Liga Deportiva Alajuelense salió ilesa de Tegucigalpa, Honduras, luego de empatar 0-0 frente al Motagua en el partido de ida de las semifinales de la Copa Centroamericana de Concacaf. El resultado puede considerarse un buen negocio para los rojinegros, pero también esconde una situación que podría terminar pasándoles una factura muy cara.
El equipo dirigido por Óscar Ramírez consiguió mantener su portería en cero, controló buena parte del compromiso y regresará a Costa Rica con la posibilidad de definir la clasificación a la final en el estadio Alejandro Morera Soto.
Sin embargo, existe un detalle que cambia considerablemente la lectura del empate.
Alajuelense no consiguió anotar como visitante y, debido al criterio de desempate de los goles marcados fuera de casa, ahora tendrá que ganar el partido de vuelta para asegurar su clasificación.
Motagua, por el contrario, llegará a territorio costarricense con dos posibilidades para avanzar a la final: conseguir una victoria o empatar con goles.
Es decir, un 1-1, 2-2 o cualquier igualdad con anotaciones favorecería al conjunto hondureño.
Por eso, aunque el 0-0 mantiene abierta la eliminatoria, también coloca a los manudos ante una exigencia muy clara: deberán encontrar en el Morera Soto la contundencia ofensiva que les faltó en Tegucigalpa.
Alajuelense comenzó con una oportunidad que no aprovechó
El conjunto rojinegro tuvo su primera llegada de peligro apenas al minuto dos.
La jugada comenzó con una recuperación de Roan Wilson, seguida de la participación de Celso Borges y una combinación entre Kenyel Michel y Yerlan Sosa.
Este último envió un centro al área que buscaba conectar Ronaldo Cisneros, pero el guardameta Luis Ortiz consiguió anticiparse y quedarse con el balón.
Fue una de las acciones más prometedoras de Alajuelense durante el compromiso.
Posteriormente, Juan Pablo Añor recibió un balón dentro del área y logró controlarlo con el pecho, aunque no pudo ejecutar el remate que pretendía.
Durante los primeros minutos, La Liga apostó por un planteamiento ordenado, con repliegues defensivos y salidas rápidas para intentar sorprender al conjunto hondureño.
Motagua también mostró respeto por el rival, consciente de los antecedentes entre ambas instituciones en competiciones internacionales.
El equipo dirigido por Javier López buscó generar peligro, pero se encontró con una defensa rojinegra que respondió de manera adecuada.
Alexis Gamboa fue importante para rechazar los intentos ofensivos, acompañado por John Paul Ruiz y Roan Wilson.
En ese tramo del partido, Washington Ortega tuvo poco trabajo.
Una lesión obligó a modificar los planes
Alajuelense comenzó a tener mayor contacto con el balón conforme avanzó el primer tiempo.
Cerca del minuto 20, los rojinegros consiguieron establecer algunas posesiones más prolongadas y volvieron a acercarse al área rival mediante una acción de Kenyel Michel y Juan Pablo Añor.
Sin embargo, al minuto 25 se presentó una situación que obligó a Óscar Ramírez a realizar una modificación temprana.
Celso Borges abandonó el terreno de juego por una molestia física y fue sustituido por Aarón Salazar.
El segundo capitán rojinegro salió trotando, pero no pudo continuar en el compromiso.
La modificación obligó a reajustar el funcionamiento del equipo cuando todavía quedaba una parte importante del encuentro.
Al minuto 34, Alajuelense volvió a protagonizar una aproximación que no consiguió transformar en gol.
Dos minutos después llegó una de las principales advertencias de Motagua.
Denis Meléndez estuvo cerca de sorprender a los visitantes mediante una acción preparada a balón parado, tras un tiro libre al minuto 36.
Fue una de las pocas ocasiones en las que el conjunto hondureño consiguió inquietar seriamente a la defensa rojinegra.
La Liga controló, pero le faltó profundidad
Durante el segundo tiempo, Alajuelense mostró una versión más sólida en cuanto al control del partido.
Los rojinegros consiguieron manejar el desarrollo del encuentro y evitaron que Motagua generara situaciones de peligro importantes.
Washington Ortega prácticamente no tuvo que emplearse a fondo, reflejo del orden defensivo que mostró el equipo de Óscar Ramírez.
Sin embargo, ese dominio territorial no se tradujo en oportunidades claras frente al arco de Luis Ortiz.
La Liga tuvo posesión, mantuvo el orden y administró el resultado, pero careció de la profundidad necesaria para conseguir el gol que habría cambiado considerablemente el panorama de la eliminatoria.
El encuentro terminó sin anotaciones y dejó una sensación particular: Alajuelense cumplió buena parte de su tarea defensiva, pero no logró sacar provecho de sus momentos de mayor control.
La trampa del 0-0 y lo que necesita Alajuelense
El principal inconveniente para los manudos está relacionado con el reglamento de desempate de la Copa Centroamericana.
Al no conseguir marcar en Honduras, Alajuelense dejó abierta la posibilidad de que Motagua aproveche el valor de los goles como visitante en el partido de vuelta.
Los escenarios son claros:
- Si Alajuelense gana por cualquier marcador, avanzará a la final.
- Si Motagua gana, el conjunto hondureño será el clasificado.
- Si empatan con goles, Motagua avanzará por el criterio de goles anotados como visitante.
- Si vuelven a empatar 0-0, la clasificación deberá resolverse mediante el procedimiento de desempate mediante el alargue.
Por lo tanto, el equipo de Óscar Ramírez no puede confiarse únicamente en el empate obtenido en Tegucigalpa.
Tendrá que salir a buscar la victoria en el Morera Soto, pero también deberá cuidar su portería, porque una anotación hondureña podría complicar considerablemente sus aspiraciones.
El tetracampeonato se definirá en casa
Alajuelense busca alcanzar una nueva final de la Copa Centroamericana y mantener vivo el objetivo de conquistar su cuarto título consecutivo.
El empate en Honduras representa un resultado que muchos equipos aceptarían antes de disputar una semifinal como visitantes.
No perder y mantener la portería en cero son aspectos positivos, especialmente ante un rival que intentó aprovechar su condición de local.
Sin embargo, el fútbol internacional también se define por detalles reglamentarios, y uno de ellos podría resultar determinante para los rojinegros.
La Liga salió ilesa de Tegucigalpa, pero dejó escapar la posibilidad de anotar un gol que habría cambiado las condiciones de la vuelta.
Ahora, frente a su afición, Alajuelense tendrá una misión concreta: ganar para avanzar a la final y continuar en la búsqueda del tetracampeonato.
El 0-0 conseguido en Honduras mantiene intacto el sueño rojinegro, aunque esconde una trampa que Óscar Ramírez y sus jugadores deberán superar en el Morera Soto.