Estados Unidos lanzó este martes una nueva ofensiva contra objetivos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) en Irán, en una escalada que ocurre mientras Washington busca reforzar su posición energética mediante un acuerdo que le garantiza acceso privilegiado a enormes reservas de petróleo venezolano.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó que las fuerzas estadounidenses comenzaron a atacar objetivos de la Guardia Revolucionaria a las 12:00 p. m., hora del Este de Estados Unidos.
“Los ataques se producen tras los recientes intentos de la Guardia Revolucionaria de atacar buques comerciales en el estrecho de Ormuz y a personal militar estadounidense desplegado en la región”, señaló el Centcom.
La ofensiva fue confirmada también por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que los ataques se concentran cerca del estratégico estrecho de Ormuz y los calificó como “amplios y contundentes”.
El nuevo episodio militar se produce después de que Irán lanzara misiles contra instalaciones estadounidenses en Jordania. Las autoridades jordanas informaron que ocho misiles que ingresaron a su espacio aéreo fueron interceptados.
Trump amenaza con una ofensiva todavía mayor
Trump afirmó que la operación constituye una respuesta tanto a los intentos iraníes de colocar minas marítimas en el estrecho de Ormuz como al lanzamiento de misiles contra instalaciones estadounidenses.
El mandatario acompañó el anuncio con una severa advertencia a Teherán.
“Si el fallido Estado de Irán responde a este ataque completamente justificado, volverá a ser golpeado con mucha más fuerza y a un nivel mucho mayor”, manifestó.
Trump fue incluso más lejos al advertir que Estados Unidos mantiene capacidad para ejecutar una operación de mayor magnitud.
“Pero ese no será el mayor ataque de todos. Ese todavía está esperando, y cuando termine, quedará muy poco de la República Islámica de Irán”, aseguró.
Ante la posibilidad de una respuesta iraní, aumentó el nivel de alerta en instalaciones militares estadounidenses desplegadas en Medio Oriente.
Ormuz, la llave petrolera
La escalada tiene como escenario una de las zonas de mayor importancia estratégica para el mercado energético mundial.
El estrecho de Ormuz es una ruta fundamental para el transporte internacional de petróleo y gas. Los enfrentamientos y amenazas sobre la navegación han vuelto a presionar los precios del crudo y reducido el tránsito marítimo por la zona.
Precisamente en ese escenario cobra relevancia otra de las grandes decisiones adoptadas por la administración Trump en los últimos días: el acuerdo petrolero alcanzado con Venezuela.
Estados Unidos anunció un convenio que le permitirá tener una participación mayoritaria en una operación destinada a desarrollar 17 campos venezolanos que concentran más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas. La Casa Blanca asegura que millones de barriles de la nueva producción serán procesados en refinerías estadounidenses.
El acuerdo fue presentado por Trump como el mayor pacto petrolero de la historia.
La importancia del movimiento aumenta debido al conflicto con Irán. Washington busca elevar el flujo de crudo venezolano hacia sus refinerías mientras afronta las consecuencias que la guerra y las tensiones en Ormuz tienen sobre el mercado energético.
Venezuela entra en la ecuación
El petróleo venezolano representa para Washington una alternativa para reforzar su suministro en momentos en los que su capacidad para amortiguar una crisis energética mediante la Reserva Estratégica de Petróleo se encuentra limitada.
La reserva estadounidense se encuentra en niveles históricamente bajos y la administración Trump pretende utilizar también petróleo venezolano para comenzar a reponerla, aunque especialistas advierten de obstáculos logísticos y de que un incremento sustancial de la producción de Venezuela no será inmediato.
El Gobierno estadounidense, además, busca que una mayor cantidad de crudo venezolano termine directamente en sus refinerías. La Casa Blanca señaló que el acuerdo contempla inversiones de hasta $100.000 millones para aumentar la producción petrolera venezolana.
Trump tiene previsto reunirse este martes con representantes de refinerías y distribuidoras de combustible para analizar mecanismos que permitan incrementar la capacidad de refinación y contener los precios de la gasolina, uno de los asuntos económicos que generan presión interna sobre su administración.
Así, en cuestión de días, Washington mueve simultáneamente dos piezas estrechamente vinculadas con la seguridad energética mundial: aumenta su acceso al petróleo venezolano y escala nuevamente su ofensiva militar contra Irán en las inmediaciones del estrecho de Ormuz.
No existe evidencia de que el acuerdo petrolero con Venezuela haya sido alcanzado como condición previa para ejecutar los nuevos ataques contra Irán. Sin embargo, ambos acontecimientos coinciden en un momento en el que el control del suministro energético y la seguridad de las rutas petroleras vuelven a ocupar un lugar central en la estrategia estadounidense.