Por Anne Le Nir
En ciudades como Roma, cuando el termómetro marca 39 °C, el suelo puede alcanzar hasta 75 °C grados en las zonas con alta concentración de minerales. Esto aumenta los riesgos de estrés térmico. Sin embargo, no existe ninguna ley nacional sobre la adaptación del trabajo a las altas temperaturas.
No obstante, 16 de las 20 regiones prohíben trabajar entre las 12:30 y las 16:00 en los sectores donde los trabajadores están más expuestos al estrés térmico, tan pronto como la temperatura supera los 35 °C.
Ciertas categorías de trabajadores, entre ellas los del sector agrícola y de la construcción, pueden beneficiarse de la suspensión temporal de actividades. Otros, como los repartidores en bicicleta, quedan excluidos de esta ayuda financiera.
Por lo tanto, la oposición exige una ley que ponga fin a las discriminaciones mediante la imposición de normas nacionales sobre tiempos de descanso remunerado. Pero el gobierno de Meloni se niega y da prioridad a las decisiones puntuales “para no perjudicar la producción industrial”.