Ojalá continúe para Costa Rica la bendición de los milagros como plan A, pero los costarricenses necesitamos urgentemente un plan B, para complementar en algo a los milagros. Para eso es un nuevo gobierno. Pero el nuevo gobierno de turno no es solo el nuevo presidente, todos los partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa son también parte del nuevo gobierno de turno. Y todos deberían estar trabajando de acuerdo con sus planes de gobierno, esos que les aprobó el TSE de previo, como uno más de los débiles requisitos que se le solicitan a todos los partidos políticos para poder participar de nuestras aun folclóricas, aburridas y tradicionales elecciones. Pero no un plan B solo de opiniones y comentarios personales del Presidente, diputados y ministros. Tiene que ser un plan B de ideas y proyectos serios, sobre todo de reactivación económica, provenientes de la seriedad que se supone tienen los partidos políticos de donde salieron electos todos esos funcionarios públicos. Hace 6 años el actual oficialismo comienza a trabajar para ganar y gana la presidencia del gobierno anterior. Durante todo el gobierno anterior trabaja para ganar y gana la presidencia del gobierno actual y hasta gana mayoría simple de diputados. Desde que ganaron la presidencia actual están trabajando doble para ganar las siguientes elecciones municipales, (de las que casi logran ganar las elecciones anteriores), así como para ganar la presidencia del gobierno siguiente. Nuestros partidos políticos no necesitan remozarse. Lo único que necesitan nuestros partidos políticos es volver a ser o llegar a ser partidos políticos de verdad. Partidos políticos para qué? Solo como uno más de los débiles requisitos para participar en nuestras tradicionales, anticuadas y folklóricas elecciones nacionales? En realidad, Costa Rica necesita urgentemente la existencia de partidos políticos permanentes en acción. Son parte fundamental de la democracia y, en general, son parte fundamental hasta de la vida misma de los costarricenses. Tampoco puede ser que se permita hacer partidos políticos de cortísimo plazo, solo para participar en las siguientes elecciones, a pura publicidad y gastos de campaña o, pidiendo prestada la antigüedad necesaria, de otro partido, solo para cumplir con uno de los poquísimos y débiles requisitos del TSE.
Mientras tanto, con arreglar las siguientes pocas y pequeñas cosas, alcanza y sobra para Costa Rica: 1. Que todas las convenciones colectivas por fin, deben estar dentro del marco de las únicas leyes en materia laboral en Costa Rica, que son el Código de Trabajo y la ley del Empleo Público. 2. Que los miles de millones para alcanzar el 8% del PIB para toda la educación pública, antes que para el FEES, por fin sean prioridad para la educación pública primaria y secundaria, nunca más generaciones perdidas de niños y jóvenes costarricenses. 3. Que todas las auditorías internas, contralorías y demás oficinas e instituciones de control del gasto público, por fin entiendan que su trabajo es muy importante para Costa Rica, que aunque sus salarios y privilegios sean pagados por cada institución pública, su deber inicial y final es por y para Costa Rica y, además, que por fin tengan autoridad para sancionar y no solo para hacer recomendaciones que nadie les hace caso, como la tal Defensoría de los Habitantes. 4. Que el TSE por fin tenga como prioridad actualizar y mejorar día a día todo lo relativo a los procesos electorales priorizando la capacidad y la experiencia de los candidatos a diputados. Es una institución muy cara para que ayude tan poquito a Costa Rica y además eso ayudaría mucho a disminuir el creciente abstencionismo. 5. Que la Sala IV por fin tenga como prioridad mejorar día a día todo lo relativo a actualizar la Constitución Política de Costa Rica y las leyes en general, su redacción correcta e interpretación única. Es otra institución muy cara para que ayude tan poquito a Costa Rica. 6. Que aparezca por fin la eficiencia en los 3 Poderes de la República: No más expedientes judiciales sin resolver, compitiendo con las listas de espera de la CCSS, no más impuestos ni más deuda pública. La eficiencia es una maravilla, la eficiencia es el motor del mundo.
Está claro que como país, tenemos aún algunos defectos importantes, pero, en ausencia desde hace muchos años, de partidos políticos permanentemente organizados y en ausencia también de políticos ejemplares, contamos ahora por lo menos, con la participación activa de cada vez más y más costarricenses por medio de todas las redes sociales como plan C. Hasta hace unos años en nuestro país la ley era la ley. O se cumplía o no se cumplía. O se respetaba o no se respetaba. Y ante el no cumplimiento o el no respeto de la ley regían las sanciones. En los últimos años se suavizaron las leyes, ahora la nueva normalidad era que con decir que era mejor pedir perdón que pedir permiso hasta se pateaba la bola con las sanciones. Y finalmente ahora con la última nueva normalidad actual las cosas se hacen porque se hacen, las cosas van porque van. Sí claro que hay que hacer lo que hay que hacer. Pero obvio que hay que hacerlo con capacidad y eficiencia y siguiendo la reglamentación, las leyes y los procedimientos establecidos previamente, lo contrario es anarquía. Está claro que la imperfección de nuestras leyes obviamente procede de la obvia imperfección de los legisladores que humildemente elegimos cada 4 años. No puede pretenderse que leyes perfectas sean el resultado de esos nuestros legisladores de turno. Diputados nuevos unos y repitentes otros, pero primeramente elegidos internamente en cada partido político por unas cuantas decenas de sus familiares y partidarios, antes de que todos los demás costarricenses podamos votar por alguno o por ninguno de ellos. El Tribunal Supremo de Elecciones debería exigir más y mejores requisitos a los partidos para seleccionar mejor a sus candidatos a presidentes y a sus candidatos a diputados. Al final del día, son diputados escogidos por los partidos pero terminan siendo padres de la Patria. Casi nada.
Por esa razón, para la aplicación inmediata de las leyes, antes se recurria a la búsqueda del espíritu de la ley, se recurria a la búsqueda de las razones reales que se quería plasmar literalmente en cada ley específica, para defender al país, para defender a todos los costarricenses. Pero desde hace muchos años, a pesar de la obvia imperfección de nuestras leyes, ese espíritu de la ley debe ser reclamado ante la Sala IV mediante recursos diversos de inconstitucionalidad y otros tipos de reclamaciones, solo porque también, la Sala IV no actúa de oficio para defender a nuestro país y a todos los costarricenses. Tal vez ahora con la inteligencia artificial se pueda lograr la perfección inmediata de las leyes. Excelente que el nuevo gobierno nos informe de todo lo malo que han hecho los gobiernos anteriores. Pero solo con informarnos no es suficiente. La mayoría de costarricenses sabemos mucho de todo lo malo que han hecho todos los anteriores gobiernos. Pero el cambio de gobierno precisamente es para que su plan de gobierno venga a corregir todo lo malo anterior y además, que imponga nuevas y mejores leyes para prevenir que no volvamos a tener malos gobiernos. Para eso es un cambio de gobierno. Pero el nuevo gobierno también está claro que no es solo el nuevo presidente. Todos los diputados son también parte del nuevo gobierno y deberían estar corrigiendo todo lo malo de los gobiernos anteriores y estableciendo nuevas y mejores leyes para prevenir que no volvamos a tener malos gobiernos. Sí claro que hay que hacer lo que hay que hacer. Pero obvio que hay que hacerlo con capacidad y eficiencia y siguiendo la reglamentación, las leyes y los procedimientos establecidos previamente, lo contrario es anarquía. De ahí la enorme importancia de la autoridad moral ante la peligrosidad creciente de la crisis de valores actual.