Hay declaraciones que, por más que intentemos entenderlas dentro del contexto de una conferencia de prensa, merecen una reflexión.
Hernán Medford, entrenador del Deportivo Saprissa, dejó una de esas frases después del empate sin goles contra Luis Ángel Firpo, en El Salvador.
Le preguntaron si el resultado había sido justo y respondió:
“Esto no es de justicia. Si fuera de justicia, estaríamos jugando la semifinal y no aquí”.
¿De verdad, don Hernán?
¿Y dónde queda el Cartaginés? ¿Dónde queda el trabajo de un equipo que sí consiguió clasificarse a las semifinales de la Copa Centroamericana y que anoche derrotó 1-0 al Olimpia de Honduras?
Porque conviene recordar algo: Cartaginés está en semifinales por méritos propios. No por invitación, no por su historia y mucho menos porque alguien haya decidido hacerle un favor.
Se ganó ese derecho en la cancha.
Y no solamente llegó hasta esa instancia. Ahora tiene una ventaja de un gol frente a uno de los clubes de mayor tradición del fútbol centroamericano, después de ganar el primer partido de la serie.
Todavía le faltan 90 minutos para intentar alcanzar la final. Nadie está diciendo que la eliminatoria esté resuelta.
Pero lo que ya consiguió merece respeto.
Medford tiene todo el derecho de considerar que Saprissa mereció mejores resultados en determinados partidos. Puede sentirse perjudicado por alguna decisión arbitral, lamentar oportunidades desperdiciadas o creer que su equipo hizo méritos suficientes para llegar más lejos.
Eso forma parte del fútbol.
Lo que resulta cuestionable es trasladar esa percepción a una supuesta justicia que colocaría a Saprissa en semifinales, cuando otros equipos hicieron lo necesario para estar ahí.
“Si el fútbol fuera justo nosotros estaríamos jugando la semifinal”. https://t.co/uTdM6Y8V3o
— Josué Quesada. (@JosueQuesada17) October 22, 2026
¿Por qué la justicia tendría que favorecer a Saprissa y no reconocer el recorrido de quienes sí avanzaron?
El fútbol no se decide por el peso de los escudos, la cantidad de aficionados ni los campeonatos acumulados durante décadas.
La historia merece respeto, pero no juega los partidos.
Los nombres tampoco garantizan clasificaciones.
Y las semifinales no se conceden por trayectoria.
Saprissa es un club grande, con una historia internacional que nadie puede desconocer. Pero esa grandeza no lo exime de tener que ganar los partidos que exige la competencia.
Si hoy está disputando un repechaje contra Firpo y no una semifinal, es porque sus resultados lo llevaron hasta esa instancia.
Así de sencillo.
Mientras tanto, Cartaginés está haciendo su propio camino.
Un camino que merece ser valorado, especialmente porque los clubes costarricenses necesitan competir internacionalmente con seriedad y demostrar que el protagonismo regional no está reservado para dos o tres instituciones.
Y aquí aparece una contradicción interesante.
En esa misma conferencia de prensa, Medford pidió respeto para Luis Ángel Firpo.
“No he minimizado al Firpo”, dijo.
También reclamó:
“Denle valor al rival y a Saprissa, que sacó un empate”.
Tiene razón en eso. Al rival hay que darle valor.
Pero ese principio debería aplicarse a todos.
Si hay que reconocerle a Firpo su trabajo para conseguir un empate frente a Saprissa, también hay que reconocerle al Cartaginés el mérito de estar disputando una semifinal y haber derrotado al Olimpia.
No podemos pedir respeto por los rivales cuando nos conviene y, al mismo tiempo, hablar de una justicia deportiva que parece desconocer los resultados de otros equipos.
Aclaremos algo: Medford no mencionó directamente al Cartaginés. Tampoco dijo que el conjunto brumoso no mereciera estar en semifinales.
Pero sus palabras permiten cuestionar esa idea tan recurrente en nuestro fútbol de que los equipos grandes siempre merecen algo más, incluso cuando la cancha dice otra cosa.
¿Y si comenzamos a valorar los méritos deportivos sin mirar primero el escudo?
¿Y si reconocemos que otros clubes también trabajan, compiten, superan dificultades y consiguen resultados importantes?
¿Y si aceptamos que quedar eliminado no siempre es una injusticia, sino una consecuencia de no haber hecho lo suficiente para avanzar?
Cartaginés no necesita que Medford lo felicite. Tampoco que Saprissa valide sus resultados.
Pero sí merece que su presencia en las semifinales sea reconocida como lo que es: un logro deportivo.
La justicia en el fútbol puede ser una discusión interminable. Un equipo puede jugar mejor y perder. Otro puede defenderse durante 90 minutos y ganar con una sola oportunidad.
Eso ocurre cada semana.
Pero las reglas de una competición son iguales para todos. Y al final, los resultados determinan quién avanza y quién queda en el camino.
Saprissa está donde lo colocaron sus resultados. Cartaginés también.
Y mientras Medford habla de la semifinal que considera que debería estar disputando, el equipo brumoso ya jugó el primer partido de esa instancia, lo ganó y ahora tiene la oportunidad de luchar por un boleto a la final.
No es una cuestión de justicia imaginada.
Es una cuestión de méritos demostrados.
Y esos méritos, don Hernán, también merecen respeto.