectados.
¿Error humano?
La primera hipótesis del Gobierno apunta a un error humano, que habría tenido su origen en el centro de mando de Atocha, en Madrid, como la causa del siniestro.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, detalló en una rueda de prensa que el sistema automático de señalización ferroviaria LZB experimentó una caída sobre las 8:30 (hora local) debido a un fallo informático, lo que ocasionó “la detención automática” y preventiva de al menos seis trenes que circulaban en un tramo de 63 kilómetros.
Seis minutos después, el centro de control en Madrid, que tomó el mando ante la caída del sistema automático, solicitó a los trenes que reanudaran la marcha “con normalidad”, una decisión que el ministro definió como “inexplicable” y “errónea”.
Puente explicó que, ante una contingencia de este tipo, los protocolos ferroviarios de ADIF estipulan que el tránsito debe reanudarse a una velocidad denominada “marcha a la vista”, que no puede exceder los 40 km/h, de tal forma que el conductor tenga tiempo suficiente para frenar el convoy si advierte una anomalía en las vías.
De hecho, el ministro reveló que el maquinista de otro tren detenido por la misma incidencia, que no estuvo implicado en el accidente, “corrigió al operario” del centro de mando al advertirle que la velocidad de reanudación correspondía con la de marcha a la vista.
Pese a ello y aunque el tren de Iryo permanecía inmóvil en las vías, el tren de Renfe recorrió unos 35 kilómetros “a una velocidad que puede ser de hasta 200 km/h”, antes de colisionar con la parte trasera del Iryo a las 8:53.
El titular de Transportes señaló que aún se desconocen las razones por las cuales el tren de Iryo no reanudó la marcha cuando el centro de mando ordenó a los maquinistas que continuaran con el viaje.
El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha anunció un refuerzo para el Juzgado de Instrucción Número 2 de Orgaz (Toledo), que asumirá la investigación del accidente.
Con información de EFE y medios locales.